Archive for diciembre, 2013

25 diciembre, 2013

¿El arte, amor de las apariencias?


X-ray Gogs

X-ray Gogs (Photo credit: photobunny)

“¡Ay, esa perversa ciencia!”, suspiran el instinto y el pudor de las mujeres y de los artistas, “ella averigua siempre lo que hay detrás de las cosas!”.

Friedrich Nietzsche, Más allá del bien y del mal, VI,204. T. A. Sánchez Pascual.

Anuncios
21 diciembre, 2013

1789-1848: los tiempos en que escriben románticos y realistas


Liberté

Década por década la historia del siglo XIX parecía anunciar la revolución paneuropea. La revolución francesa (1789-1814) fue la que mostró primero que la rebelión se podía extender a todo el continente. En 1820 la revolución española provocó indirectamente levantamientos en Portugal, Nápoles y el Piamonte. (La Santa Alianza reaccionó con una represión brutal.) Según Engels el año de 1830 marcó un viraje de la historia: la revolución que estalló en París repercutió en toda Europa, rebelándose Bélgica contra Holanda, Polonia contra Rusia, los italianos de los Estados papales, mientras estallaban revoluciones en los estados alemanes, promovían la liberalización los burgueses radicales en Suiza, y se promulgaban las leyes de Reforma Constitucional en Inglaterra. (Nuevamente la Santa Alianza reaccionó con fuerza.) En 1848 una gran conflagración se extendió por todo el continente europeo: estalló la revolución en Francia y derrocó al “rey burgués”; el incendio revolucionario se propagó a Austria, Hungría, Croacia, Bohemia, […], atravesó los estados alemanes hasta llegar a Berlín y hubo rebeliones en los estados italianos, grandes disturbios en España, Dinamarca y Rusia, inquietud en Grecia e Inglaterra y un levantamiento en Irlanda. Parecía haber llegado la revolución paneuropea que esperaban Marx y Engels.

[…]

En los años 40 del siglo XIX , Europa yacía bajo la bota de la Santa Alianza […]. Marx las llamó los “poderes de la vieja Europa”: papa y zar, Metternich y agentes secretos alemanes. No había democracia: en Francia un puñado de gente tenía el voto, en otros países nadie. Los sindicatos eran ilegales y, sin embargo, Francia, con su proletariado tormentoso, se estaba industrializando. El continente era una vasta prisión zarista. No había parlamentos ni reformas, sino reyes y sacerdotes por doquier.

Ross Gandy. Introducción a la sociología histórica marxista. Biblioteca Era. Era, 1978. T. Isabel Fraire. P. 111 y119-120.

21 diciembre, 2013

Corrección a Amado Nervo


Yo soy el Dédalo de mi propio destino.

Etiquetas:
21 diciembre, 2013


Espejo: abismo.

Etiquetas:
20 diciembre, 2013

Por qué no participamos en política


  • A medida que, bajo el régimen priista, la economía y la sociedad se fueron desarrollando, fueron surgiendo también los sectores de la sociedad interesados en participar en la conducción del país. Ésta fue la disidencia social que preparó la caída del régimen priista. Participaban en política porque:
    • Al ser menos pobres, disminuyó su temor a salir de las redes clientelares, además de que debían gastar menos energía y ánimo en la “lucha por la vida”.
    • Estaban más educados, y por lo tanto mas conscientes de la realidad social e histórica del país y del mundo.
  • Pero los últimos tiempos del priismo coincidieron con los primeros tiempos de las reformas neoliberales: los últimos gobiernos del “viejo PRI” las comenzaron, y los nuevos gobiernos de la “democracia” las desarrollaron.
  • El neoliberalismo tiene la característica de que hace, para cada vez más gente, más dura la “lucha por la vida”. La vuelve lucha: difícil, peligrosa, egoísta: no deja tiempo y ánimo para ocuparse de otras cosas, y requiere comportamientos individualistas y agresivos. Es individualismo que se retroalimenta.
  • Además, para implantarse y fortalecerse, requiere intensificar la falsa consciencia, requiere que la gente lo vea como la única opción posible y deseable; como se expresa en los lemas orwellianos de la Bruja de Plomo: TINA = there is no alternative, etc.
  • Así, pues, esto ha ido deteriorando lo que podríamos llamar la “calidad ciudadana” de los sectores que, en su momento, impulsaron la caída del régimen priista y le dieron fuerza a los partidos de oposición (los cuales, huérfanos de ese impulso, se han convertido en cáscaras vacías, disponibles para el uso de viejas y nuevas plutocracias).
  • Así, pues, algunos mexicanos han vuelto al individualismo (si es que alguna vez salieron de él) y otros han visto cómo los medios y recursos de participación política que fueron útiles en el último cuarto del siglo XX (marchas, manifestaciones, ejercicio de las libertades de expresión y asociación, ejercicio del voto…) se han vuelto inútiles e incluso han invertido su valor, sirven hoy a las nuevas plutocracias.
  • Además, la mayoría de la población nunca salió de la pobreza que la vuelve susceptible de manipulación clientelar y mediática. La versión priista del Estado de bienestar no la sacó de allí, y las reformas neoliberales la hundieron todavía más.
  • Y como lo muestra gran parte de las victorias electorales y de las reformas legales de los últimos tiempos, el neoliberalismo (por lo menos en México) no sólo no se opone al clientelismo, sino que incluso lo necesita como un recurso para imponerse en el plano político. Creer que se oponen es un ejemplo de falsa consciencia.
Etiquetas:
20 diciembre, 2013

Individuo, sociedad y desdicha


  • El sistema social vuelve infeliz al individuo no sólo mediante la opresión material (pobreza strictu sensu), sino también mediante la opresión moral -por ejemplo, sentimiento de culpa en el desempleado.
  • El sistema social presiona al individuo y éste acumula desdicha. ¿Cuánto tiempo pasa antes de que el individuo muera, se rebele o actúe con violencia irracional?
  • La desdicha tiene causas y efectos de reacción en cadena. El infeliz que se rebela o se vuelve irracionalmente violento afecta a sus iguales antes que a los beneficiarios del sistema. El que se enferma, contribuye a algún problema de salud pública. Esto aumenta la desdicha de sus iguales, quienes reaccionan de forma análoga, de preferencia en la forma de violencia irracional. Ésta suele dirigirse al infeliz que los molesta y toma la forma de indignación por la ruptura de la paz y el orden, indignación conservadora. Así, este segundo desdichado contribuye a la dinámica de la desdicha, al favorecer al propio orden que lo oprime.
  • Pero, si esto continúa ¿no termina llevando a una ruptura del sistema social? ¿Todo sistema, librado a sus propias fuerzas, termina de ese modo?
Etiquetas:
10 diciembre, 2013

De cómo la regla externa se vuelve íntima convicción: Nietzsche, Elias


Consideremos los siguientes pasaje de Más allá del bien y del mal (V, 188, t. A. Sánchez Pascual):

Lo esencial e inestimable en toda moral consiste en que es una coacción prolongada: para comprender el estoicismo o Port-Royal o el puritanismo recuérdese bajo que coacción ha adquirido toda lengua hasta ahora vigor y libertad —, bajo la coacción métrica, bajo la tiranía de la rima y del ritmo ⁅…⁆.

Examínese toda moral en este aspecto: la “naturaleza” que hay en ella es lo que enseña a odiar el laisser aller, la libertad excesiva, y la que implante la necesidad de horizontes limitados, de tareas próximas, —lo que enseña el estrechamiento de la perspectiva y por lo tanto, en cierto sentido, la estupidez como condición de vida y crecimiento. “Tú debes obedecer, a quien sea, y durante largo tiempo: de lo contrario perecerás y perderás tu última estima de ti mismo” —: éste me parece ser el imperativo moral de la naturaleza, el cual, desde luego, ni es “categórico”, como exigía de él el viejo Kant (de ahí el de lo contrario), ni se dirige al individuo (¡qué le importa a ella el individuo!), sino a pueblos, razas, épocas, estamentos y, ante todo, al entero animal “hombre”, el hombre.

Propongo que:

  • Pongamos entre paréntesis la polémica antimetafísica lo mismo que el lenguaje naturalista.
  • Centremos nuestra atención en los siguientes puntos:
    • La moral es un entrenamiento del individuo.
    • Los fines de ese entrenamiento no conciernen al individuo, sino al grupo social: donde Nietzsche escribe, decimonónicamente, pueblos y razas, nosotros podemos leer clase social, género; e incluso separar el concepto pueblo de su vinculación al nacionalismo decimonónico y obtener etnia.
    • Así, podremos ver que la moral es un mero recurso del grupo social para producir un tipo humano: el grupo produce al hombre o la mujer que necesita; y el hombre o la mujer, habiendo interiorizado las exigencias del grupo, hace lo que se espera de él, no porque se le obligue, sino por convicción propia. La moral consiste en la transformación de la ley externa en fuero interno.

Ahora, veamos cómo se ejemplifica esto en La sociedad cortesana, de Norbert Elias (FCE, 1982, t. Guillermno Hirata). En más de un pasaje, el autor insiste en la relación entre lo externo y lo interno en la vida de los cortesanos de Luis XIV. Lo que para nosotros son reglas asfixiantes, incomprensibles, absurdas, para ellos eran exigencias que debían cumplir si querían seguir siendo reconocidos como nobles, lo cual era esencial para sus vidas. Para ellos, la existencia carecía de sentido fuera de la forma de vida noble, por lo que el fuero externo —la opinión, en el lenguaje del Siglo de Oro español— se convertía en fuero interno. En consecuencia, debían adoptar, aprender, interiorizar un conjunto de disciplinas cotidianas que les permitieran permanecer y, de ser posible, mejorar en el medio cortesano. En el capítulo “Etiqueta y ceremonial”, Elias examina tres de esas disciplinas el arte de observar a los hombres, el arte de manipular a los hombres y el control de los afectos. Al leer los apartados que dedica a estas prácticas, me llamó mucho la atención la manera en que se traslapan las fronteras entre arte (en el sentido anterior al concepto de las “bellas artes”), etiqueta y ética. La etiqueta forma parte de una ética, la ética se practica con arte (pero la diferencia entre arte, ética y etiqueta es cosa de nosotros, algo que proyectamos sobre el pretérito: la confusión está en nuestras mentes, no en las prácticas de los hombres del pasado).

Veamos aquí dos pasajes de La sociedad cortesana donde se describe disciplinas de las cuales nosotros entenderíamos que se practiquen por razones “morales”, y sobre las que Elias debe advertir que no lo son —pero en nuestro sentido, aclararía yo. Porque sí eran parte de la moral, de las reglas esenciales de la forma de vida de esos hombres, los del Gran Siglo francés (tan admirado por Nietzsche, quien compartía con ellos la admiración por Baltasar Gracián).

El arte de la observación de los hombres, sin embargo, no se refiere únicamente a los demás, sino que se extiende también al observador mismo. Se desarrolla aquí una específica forma de la autoobservación. “Qu’un favori s’observe de fort près”, como decía Labruyère. La aurtoobservación y la observación de los demás hombres se corresponden mutuamente. Una sería inútil sin la otra. No se trata, pues, aquí, como sucede en un autoexamen hecho por motivos religiosos, de una inspección de lo “interno”, ni de un ensimismarse como un ser solitario para probar y disciplinar sus deseos más recónditos según la voluntad de Dios, sino de una observación de sí mismo para adquirir una disciplina en el trato social (p.142).

No se puede calcular el grado ⁅de las consecuencias (aclaración mía)⁆ de un desahogo afectivo. Descubre los verdaderos sentimientos de la persona en cuestión en un grado que, por no ser calculado, puede ser perjudicial; quizá da triunfos a los que compiten con uno por el favor y el prestigio. Da, finalmente y sobre todo, un signo de inferioridad; y ésta es precisamente la situación que más teme el cortesano. La competencia de la vida cortesana obliga así a un control de los afectos en favor de una conducta exactamente calculada y matizada en el trato con los hombres (p.151).

9 diciembre, 2013

Era un sol que surgía simultáneamente fuera de mí y dentro de mí


Lo que sigue no es un poema. Es la descripción de una experiencia que fue recurrente en mi vida, desde la adolescencia hasta los 35 años, aproximadamente. De ella se derivaba toda mi poesía. Si ésta posee algún valor, viene de aquella experiencia. Nunca escribí de otro modo. Dejar de tener esta experiencia fue una catástrofe para mí. Aún vivo sus efectos. Menosprecio la poesía vivida como algo que, simplemente, se sabe hacer y se acostumbra hacer.

Era un sol que surgía simultáneamente fuera de mí y dentro de mí
Era belleza que surgía simultáneamente frente a mí y en mí
Todo lo hermoso y todo lo bueno participaba de ello:
como una derivación, una confirmación o una premonición:
si no participaba, no era realmente bueno ni hermoso
No había ninguna ganancia que buscar ni pérdida que temer
No tenía que justificarme ante nada
ni nadie tenía que justificarse ante mí
Yo no dominaba nada, y nadie me dominaba a mí
Nadie me debía nada
y yo no le debía nada a nadie
Frente a ello,
dominar y someterse eran basura,
perder y gana, basura;
Poseía todo y no poseía nada. -Mejor, no hacía falta poseer nada ni conseguir nada.
No había deberes ni derechos.
¿Dios? Si por gratitud y emoción, quizá;
pero no era algo a lo que tuviese que obedecer ni venerar,
ni que me hiciera sentir como algo infinitamente pequeño y sin valor:
nada era ya “grande” ni “bajo”,
excepto que todo era “grande”, incluso lo más “pequeño”.
No era en absoluto una experiencia cristiana, porque no tomaba en cuenta la “humildad” ni la “soberbia”,
salvo que fuese humildad esta permanente disposición a abrirme cada vez que sintiera la inminencia de esa luz interna-externa;
salvo que fuera soberbia por tener aquello sin mediación de la Iglesia, de hecho años después de haberme hecho ateo.
No era una experiencia budista, porque no era paz ni extinción ni vacío,
sino exaltación y entusiasmo.
No era nietzscheana, porque no me sentía superior a nada ni nadie —nada era ya superior o inferior, excepto que todo era superior a la cotidianidad, o a lo que la gente creía que era cotidiano, normal, correcto…
No era fruto de ningún ascetismo ni renuncia que me “purificara”, ni de ninguna disciplina que me hiciera más “fuerte”,
a menos que la larga costumbre de sufrir emocionalmente, y luego una creciente actitud crítica hacia toda creencia, sustituyeran de algún modo a la disciplina o la renuncia.
Toda moral quedaba abolida, salvo que era “malo” todo lo que me apartara de esa experiencia, y todo lo que le impidiese a otros tenerla.
Si había política, sólo podía ser: todos debemos poder tener acceso a esto, nada nos debe estorbar la llegada de esta luz —y aquí encontraban sentido palabras como opresión. libertad, igualdad, etc.
Perdí eso cuando me concentré en el deber y en lo práctico, y nada gané a cambio —entrar al mundo del ganar y el perder fue, en sí mismo, una pérdida.
Ningún deber, ningún derecho, ninguna satisfacción se comparan a lo que perdí.
El deber es basura.
Los derechos son basura.
Lo útil es basura.

Etiquetas: ,
8 diciembre, 2013

Nietzsche dice “moral”: digamos nosotros “arte”, “cultura”, “sociedad”…


¿Pueden los pájaros ser ornitólogos? ¿Puede realmente el hombre estudiar lo humano? Seríamos ingenuos si creyésemos que la cita siguiente de Nietzsche se aplica sólo a una era metafísica bien enterrada en el pasado. Los practicantes de las ciencias sociales y las “humanidades” (creo que sólo son humanistas en sentido propio los helenistas y latinistas) nos hallamos bajo el constante peligro de caer en lo mismo. El estructuralismo de los 60 ¿no parece un mero acompañamiento especulativo para el nouveau roman y la poesía concreta? El posmodernismo de Lyotard, el cioranismo de Savater ¿no huelen o apestan a mera propaganda intelectual en favor de las duras realidades sociales de los años 80, de los últimos 30 años? Leamos un resumen de alguna de la teorías sociales derivadas de las doctrinas económicas vigentes: veremos cómo, por ejemplo, la “teoría de la elección pública” eleva las actitudes y valoraciones del hombre común del capitalismo contemporáneo a paradigma universal de lo humano. Una breve lectura sobre el potlatch o sobre la honra en la España del Siglo de Oro le habría bastado a su autor para ver más allá de los límites del supermercado y el mall; pero no, era un tecnócrata, no un hombre culto.

Justo porque los filósofos no conocían los facta morales más que de un modo grosero, en forma de un extracto arbitrario o de un compendio fortuito, por ejemplo como moralidad de su ambiente, de su estamento, de su iglesia, de su espíritu de época, de su clima y de su región, —justo porque estaban mal informados e incluso sentían poca curiosidad por conocer pueblos, épocas, tiempos pretéritos, no llegaron a ver en absoluto los auténticos problemas de la moral: —los cuales no emergen más que cuando se realiza una comparación de muchas morales. […] Lo que los filósofos llamaban “fundamentación de la moral”, exigiéndose a sí mismos realizarla, era tan sólo, si se lo mira a su verdadera luz, una forma docta de la candorosa creencia en la moral dominante, un nuevo medio de expresión de ésta, y, por lo tanto, una realidad de hecho dentro de una moralidad determinada, incluso, en última instancia, una especie de negación de que fuera lícito concebir esa moral como problema.

Friedrich Nietzsche: Más allá del bien y del mal, V,186. T. A. Sánchez Pascual.

6 diciembre, 2013

Irracionalidad cada vez más violenta, más despiadada, y más ineficaz


  • Ya todo fue absorbido por el sistema económico. No hay más territorio que incorporar, más población que incorporar. Productos como el petróleo y el gas deben ser extraídos de fuentes cada vez más inaccesibles. El agua útil para la vida humana es cada vez menos. Las especies vivas sin utilidad directa para el ser humano están cada vez más afectadas por nuestro monopolio sobre los recursos de la Tierra, así como por los desechos que producimos, y se mueren, y al morir nos afectan a nosotros y a las especies vivas de las que dependemos, y esto a su vez agudiza nuestra urgencia por utilizar los recursos de la Tierra.
  • La materia y la energía (los “recursos naturales”), al ser absorbidos y procesados por nosotros, pasan de la Tierra a la especie humana en su conjunto. Pero ésta se halla organizada con base en relaciones de dominación. Para participar en las sociedades humanas, los dominantes tienen como condición poseer cada vez más; y los dominados, para participar, necesitan estar impregnados de la convicción de que es “justo y necesario” que la realidad social sea así, necesitan reaccionar con incredulidad o indignación ante el planteamiento de otras formas de organización social.
  • Por lo anterior, la consecuencia de que a efectos prácticos toda la Tierra está absorbida ya por el sistema económico, es la siguiente: no pasan más recursos de la Naturaleza a la sociedad, pero los dominantes siguen queriendo tener más y más, de modo que su respuesta es ir aumentando su participación en la riqueza a costa de la participación de los dominados: los dominados sufren cada vez más, su vida es cada vez más dura.
  • Por otro lado, cada vez más dominados son incapaces de mirar críticamente a la realidad social (entenderla más allá de las apariencias y de las creencias inmediatas, “naturales”) y de buscar soluciones reales (no sólo creer que “otro mundo es posible”, sino también proponer alternativas concretas y caminos practicables para realizarlas). Es el resultado de un proceso al que algunos llamarán Posmodernidad o muerte de las ideologías, pero al que yo juzgo como un proceso de des-Ilustración; y es un proceso surgido de la necesidad de mantener las relaciones de dominio: éstas son mucho más fuertes de lo que lo eran en el siglo XIX y gran parte del siglo XX.
  • La vida es cada vez más dura y los dominados no pueden ver por qué, ni cómo. Incluso, todo lo que “saben” los lleva a la angustiosa sensación de que las cosas no son como deberían ser. ¿Por qué pasa esto, si trabajo cada vez más? ¿Por qué pasa esto, si siempre que puedo me aprovecho de las desventajas y los errores de los otros? ¿Por qué pasa esto, si voté para que me cobren menos impuestos, para que el gobierno deje de mantener a los zánganos, para que impida que sigan llegando inmigrantes que sólo vienen a robarnos y a vivir de la seguridad social? La consecuencia es que la angustia provocada por la creciente dureza de la vida se intensifica porque nuestras acciones para resolver nuestros problemas no sólo no surten efecto, sino que incluso tienen efectos contrarios de los esperados. Y como no tienen pensamiento crítico, no pueden advertir esto de manera consciente: sólo lo resienten en las consecuencias sobre su salud física y mental.
  • Y por ello reaccionan cada vez más irracionalmente. Y ésta es una irracionalidad violenta, porque es la del animal acosado y acorralado. Los científicos han descubierto que, bajo situaciones de stress, los seres humanos tendemos a reaccionar con base en regiones de nuestro sistema nervioso más primitivas que lasque rigen el pensamiento racional. Y éste no es el stress causado por una evaluación académica o una exigencia laboral (del cual siempre se nos dice que debemos aprender a “manejarlo”, y no intentar cambiar o abandonar esa exigencia externa), sino el provocado por el conjunto de las condiciones externas que ejercen presión contra nuestra vida como un todo.
  • Así, pues, en el futuro los recursos serán cada vez menos; los dominantes querrán cada vez más; los dominados sufrirán cada vez mayor desesperación; los primeros se impondrán por una fuerza cada vez mayor y más despiadada; y los segundos reaccionarán sin atacar las causas reales, sino con una irracionalidad cada vez más violenta, asimismo cada vez más despiadada, y también cada vez más ineficaz. (En esto incluyo las exigencias de la “gente honrada” a favor de que se ejerza “mano dura” contra la delincuencia, contra las protestas sociales o contra los inmigrantes: esa gente simplemente delega su violencia en la policía y las fuerzas armadas). Y esto no se acabara por medio de decisiones racionales (y mucho menos por una voluntad de justicia), sino por consecuencias indeseadas y quizá inesperadas de todos estos procesos; por ejemplo, por medio de un descenso  catastrófico de la población, por las consecuencias del cambio climático, por el fin de la civilización contemporánea…