Honra, ostentación y despilfarro según Norbert Elias


Al final del ancien régime, decía el duque de Croy una vez: “Éstas son las mansiones que han acabado con la mayoría de las grandes familias”.
El hecho de que algunos hombres se arruinen a través de su casa y por causa de ella es incomprensible mientras no se capta que, en esta sociedad de grandes señores, la grandeza y el esplendor de la casa no son expresión primaria de la riqueza, sino del rango y la posición (…).
El alto rango obliga a poseer y establecer una casa que corresponda a esa dignidad. Lo que visto desde el ethos económico burgués parece despilfarro -“si debía endeudarse ¿por qué no se limitó?”- es, en realidad, la expresión del peculiar ethos del estamento señorial, que se deriva de la estructura y funcionamiento de la sociedad cortesana, y es, al mismo tiempo, una condición para que dicho funcionamiento se mantenga. No es algo que se elija libremente.

La sociedad cortesana, FCE, 1982, p.75.

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