Irracionalidad cada vez más violenta, más despiadada, y más ineficaz


  • Ya todo fue absorbido por el sistema económico. No hay más territorio que incorporar, más población que incorporar. Productos como el petróleo y el gas deben ser extraídos de fuentes cada vez más inaccesibles. El agua útil para la vida humana es cada vez menos. Las especies vivas sin utilidad directa para el ser humano están cada vez más afectadas por nuestro monopolio sobre los recursos de la Tierra, así como por los desechos que producimos, y se mueren, y al morir nos afectan a nosotros y a las especies vivas de las que dependemos, y esto a su vez agudiza nuestra urgencia por utilizar los recursos de la Tierra.
  • La materia y la energía (los “recursos naturales”), al ser absorbidos y procesados por nosotros, pasan de la Tierra a la especie humana en su conjunto. Pero ésta se halla organizada con base en relaciones de dominación. Para participar en las sociedades humanas, los dominantes tienen como condición poseer cada vez más; y los dominados, para participar, necesitan estar impregnados de la convicción de que es “justo y necesario” que la realidad social sea así, necesitan reaccionar con incredulidad o indignación ante el planteamiento de otras formas de organización social.
  • Por lo anterior, la consecuencia de que a efectos prácticos toda la Tierra está absorbida ya por el sistema económico, es la siguiente: no pasan más recursos de la Naturaleza a la sociedad, pero los dominantes siguen queriendo tener más y más, de modo que su respuesta es ir aumentando su participación en la riqueza a costa de la participación de los dominados: los dominados sufren cada vez más, su vida es cada vez más dura.
  • Por otro lado, cada vez más dominados son incapaces de mirar críticamente a la realidad social (entenderla más allá de las apariencias y de las creencias inmediatas, “naturales”) y de buscar soluciones reales (no sólo creer que “otro mundo es posible”, sino también proponer alternativas concretas y caminos practicables para realizarlas). Es el resultado de un proceso al que algunos llamarán Posmodernidad o muerte de las ideologías, pero al que yo juzgo como un proceso de des-Ilustración; y es un proceso surgido de la necesidad de mantener las relaciones de dominio: éstas son mucho más fuertes de lo que lo eran en el siglo XIX y gran parte del siglo XX.
  • La vida es cada vez más dura y los dominados no pueden ver por qué, ni cómo. Incluso, todo lo que “saben” los lleva a la angustiosa sensación de que las cosas no son como deberían ser. ¿Por qué pasa esto, si trabajo cada vez más? ¿Por qué pasa esto, si siempre que puedo me aprovecho de las desventajas y los errores de los otros? ¿Por qué pasa esto, si voté para que me cobren menos impuestos, para que el gobierno deje de mantener a los zánganos, para que impida que sigan llegando inmigrantes que sólo vienen a robarnos y a vivir de la seguridad social? La consecuencia es que la angustia provocada por la creciente dureza de la vida se intensifica porque nuestras acciones para resolver nuestros problemas no sólo no surten efecto, sino que incluso tienen efectos contrarios de los esperados. Y como no tienen pensamiento crítico, no pueden advertir esto de manera consciente: sólo lo resienten en las consecuencias sobre su salud física y mental.
  • Y por ello reaccionan cada vez más irracionalmente. Y ésta es una irracionalidad violenta, porque es la del animal acosado y acorralado. Los científicos han descubierto que, bajo situaciones de stress, los seres humanos tendemos a reaccionar con base en regiones de nuestro sistema nervioso más primitivas que lasque rigen el pensamiento racional. Y éste no es el stress causado por una evaluación académica o una exigencia laboral (del cual siempre se nos dice que debemos aprender a “manejarlo”, y no intentar cambiar o abandonar esa exigencia externa), sino el provocado por el conjunto de las condiciones externas que ejercen presión contra nuestra vida como un todo.
  • Así, pues, en el futuro los recursos serán cada vez menos; los dominantes querrán cada vez más; los dominados sufrirán cada vez mayor desesperación; los primeros se impondrán por una fuerza cada vez mayor y más despiadada; y los segundos reaccionarán sin atacar las causas reales, sino con una irracionalidad cada vez más violenta, asimismo cada vez más despiadada, y también cada vez más ineficaz. (En esto incluyo las exigencias de la “gente honrada” a favor de que se ejerza “mano dura” contra la delincuencia, contra las protestas sociales o contra los inmigrantes: esa gente simplemente delega su violencia en la policía y las fuerzas armadas). Y esto no se acabara por medio de decisiones racionales (y mucho menos por una voluntad de justicia), sino por consecuencias indeseadas y quizá inesperadas de todos estos procesos; por ejemplo, por medio de un descenso  catastrófico de la población, por las consecuencias del cambio climático, por el fin de la civilización contemporánea…
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