Injusticia social e indisciplina personal


1. El que las personas tengan una conducta ordenada, es decir, acorde con las reglas de su sociedad (no acorde con la ley, sino que sea vista como “decente” por los otros miembros de la sociedad) depende de que ellas perciban que reciben algo valioso a cambio de la libertad que ceden.
2. Esto es, obviamente, una extensión de la idea de Rousseau de por qué se respeta el contrato social.
3. Esta percepción es más inconsciente que consciente. Se manifiesta como stress: cuanto más presionado vivo, más sé yo (o más saben mi sangre y mi piel) que cada vez vale menos la pena respetar las leyes, la moral, la decencia, ciertos objetos (como la propiedad ajena, los bienes públicos, los seres de la Naturaleza…).

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