Idealización nostálgica de las relaciones señoriales (Sonata de otoño, Valle-Inclán)


Preguntaba el molinero adónde nos encaminábamos, y el mayordomo respondía que al Palacio de Brandeso. El molinero conocía aquel camino: pagaba un foro antiguo a la señora del Palacio, un foro de dos ovejas, siete ferrados de trigo y siete de centeno. El año anterior, como la sequía fuera tan grande, perdonárale todo el fruto: era una señora que se compadecía del pobre aldeano.

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