Prosa / lenguaje hablado / poesía: O. Paz en El arco y la lira


Pasaje de “Poesía y poema”, en El arco y la lira, al que siempre he admirado por la claridad de sus distinciones. Ahora estoy un poco menos de acuerdo, porque veo que su caracterización de la poesía es válida sólo dentro de los límites de las poéticas modernas (cuando leemos poetas premodernos y hallamos lo que dice Paz, es muy probable que esto ocurra porque los leemos con ojos formados por el hábito de leer poesía moderna). De cualquier modo, es la clase de poesía que, en lo personal, prefiero.

El pasaje constituye un solo párrafo; yo lo dividí en incisos para subrayar los puntos esenciales.

  • La forma más alta de la prosa es el discurso, en el sentido recto de la palabra. En el discurso las palabras aspiran a convertirse en significado unívoco. Este trabajo implica reflexión y análisis. Al mismo tiempo, entraña un ideal inalcanzable, porque la palabra se niega a ser mero concepto, significado sin más. Cada palabra ―aparte de sus propiedades físicas― encierra una pluralidad de sentidos, Así, la actividad del prosista se ejerce contra la naturaleza misma de la palabra. No es cierto, por tanto, que M. Jordan hablase en prosa sin saberlo. Alfonso Reyes señala con verdad que no se puede hablar en prosa sin tener plena conciencia de lo que se dice. Incluso puede agregarse que la prosa no se habla: se escribe.
  • El lenguaje hablado está más cerca de la poesía que de la prosa; es menos reflexivo y más natural y de ahí que sea más fácil ser poeta sin saberlo que prosista.
  • En la prosa la palabra tiende a identificarse con uno de sus posibles significados, a expensas de los otros: al pan, pan; y al vino, vino. Esta operación es de carácter analítico y no se realiza sin violencia, ya que la palabra posee varios significados latentes, es una cierta potencialidad de direcciones y sentidos.
  • El poeta, en cambio, jamás atenta contra la ambigüedad del vocablo. En el poema el lenguaje recobra su originalidad primera, mutilada por la reducción que le imponen prosa y habla cotidiana. La reconquista de su naturaleza es total y afecta a los valores sonoros y plásticos tanto como a los significativos. La palabra, al fin en libertad, muestra todas sus entrañas, todos sus sentidos y alusiones, como un fruto maduro o como un cohete en el momento de estallar en el cielo.
  • El poeta pone en libertad su materia. El prosista la aprisiona.

Paz, Octavio: La casa de la presencia. Poesía e historia, FCE y Círculo de Lectores, 1994, p.48

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