Speed kills


Cuando me di cuenta, la velocidad ya los había matado, o ellos habían matado a la velocidad. El espectro pasaba tan pronto que no podía saber si eran muchos fantasmas veloces o el mero fantasma de la velocidad. La noche cayó sobre nosotros y las constelaciones brillaban a la altura de la nariz, como un catarro astrofísico. Cuando el estornudo llegó hasta mí, el enfermo ya había muerto y mi salud alcanzó a un cadáver convaleciente. El cadáver sabe que ya nada lo puede matar; por eso exclama: «Sí, quiero vivirlo de nuevo». La noche de los muertos vivientes resuena con el entusiasmo de sus habitantes, y los pocos vivos que deambulan por allí disimulan como pueden la respiración. Pero yo he dicho nosotros, y en cuanto lo pronuncio la mesa gira, los muebles caminan y los armarios se abren. Se oye la respuesta: «Sí, somos legión», y a mí no me queda claro si es un solo y repetido fantasma, o si la velocidad, para contestar, se para.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: