Lucero, hijo de la aurora… (Isaías, 14:12)


Quisqualis indica, Rangoon Creeper 's vines......

Quisqualis indica, Rangoon Creeper ‘s vines….Dây Giun, Sứ quân tử… (Photo credit: Vietnam Plants & The USA. plants)

Mi madre guarda ojos en un joyero. Nunca falta quien olvide un par. Se nota que los olvidarán por el modo en que no ven los cuadros, los espejos, todas las cosas que embellecen el polvo, la humedad, las roturas –de veras ciego aquel cuya vista no hiera la incandescencia del tigre manifestado en la pared. Así que al final siempre los dejan sobre la mesa. Mi madre simplemente toma los ojos y los sumerge en la breve noche del joyero.

Y los ojos sueñan. Y como no tienen párpados ni la noche en que viven tiene fin, sueñan mucho. Sueñan tanto que el techo oscila sobre las paredes como si empezara a volar; que el alcatraz se convierte en hiedra y vibra en el viento; que el tigre se inquieta y anda en torno a la sala de pared en pared. Y como los ojos ya no tienen dueño que ande por la calle y sufra o cometa errores y mezquindades, ya sólo tienen sueños felices (yo lo noto en que nunca varía el alcatraz su perfume ni los ojos del tigre pierden fulgor).

Con el paso del tiempo dejan de venir visitas. Los hombres, además de ciegos, son ya paralíticos —lo cual se advierte en que sólo saben hacer cosas como andar sobre el cemento o llevar portafolios. Para esa época estoy llegando a la pubertad. La gente, ciega y lisiada, oye todavía —no mucho, claro, pero lo compruebo al tocar los timbres de las puertas y ver el rostro de las personas sorprendidas, al asomarse, de que no me haya ido aún. Está por llegar la tarde en que algo será dicho por mí.

Entonces dice mi madre: “A fuerza de tanto soñar, los ojos se han purificado”. Y así es: yo lo noto en que el techo se volvió transparente, y el tigre no recorre ya las paredes, sino que en todas habita, cuadruplicado, y los alcatraces dan sarmientos y manzanas. “Hora es de que teja el manto que vestirás dentro de nueve noches.

“El obispo vendrá a la iglesia; una larga fila de niños se acercará a él. Tú irás con ellos.

“Llegarás con tu vestidura de ojos.

“El obispo extenderá la mano hacia tu mejilla.

“Se volverá polvo el obispo.

“Tú subirás al altar. Serás resplandeciente, nocturno.

“Será de fuego la iglesia.

“Escucharán tu palabra”.

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