La poesía en la sociedad de masas: José Martí


Es su natural oficio sacarse del pecho las águilas que en él les nacen sin cesar —como brota perfumes una rosa, y da conchas la mar y luz el sol—,y sentarse, a par que con sonidos misteriosos acompañan en su lira a las viajeras, a ver volar las águilas —pero ahora el poeta ha mudado de labor, y anda ahogando águilas.

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Esta época de elaboración y transformación espléndidas, en que los hombres se preparan, por entre los obstáculos que preceden a toda grandeza, a entrar en el goce de sí mismos, y a ser reyes de reyes, es para los poetas […], por la confusión que el cambio de estados, fe y gobiernos acarrea, época de tumulto y de dolores, en que […] los vapores de la lucha opacan el brillo suave de las estrellas en el cielo.

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Y cuando ya no ven sus ojos las estrellas del cielo, las vuelve a las de su alma. De aquí esos poetas pálidos y gemebundos; de aquí esa nueva poesía atormentada y dolorosa.

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“Prólogo al Poema del Niágara de Juan A. Pérez Bonalde” (1881). Ensayos y crónicas, p.59-78. Madrid: Cátedra, 2004 (Letras Hispánicas, 556).

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