Norbert Elias sobre la honra y la apariencia


(Donde Elias escribe “duque”, pensemos nosotros en el escudero del Lazarillo).
La coacción para que se represente el rango es implacable. Si se carece del dinero para ello, entonces el rango y, por ello, la existencia social de su poseedor, gozan de una muy precaria realidad.  Un duque que no vive como debe vivir un duque y que tampoco puede ya, en consecuencia, cumplir ordenadamente con las obligaciones sociales de ese rango, ya casi no es duque.

La sociedad cortesana, p.88.

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