Arte y autenticidad en poesía: José Martí


ecosystem/flora/Wild Jasmine(Jasminum malabaricum)

ecosystem/flora/Wild Jasmine(Jasminum malabaricum) (Photo credit: satshot2010)

Desde hace mucho se ha señalado y exaltado la densa y a la vez luminosa cualidad aforística de la prosa de Martí (me basta usar dos adjetivos para sentir la insuficiencia frente al estilo martiano; pero tenía que decir lo que dije). Para estos fragmentos del “Prólogo al Poema del Niágara“, donde Martí enuncia toda una arte poética, elegí una presentación por medio de incisos: como en otras ocasiones, para subrayar las ideas nucleares del texto; mas también, ahora, para hacer notar esa cualidad de su estilo, sentencioso en el buen y viejo sentido de la palabra.

  • No hay placer como éste de saber de dónde viene cada palabra que se usa, y a cuánto alcanza; ni hay nada mejor para agrandar y robustecer la mente que el estudio esmerado y la aplicación oportuna del lenguaje.
  • Siente uno, luego de escribir, orgullo de escultor y de pintor.
  • [Pérez Bonalde] gusta, por descontado, de que el verso brote de su pluma sonoro, bien acuñado, acicalado, mas no se pondrá como otro, frente al verso, con martillo de oro y buril de plata, y enseres de cortar y de sajar, a mellar aquí un extremo, a fortificar allí una juntura, a abrillantar y redondear la joya,
  • El verso es perla.
  • No han de ser los versos como la rosa centifolia, toda llena de hojas, sino como el jazmín de Malabar, muy cargado de esencias.
  • La hoja debe ser nítida, perfumada, sólida, tersa. Cada vasillo suyo ha de ser un vaso de aromas. El verso, por donde quiera que se quiebre, ha de dar luz y perfume.
  • Han de podarse de la lengua poética, como del árbol, todos los retoños entecos, o amarillentos, o mal nacidos, y no dejar más que los sanos y robustos, con lo que, con menos hojas, se alza con más gallardía la rama, y pasea en ella con más libertad la brisa y nace mejor el fruto.
  • Pulir es bueno, mas dentro de la mente y antes de sacar el verso al labio.
  • El verso hierve en la mente, como en la cuba el mosto. Mas ni el vino mejora, luego de hecho, por añadirle alcoholes y taninos; ni se aquilata el verso, luego de nacido, por engalanarlo con plumas y aderezos. Ha de ser hecho de una sola pieza y de una sola inspiración,porque no es obra de artesano que trabaja a cordel, sino de hombre en cuyo seno anidan cóndores, que ha de aprovechar el aleteo del cóndor.

“Prólogo al Poema del Niágara de Juan A. Pérez Bonalde” (1881). Ensayos y crónicas, Madrid: Cátedra, 2004 (Letras Hispánicas, 556), p.73-74

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