Para qué sirve leer las novelas de Carlos Fuentes


Por lo general, para la cultura prefiero los libros y el internet, y para el entretenimiento, la televisión (y el internet). Anoche sintonicé por un instante el canal 22 de la televisión pública mexicana, en el que creo que todas las transmisiones eran de homenaje a Carlos Fuentes. En ese momento, había una entrevista con él. Le preguntaron: “¿Para qué sirve escribir?”. Y respondió: “Para nada” (creo que añadió: “Absolutamente para nada”).

Gran error. Si en medio de tantos males sin nombre, en algunos aspectos ha mejorado la sociedad mexicana, ello se ha debido en parte a la crítica persistente de algunos grandes narradores que, con el lenguaje propio del siglo XX, han proseguido la labor del realismo decimonónico. La muerte de Artemio Cruz y La región más transparente del aire desnudaron hace décadas las traiciones contra la Revolución Mexicana llevadas a cabo por el propio régimen revolucionario, cuando éste era más fuerte que nunca. Y en los años 80, Cristóbal Nonato mostraba, en su espejo humeante, en su ave con cabeza de espejo, el proceso de disgregación del México del siglo XXI (aunque la novela transcurra en 1992).

Ni los mejores escritores tienen siempre la razón. Ya ven la enorme utilidad de las novelas. Por otro lado, mucho de lo que se publica sobre los autores cuando mueren resulta por lo menos prescindible. Ni modo, corrí el riesgo.

Anuncios

8 comentarios to “Para qué sirve leer las novelas de Carlos Fuentes”

  1. Buenas noches profesor, estoy en tu clase de análisis de textos, creo que vale la pena citar la opinión de Borges respecto a la escritura: “sólo el Espíritu Santo escribió el libro definitivo, el Antiguo Testamento, la Biblia”. En Borges ante el espejo de Mejía P. y R. Molachino.
    Sin lugar a duda nos tocó vivir en la distribución más baja en la campana de Gauss pero creo que hablar de sociedades es un esquema muy amplio para hacerlo posible, podría ser más bien que en todas las épocas hay personas por las que se puede hacer algo y otras por las que no?
    Gracias por crear este espacio y compartirlo…

    • Saludos, Raquel. Muchos temas en tu comentario. No sé qué decir respecto a la frase de Borges (¿cita de un ensayo o de una respuesta a las entrevistas del libro?): ¿qué escritor pretendería emular al Espíritu Santo, crea en él o no? Bueno, quizá podamos decir esto de ciertos poetas que nos dejaron obras inmensas (por su alcance, no por su volumen) gracias a la desmesura de lo que emprendieron, como Rimbaud, Mallarmé y Vicente Huidobro. Pero, en general, no creo que valga la pena juzgar (o en el caso de un autor, emprender) una obra teniendo como referencia o modelo a un texto supuestamente absoluto. De paso, creo que no hay libro sagrado en el mundo que no muestre la huella de la historia (de la historia meramente humana) en su escritura y en la trayectoria de sus interpretaciones. El propio Borges, al referirse a la teología cristiana, la describe -cito de memoria, o sea con inseguridad- como “un conjunto de imaginaciones hebreas supeditadas a Platón y Aristóteles”. Solamente le faltó añadir “legalismo romano” para reunir todos los ingredientes básicos del cristianismo oficial, es decir, el de los dogmas y las instituciones esenciales de esa religión (porque además hay el cristianismo popular, diferente en cada terruño cristiano del mundo, y el cristianismo personal de algunas grandes figuras, como Dostoievski).

  2. No había leído muchas entradas de su blog, profesor, y ésta cuestión llamó mi atención. Considero que la respuesta de Fuentes va más en un sentido nihilista… ¿en verdad la gente “abre los ojos” al leer al grado de lograr cambios ya no digamos sustanciales, sino perceptibles? Sin embargo, parafraseando a Georges Bataille: “nada esperamos de la escritura, y sin embargo, optamos por escribir”… Saludos y de nuevo, muchas gracias por tan agradable curso de Siglos de Oro II.

    • Creo que estas cuestiones siempre deben situarse en un contexto determinado. Hace poco, Javier Sicilia citaba a Kierkegaard, quien dijo más o menos -no lo recuerdo con exactitud- que un hombre no puede salvar a una época, sino sólo advertirle que está condenada. Hay épocas en las que se puede hacer algo (no “salvar”a una sociedad, lo cual pertenece al ámbito religioso) y otras en las que no.
      El siglo XVIII desprestigió a la tortura y el siglo XIX actuó en consecuencia; hoy, en cambio, en lo que Ulrich Beck llama la “sociedad del riesgo”, el miedo de grandes sectores de las sociedades -cada vez más irracionales, cada vez más des-ilustradas– a los diversos peligros que las amenazan, hace que éstas acepten e incluso anhelen el empleo de la tortura, el espionaje sobre la población civil, y que vuelvan los ojos con nostalgia hacia alguna solución autoritaria del pasado. Pues bien: estoy convencido de que en las épocas de verdadero progreso, la obra de Voltaire, de los liberales románticos de lengua española, de Galdós, o La muerte de Artemio Cruz, sirvieron para impulsar los buenos cambios. Pero sirvieron porque le hablaban a un público ilustrado que anhelaba ilustrar al resto de los conciudadanos. Hoy, quizá, tales esfuerzos son inútiles, tanto por los cambios de la sociedad contemporánea -el capitalismo al parecer es ya irreformable, salvo en el sentido de volverse cada vez más bárbaro- como en la cultura contemporánea, des-ilustrada (“posmoderna”, dirían los apologistas del pasado reciente) por décadas de cultura fabricada según los intereses del gran capital. El Scientific American de noviembre trae lo que parece ser (nada más lo he hojeado) un útil ensayo sobre una de las manifestaciones concretas de esa des-ilustración: “Antiscience Beliefs Jeopardize U.S. Democracy”, de Shawn Lawrence Otto.

  3. interesante reflexión maestro. Yo sí considero que el meollo del asunto es definir qué es lo ‘útil’. Tenemos una idea muy comprada de utilidad, pero ésta nos ha sido impuesta.

  4. La pregunta me parece inadecuada, la de plantear la obra de un literato en términos de utilidad. Es cómo preguntar acerca de la utilidad de la poesía, de la pintura o de la música.

    • Saludos, Lino. Entiendo tu punto de vista. Es fácil recordar la música de Bach y estar perfectamente de acuerdo contigo. Aun así ¿no dijo Bach que trabajaba “para la gloria de Dios y el bien de sus semejantes?” (no estoy seguro de que haya dicho eso). Por otro lado, creo que esta cuestión es un poco compleja. Depende mucho de la obra y del género del que hablemos. Desde el principio (digamos el Lazarillo de Tormes) la novela se ha interesado en “poner el dedo en la llaga” de la sociedad. Es más: ¿acaso un poema no “sirve” para que abramos los ojos ante la vida, la Naturaleza, la muerte? La otra vez se me ocurrió un ejemplo de José Juan Tablada, el haikú “Un árbol”: “Tierno saúz / Casi oro / Casi ámbar / Casi luz”. Personalmente, puedo decir que, desde la primera vez que escuché ese poema, nunca volví a ver de la misma manera a los árboles, tiernos o vigorosos. Y quizá también el problema reside en lo que entendemos por “utilidad”. Quizá esta idea es una más de los que se han pervertido en los últimos siglos: ¿qué ayuda más a la vida, una novela o un videojuego, un pan o una nuevo modelo de teléfono “inteligente”?

      • Exageré inconscientemente, con el objeto de provocar una respuesta tan prudente e ilustrada como la tuya. Convincente. Ese haiku que citas es una maravilla. Creo de nuevo, en todo caso, que hay que hacer una diferencia entre el hombre en su interioridad y el hombre institucionalizado, arrastrado por la corporación dominante. En este último ámbito parece crecer su inmunidad a la verdad artística, a la belleza natural. Julio, gracias por la respuesta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: