Análisis estructural del relato: los actantes


En su Diccionario de retórica y poética, Helena Beristáin señala que el término actante “sirve para denominar al participante /persona, animal o cosa) en un acto, tanto si lo ejecuta como si sufre pasivamente sus consecuencias”.
Este concepto posee un mayor nivel de abstracción que el de personaje. Los actantes o actores: sujeto del deseo, objeto del deseo, ayudante, opositor, destinador y destinatario constituyen los papeles esenciales que se desempeñan en la acción de una historia:

  • El sujeto del deseo se esfuerza por alcanzar un determinado bien, es decir, el objeto del deseo.
  • El objeto del deseo es un bien, un objeto o condición cargado de valor (satisface una necesidad material o espiritual, o es hermoso, o es amado, etc.).
  • El ayudante, adyuvante o auxiliar colabora con los esfuerzos del sujeto.
  • El opositor se esfuerza por hacer fracasar al sujeto.
  • El destinador, fuente o remitente tiene el objeto del deseo a su disposición y es quien puede entregarlo.
  • El destinatario es quien recibe el objeto del deseo.

La mayor abstracción o generalidad de este concepto puede advertirse cuando consideramos lo siguiente: un actante puede ser encarnado por un solo personaje, por varios, por un objeto o por una fuerza impersonal. Asimismo, un solo personaje, colectivo o fuerza impersonal puede desempeñar más de un papel actancial.

  • El sujeto del deseo puede ser un sujeto colectivo; por ejemplo, un pueblo que busca su libertad.
  • El objeto del deseo puede ser algo no material: la fama, la salvación del alma, la verdad (o la venganza, la muerte, etc.).
  • Un personaje que es ayudante puede, con el tiempo, volverse opositor, y viceversa. Pensemos, por ejemplo, en las traiciones y los cambios de alianzas que puede haber en un drama político, en una película de mafiosos, etc.
  • El destinador puede ser también el objeto del deseo. Por ejemplo, la princesa que ofrece su mano al héroe que sea capaz de cumplir una cierta hazaña es al mismo tiempo objeto del deseo y destinadora de sí misma, al ser ella la que decide a quién se entrega.
  • El destinatario puede ser un personaje ausente. Por ejemplo, cuando Hamlet o los 47 ronin vengan a su padre asesinado o a su señor ejecutado con injusticia, respectivamente.

 

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