Sensatez “moderada” y romanticismo conservador


 

leonardo_alenza_-_satira_del_suicidio_romantico_museo_romantico_madrid_c-_1839_iiDespués del periodo romántico —en distintas coyunturas del siglo XIX, según el país— se generalizan las expresiones satíricas adversas al movimiento, desde una perspectiva de sensatez burguesa acorde con la estabilidad posterior a la era de las revoluciones. El balance para la burguesía es distinto en cada nación; pero, ya fuese que tomara el poder (como en la Francia de Luis Felipe y la Comedia humana de Balzac) o que transara con la nobleza (como en la España de Isabel II y de la Restauración), era tiempo de volver a los asuntos privados y olvidar la locura del romanticismo revolucionario. Este cuadro de Leonardo Alenza (1807-1845), Sátira del suicido romántico (1839), es un ejemplo de ello.
Otra manifestación de esta corriente de sentido común conservador: El poeta pobre, del alemán Carl Spitzweg (1839):

Juan López Morillas, en El krausismo español (FCE, 1956, pp. 122-124) ofrece una precisa caracterización de esta atmósfera de mediocridad obligatoria:

En los años que van de 1845 a 1874 las letras españolas dan repetidas cosechas de medianías, entre las que descuellan algunos nombres estimables y se destaca, cimero, el genio de Bécquer. Es una literatura que está muy en consonancia con la sociedad vulgar que la produce. Y hasta que esa sociedad no se vea perturbada por el llamamiento a algún militante ideal seguirá produciendo y disfrutando comedias como las de Bretón de los Herreros y Tamayo, novelas como las de Fernán Caballero y poesías como las de Selgas o Campoamor.
[…] Con muy pocas salvedades, los literatos de esa veintena de años procuran no deshacerse de los ideales que ha puesto el romanticismo sino domesticarlos, pues sólo así podrá apropiárselos una sociedad pacata, niveladora y mercenaria. Lo que a la postre emerge de esa tentativa de domesticación es a veces grotesco, a menudo contraproducente, y casi siemptre de dudoso gusto. El “hombre de mundo” reemplaza al héroe romántico, el “nuevo don juan” es un vulgar seductor, las gentes van a “lo positivo” y la desesperación y eñ hastío de los poetas de la época anterior ceden el puesto al insincero escepticismo de la “dolora”.
[…]
El ejercicio de las virtudes de la naciente burguesía exige como condición necesaria la tranquilidad de cuerpo y de ánimo. Por eso, en la producción literaria de ese primer periodo burgués español se advierte la doble intención de distraer al lector, esto es, de librarle de preocupaciones –que, en cuanto tales, son perturbadoras–, y de aconsejarle que huya de la excitación y el desorden.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: