W. Fernández Florez (1885-1964): principio de El bosque animado


Ás veces perdéndote atopas algo

Ás veces perdéndote atopas algo (Photo credit: Anxo Resúa)

Wenceslao Fernández Flórez (1885-1964), gallego, es un gran escritor al que deberíamos conocer mejor en México. Para creerlo, me bastan un cuento (“El claro del bosque”, Antología de cuentos de terror de R. Llopis, Alianza), y el primer capítulo de El bosque animado (Espasa-Calpe, 1965), libro que estoy empezando a leer. En ambas obras he disfrutado un lirismo que suele darse mejor en otras lenguas y al que, ni modo, no puedo calificar más que de celta. Lo he sentido en la narrativa del galés Arthur Machen, apenas en Walter Scott (cuando es menos british y más scott), en recopilaciones de folclor bretón e irlándés, y en varias canciones de Jethro Tull (Acres wild, canción imprescindible de mis 13 años). En español, en Rosalía de Castro y en Valle-Incán, por supuesto.

También me parece digna de atención su perspectiva holística del bosque como un ser viviente, la cual ―si no me equivoco― parece una anticipación lírica de la famosa Hipótesis Gaia, del químico James Lovelock y la bióloga Lynn Margulis; hipótesis que pudo haber tenido una primera expresión literaria en la también hermosa novela El nombre del mundo es Bosque (The Word for World Is Forest), de Ursula K. Le Guin, publicada en 1976. Y también pienso en Carlos Pellicer, por ejemplo en el “Discurso por las flores” de Subordinaciones:
Algo en mi sangre viaja con voz de clorofila.
Cuando a un árbol le doy la rama de mi mano
siento la conexión y lo que se destila
en el alma cuando está junto a un hermano.
¿Y por qué Fernández Flórez no es más importante en nuestra lengua? Quizá por su furibundo anticomunismo; y también porque, pese a las grandes obras fantásticas y real-maravillosas consagradas en los 60, nuestras literaturas aún parecen oscilar entre seguir “clientes del diccionario” (del formalismo)  y recaer en costumbrismos ñoños y tremendismos de nota roja, extremos opuestos del mismo apego a lo inmediato.
 

Estancia I. La fraga de Cecebre (primeros párrafos)

La fraga es un tapiz de vida apretado contra las arrugas de la tierra; en sus cuevas se hunde, en sus cerros se eleva, en sus llanos se iguala. Es toda vida: una legua, dos leguas de vida entretejida, cardada, sin agujeros, como una manta fuerte y nueva, de tanto espesor como el que puede medirse desde lo hondo de la guarida del raposo hasta la punta del pino más alto. ¡Señor, si no veis más que vida en torno! Donde fijáis vuestra mirada divisáis ramas estremecidas, troncos recios, verdor; donde fijáis vuestro pie dobláis hierbas que después procuran reincorporarse con el apocado esfuerzo doloroso de hombrecillos desriñonados; donde llevéis vuestra presencia habrá un sobresalto más o menos perceptible de seres que huyen entre el follaje, de alimañas que se refugian en el tojal, de insectos que se deslizan entre vuestros zapatos, con la prisa de todas sus patitas entorpecidas por los obstáculos de aquella selva virgen que para ellos representan los musgos, las zarzas, los brezos, los helechos. El corazón de la tierra siente sobre sí este hervor y este abrigo, y se regocija.

La fraga es un ser hecho de muchos seres. (¿No son también seres nuestras células?). Esa vaga emoción, ese afán de volver la cabeza, esa tentación —tantas veces obedecida— de detenernos a escuchar no sabemos qué, cuando cruzamos entre su luz verdosa, nacen de que el alma de la fraga nos ha envuelto y roza nuestra alma, tan suave, tan levemente corno el humo puede rozar el aire al subir, y lo que en nosotros hay de primitivo, de ligado a una vida ancestral olvidada, lo que hay de animal encorvado, lo que hay de raíz de árbol, lo que hay de rama y de flor y de fruto, y de araña que acecha y de insecto que escapa del monstruoso enemigo tropezando en la tierra, lo que hay de tierra misma, tan viejo, tan oculto, se remueve y se asoma porque oye un idioma que él habló alguna vez y siente que es la llamada de lo fraterno, de una esencia común a todas las vidas.

Enhanced by Zemanta
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: