Piedra en la barranca sueña todavía ser pájaro


Dos rastros de noche que habías por ojos.
Las estrellas en torno a ti, y un murmullo de árboles se estremecía a tu paso, como la miel de las alacenas se turba al recuerdo de los enjambres —tú de los vientos, hay agua sin tiempo bajo las eras de tu piel, los viñedos arden callados en tu boca.
A sorprender cantos iré a tus pechos, y un viento vendrá de luna; en tus mejillas viene el sol a adelantarse a los panes, y en tu cintura el haz se reúne y se deciden las suertes. Feliz, en verdad, el cuervo acude a tu solana; viva, en verdad, el agua que ribera tus orillas.
En donde pisabas tú los felices vivían. “Somos los luminosos”, dijeron, “creciendo trigo para séquito de su pie”; y los ecos llegaron a mi hombro y en él se detuvieron.
“Pájaros hormiga: quién como ustedes para calígrafo de la muerte, y del sueño en la mano que se abre al mirar de la estrella, dama a la que no se miente”. Así dije; y respondieron:
“Si a la estrella no se puede mentir, ella no pronuncia palabra que al tocar el oído no se vuelva falsa”.
Así los hombres hemos vivido a la sombra de su luz: deletreando silencio, recitando enigmas, balbuciendo con la mano las sílabas que la fiebre dispersa en nuestro aliento. Pero los felices no. Ellos alcanzan la plenitud del cedro, los arrulla tu sangre, no saben más que las uvas que comunica tu paso. Ellos son lejanos, apartados por el tiempo, un biombo separa de oscuras navegaciones su claridad, el trato con tu sol, el fácil trabajo en los huertos de tu luna.
Yo, ¿qué haré sino recordar dos rastros de noche, dos días de sol comenzando por tus hombros, dos caminos de luz iniciales en tus dedos? Si supiera el sueño que duerme en tu cuerpo, el fulgor en las fuentes de tu luz, el aire que atraviesa la oscuridad de tu huerto, acaso la noche me pactara silencio.
Pero cómo se nubla de sueños no soñados la llanura de la noche. No hay luna que responda, ni los niños de flama saludan en los árboles. ¿Con qué entretener mi ausencia de ti? ¿Con qué son de serpiente hundida en su invierno, de semilla inhumada, pájaro que se duerme en la nube y no sabe si aún está volando, o absorto quedó en altísimo, último árbol, o piedra en la barranca sueña todavía ser pájaro?

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