Archive for julio, 2013

24 julio, 2013

P. Bourdieu tuvo que haber leído a A. Castro


Los castellanos no acostumbraron tener en mucho las riquezas, mas la virtud; nin miden la honor por la quantidat del dinero, mas por la qualidad de las obras fermosas; por ende las riquezas non son de allegar en esta materia ⁅no son pertinentes para discutir cuestiones relativas al honor⁆, casi por las riquezas midiésemos los asentamientos ⁅Castro explica: “las precedencias”⁆, Cosme de Médicis, o otro muy rico mercadero, precedería por ventura a algún duque.

Don Alonso de Cartagena, obispo de Burgos, en el Concilio de Basilea, 1434. En Castro, Américo: España en su historia, Crítica, 1983, Ed. original: Losada, 1948, p.27.

Anuncios
Etiquetas: , ,
24 julio, 2013

Pierre Bourdieu: “nobleza obliga”


  • Al principio de La sociedad cortesana ⁅libro publicado por el FCE⁆, Norbert Elias cita el ejemplo de un duque que habia dado una bolsa llena de escudos a su hijo y que, cuando éste, al que interroga seis meses más tarde, se jacta de no haber gastado ese dinero, coge la bolsa y la tira por la ventana. Le da así una reacción de desinterés, de gratuidad, de nobleza; pero es también una lección de inversión, de colocación de capital simbólico, conveniente para un universo aristocrático. (Este ejemplo valdría de la misma manera para un hombre de honor de la Cabilia).
  • De hecho, existen universos sociales en los que la búsqueda del beneficio estrictamente económico más bien está desaconsejada por normas explícitas o imperativos tácitos. “Nobleza obliga” significa que su nobleza es lo que prohíbe a un noble hacer unas cosas determinadas, y le insta a hacer otras. Puesto que forma parte de su definición, de su esencia superior, el ser desinteresado, generoso, no puede no serlo, “es superior a él”.
  • (…) Las conductas de honor de las sociedades aristocráticas o precapitalistas se basan en una economía de los bienes simbólicos que se fundamente en la represión colectiva del interés, y, más ampliamente, de la realidad de la producción y de la circulación, que tiende a producir habitus “desinteresados”, habitus antieconómicos.

Bourdieu, Pierre: Razones prácticas, Anagrama, 1997, p.152-153. Recomiendo enfáticamente consultar obras de o sobre Pierre Bourdieu para los siguientes términos: habitus, campo y illusio. En general, los libros de Bourdieu resultan caros en México (salvo alguno publicado por Conaculta), pero se hallan en nuestras bibliotecas y no es difícil encontrar sitos web que se ocupen de su pensamiento.

 

Etiquetas: ,
24 julio, 2013

Nietzsche, la “moral de señores” y algunos temas hispánicos


English: Montaña Quemada, in Fuerteventura, Sp...

English: Montaña Quemada, in Fuerteventura, Spain, with the monument to Miguel de Unamuno. Español: Montaña Quemada, en Fuerteventura, España, con el monumento a Miguel de Unamuno. Galego: Montaña Quemada, en Fuerteventura, España, co monumento a Miguel de Unamuno. (Photo credit: Wikipedia)

Reproduzco un comentario que envié al blog El espejo de la realidad, ya que trato en él un tema que me parece de gran interés para nosotros. Es posible que no tenga tiempo de eliminar mis errores de estilo ocasionados por no haber revisado mi texto.

1) De Nietzsche me interesa mucho más su mirada sobre procesos concretos de la historia, las sociedades y la cultura, que sus juicios sobre la vida y el mundo en general (¿metafísicos? Pido perdón a los nietzscheanos que se incomoden).
2) En particular, aprecio mucho sus observaciones sobre la relación entre individuo y cultura y sociedad; sobre la manera en que los valores y la perspectiva de un grupo social son también los de un individuo, lo que éste cree que son la Verdad, el Bien, etc.
3) Por eso, la “voluntad de poder” me interesa menos que la “moral de señores”. Mis juveniles lecturas de la Genealogía de la moral y otras obras de Nietzsche me dejaron muy claro que la “moral de señores” y todo lo que se relaciona con ella son, digamos, el “equipo psicológico” necesario para que el miembro de una clase social de señores guerreros sea un miembro funcional de ésta.
4) El propio Nietzsche da varios ejemplos de esas clases sociales, comenzando por los aristócratas de la Grecia arcaica.
5) Y otro ejemplo son los nobles de la Edad Media europea; sólo que, debido a su crítica del cristianismo, prefirió subrayar el aspecto cristiano de la cultura medieval. Pero su ideal del honor, su aprecio por las virtudes guerreras (valor, fidelidad al caudillo, largueza de éste con su mesnada,etc.) revelan claramente que es una moral de señores. En esto, más que a Nietzsche sigo al historiador (no recuerdo cuál) que señaló (palabras más, palabras menos): En la Edad Media, el cristianismo se germanizó y se ruralizó.
6) Añadiré a esto, y supongo que hace falta algún marxista (¿gramsciano?) para precisarlo, que los valores de la clase dominante suelen ser los valores de toda la sociedad.
7) Tomando en cuenta lo anterior, me parece claro que, desde hace mucho tiempo, los españoles que más lúcidamente han criticado su herencia cultural han señalado claramente todo lo que hay de “moral de señores” en la mentalidad española y sobre todo castellana tal como emergen de la Edad Media y se manifiestan en el Siglo de Oro (término que no me interesa defender ni impugnar).
7) Unamuno, en En torno al casticismo, hace notar la impronta de la vida guerrera en el “alma” castellana (sustitúyase “alma” por algún concepto propio de las ciencias sociales), y de cómo el castellano era más apto para “los trabajos” que para “el trabajo”: más apto para conquistar que para producir.
8) Américo Castro también fue muy claro al respecto. En España en su historia, desde las primeras páginas, reúne abundantes observaciones hechas en el s. XV, tanto por españoles como por no españoles, acerca la combinación de virtudes guerreras y malos hábitos productivos de los castellanos.
9) ¿Por qué busqué “Nietzsche+españoles”? Por la curiosidad de ver si alguien había examinado estas cuestiones desde perspectivas como la de la sociología o la historia de las mentalidades. Yo soy filólogo: necesito que me ayuden a pasar de la literatura a su entorno social y cultural. Mas no parece que desde esas corrientes y disciplinas se retome las profundas intuiciones de hombres como Unamuno y Castro, muchas veces malinterpretadas por su vocabulario lleno de “espíritu”,”alma”, “esencia”, etc.
9) Tomando en cuenta lo anterior, me parece admirable la lucidez del probable cristiano nuevo autor del Lazarillo, que examinó las relaciones entre la moral e ideología de la honra y los sectores sociales sin relación con lo militar (como el lumpen Lázaro), o los sectores nobles alejados de la actividad guerrera por la dinámica de la historia (como el escudero).
10) Más lúcido que los españoles que sienten que todos sus males han sido causados por el catolicismo; o los que todavía tienen nostalgias imperiales; o los hispanoamericanos que creen que Cortés o Pizarro cometieron una especie de pecado original que mancha a todos los españoles que los precedieron y los sucedieron, como si de este lado del charco los criollos y mestizos no hubiéramos proseguido la conquista por nuestra cuenta después de la Independencia.
11) En cuanto a la Leyenda Negra, me parece claro que todo imperio se la merece. Mi moral es de esclavos: igualitaria, etc. Ninguna conquista es digna de admiración (Feijoo escribió notablemente

sobre ello: “La ambición en el solio”). Aunque mi “voluntad de poder” tampoco es tan “decadente” como para perder el tiempo juzgando a los conquistadores del pasado según valores ajenos a ellos.

18 julio, 2013

La crítica tradicionalista a la Modernidad. 2: Racionalismo y soberbia


Fuente: Vázquez-Romero, José Manuel: Tradicionales y moderados ante la difusión de la filosofía krausista en España, Universidad Pontificia de Comillas, 1998.

“Sí, señores, moderno se llama al espíritu que seis mil años atrás tentó de rebelión a nuestros primeros padres y se enseñoreó del mundo casi en el punto de haber salido de las manos de Dios: moderno es el espíritu que cubrió la faz de la tierra de las tinieblas y sombras de la muerte donde estaban sentadas las gentes a la venida del Salvador de los hombres: moderno el espíritu de cismas ya afortunadamente decrépitos, el espíritu de los errores y heregías (sic) antiguas, el espíritu, en suma, que ha inspirado las abominaciones y delirios históricos que hoy pululan entre nosotros, abrazados estrechamente en la unidad del espíritu mismo que supo inspirarlos en tiempos pasados, y que ahora en los presentes los restaura y vivifica. Todos, señores, venimos al nacer poseídos y corrompidos por él; así que si bien no hemos saludado la luz por vez primera, cuando la Iglesia nuestra madre conjura al espíritu que se dice moderno, aunque existe y viene dando la muerte al hombre desde el principio del mundo, a salir fuera de nuestra débil humanidad, para que venga sobre ella y la alumbre y vivifique el espíritu de verdad y de vida que procede de Dios, y que es Dios mismo”. Juan Manuel Ortí y Lara, “Discurso sobre el espíritu moderno”, 1865, en Vázquez-Romero, p. 1998, 62-63.

La imputación de orgullo desaforado a los nuevos filósofo es casi una constante de la argumentación crítico apologética enemiga del racionalismo (…). Refleja la tendencia a resolver el error doctrinal en el vicio resultante del trastorno de las pasiones. (…) La verdad del catolicismo estaría asaz probada por los testimonios históricos y por los maestros de la doctrina sagrada. Quienes presuntamente contraponen fe y razón, contrariando a lo más granado de la tradicional doctrina católica, ignorarían que si bien la fe no es descifrable por la razón, su admisión sí es razonable. Distinto es que la voluntad humana reverencie o no ese obsequio. El corazón hermético por la perversión de sus pasiones y su orgullo desacatará al catolicismo y adornará su apostasía de alegaciones ideológicas ficticias (p.91).

18 julio, 2013

La crítica tradicionalista a la Modernidad. 1: El racionalismo y Babel


Cada vez que releo Doña Perfecta, me extraña mucho que los argumentos esgrimidos por Don Inocencio contra la cultura moderna sean más bien sentimentales, como los que hubiese manejado Bécquer. Me constaba que los reaccionarios no razonaban así. En estos días, he tenido la ocasión de leer parte de Tradicionales y moderados ante la difusión de la filosofía krausista en España, de José Manuel Vázquez-Romero (Universidad Pontificia de Comillas, 1998). En esa obra se pueden hallar magníficos ejemplos de la manera en que argumentaban los Don Inocencio de la vida real. Parece que en México no distinguimos bien entre conservadores y tradicionalistas o reaccionarios, lo que sí se hace en España. A grandes rasgos, diré que mientras los primeros se hallan conformes con la sociedad burguesa tal como es, y lo que les interesa es legitimar y mantener las desigualdades que ésta produce, los tradicionalistas la rechazan, debido a que rechazan la Modernidad en su conjunto. Así, un conservador será partidario de que los gobernantes se elijan por medio de la competencia electoral, mientras que los tradicionalistas consideran que un gobierno surgido de elecciones pluralistas, por sufragio universal, carece de verdadera autoridad (porque ésta sólo proviene de Dios). En cambio, los tradicionalistas pueden ser muy críticos tanto de la miseria generada por el capitalismo como de la opresión estatal sobre las comunidades locales. Una última observación: si repasamos diversos documentos de la antología El pensamiento de la reacción mexicana, de Gastón García Cantú (un libro que todos los mexicanos hubiéramos debido tener a la vista en las elecciones del 2000), veremos que muchos de los personajes y organizaciones a los que en México llamamos “conservadores” son, en realidad, tradicionalistas.

(La heterodoxia atenta contra el principio de no contradicción:) La miseria resultante de la secularización de la ciencia era notoria para esos y para otros pensadores tradicionales, entendiendo éstos que la razón humana, cuando omite la revelación, sólo alcanza a prohijar patrañas, a enredarse en el absurdo y a propagarlo. p.45-46.

(De Juan Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo, 1851:) “Y no se crea que el mundo sigue las pisadas del racionalismo, a pesar de sus absurdas contradicciones y de sus densas oscuridades; las sigue a causa de esas obscuridades densas y de esas contradicciones absurdas. La razón sigue al error adondequiera que va, aunque sea al abismo más profundo, al fruto más amado de su amor, al hijo de sus entrañas. El error la dará muerte, mas ¿qué importa, si es madre y muere a manos del hijo?” p.46 n.49.

Quien rechace el absurdo y acate las evidencias que se presenten ante su razón, alcanzará a demostrar las verdades de la religión católica (…): “De epikerema en epikerema partiendo del principio de contradicción probado, hemos deducido, libre, pero forzosamente entre el absurdo y la evidencia, a Dios, la creación, el pecado original, la redención, Jesucristo, la revelación y la Iglesia con todas sus consecuencias” (Alejandro Pidal y Mon, “El error y la buena fe”, 1873). 48.

El atentado contra el principio de contradicción, además de precipitar a la filosofía moderna en el absurdo, la corrompería en múltiples y sucesivas contradicciones intestinas, ya que la verdad está contenta de sí misma en su perfección, mientras que la pertinacia del error, cuando advierte que su emulación de la verdad fracasa, es obstinación en la diferencia que lo repite. Así se decodifican las oposiciones entre escuelas y tendencias filosóficas, como la polaridad materialismo / idealismo, asegurándose que sus variaciones en ningún modo suponían un progreso filosófico, sino que únicamente manifestaban la irreconciliabilidad que afectaría históricamente a la disidencia de la verdad católica. 48-49.

Las querellas filosóficas habían sido ya deploradas como un espectáculo bochornoso, comparándolas con los desórdenes republicanos: “Cette histoire (de la filosofía), comme celle des Etats populaires, n’est qu’une histoire de guerres et de révolutions“. (L. de Bonald, Recherches philosophiques sur les premiers objets des connaisances morales, en unas Oeuvres de 1818) 49 n.60.

Los intelectuales neocatólicos españoles atribuyeron ese estado de guerra de la filosofía a la apostasía y a la resurrección de los errores paganos, que la teología y la filosofía tradicionales ya habrían superado con creces. (En n.61, el autor señala que esta línea de argumentación se tomó de la apologética de Jacques-Benigne Bossuet contra el protestantismo, L’Histoire des variàtions des Eglises protestantes, 1688-1689) 49.

Tb. en n.61, larga cita de A. Pidal y Mon, donde éste niega toda originalidad a las diversas corrientes del pensamiento moderno. Ninguna hace más que resucitar algún error pagano: “Por eso al ver aparecer una teogonía, una escuela o un sistema, al encontrarnos con una secta, con una escuela o con un partido en el campo de la religión, de la filosofía o de la política, no tenemos más que averiguar su nombre para conocer su historia, desentrañar su esencia y descubrir sus fines y tendencias” (A. Pidal y Mon, “El Neo-catolicismo”, 1867) 50.

18 julio, 2013

Sobre Santa Teresa (colaboración de Rodolfo Plata)


Santa Teresa decía que los místicos cristianos se imaginaban su camino hacia el éxtasis o experiencia de trascendencia como una escalera al cielo que debía remontar paso a paso. Esta escala de la perfección, tenía tres estados principales; el primero se llamaba la vida purgativa, el segundo la vida iluminativa y el tercero la vida unitiva, que representaba el estado de la perfecta contemplación. La vida purgativa necesita lógicamente una autodisciplina o ascetismo, ya que requiere del aislamiento de las cosas de este mundo para interiorizarse y auscultarse, haciendo un examen de conciencia identificando nuestros defectos o rasgos negativos que son la causa de nuestros pecados, para extinguirlos practicando las virtudes opuestas a nuestros defectos, hasta lograr el perfil de humanidad perfecta. Hay ocasiones en que inesperadamente emerge el fenómeno espiritual de la transformación humana que da lugar a la extinción del ego viejo o muerte mística, mediante un doloroso proceso psíquico que elimina todo apego, mordaza, dualismo, que nos impedían liberarnos de los viejos parámetros que condicionaban nuestra vieja forma de ser o automatismos previamente adquiridos que nos impulsaban inconscientemente. Permitiendo al ego nuevo renacer de sus cenizas, para crecer espiritualmente y poder alcanzar la quietud de la mente o paz interior antesala de la iluminación o vida iluminativa necesaria para alcanzar la experiencia mística, donde se dan las vivencias que nos dan la respuesta de nuestra estructura interna a nuestros cuestionamientos y problemáticas existenciales intensas. La vida unitiva o éxtasis místico no sólo es la meta, sino la esencia de todo misticismo que nos lleva a practicar la disciplina remota necesaria para inducir el éxtasis místico, donde se da la experiencia de la común unión de todos los seres y todas las cosas existentes en el universo existencial manifestado e in-manifestado, que nos revela el contenido de los arcanos que dan respuesta a nuestros interrogantes existenciales; de la cual emergemos transformados con los rasgos de una personalidad integralmente relacionada con nuestro entorno existencial. http://www.scribd.com/doc/46514959/EL-ARQUERO-MISTICO

Etiquetas: ,