Orquídea penumbra


La orquídea más penumbra muere de un tacto. Dicen que si la tocas se rasga, se enturbia, le causas desvelo perpetuo. Pero tú la sigues viendo brotar en el sueño, insomne, y te da un poco de fiebre. Cuando castañeteas los dientes, pronuncias su nombre en clave, y ella a veces (quizá) lo nota. No le da miedo porque sabe que no te atreverías a tocar ni el pétalo de una rosa. Pero eso es de día. De noche brota en el sueño, se reclina sobre tu tronco, sonríe plácida. Promete convertirse en adormidera, pero ello sería demasiado poético. Ésta es una temporada en el suelo, y no hay puerta de escape ni siquiera al sótano. El tedio es rectilíneo, sobre un plano, y no hay más ruta que la vuestra. La muy penumbra sonríe, se estira, entrecierra los ojos y tu tronco se derrumba en la humedad y la tibieza.

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