Algunas larvas


La angustia es una niña de luto con botines de diamante que golpea mi frente, llora, pide a gritos que la dejen entrar.

Las ventanas no dejan de mirar a la calle, incrédulas y ansiosas -piensan que se equivocaron de mundo.

Artista. Sus obras son larvas. Cuando él muere, empiezan a tejer capullos.

“El Paraíso es subterráneo; no me explico quién habrá podido crearlos a ustedes; los verdaderos hijos de Adán somos nosotros”, me dijo el topo.

El azúcar es el éter con el que se idiotizan las hadas.

Los ángeles que se emborrachan despiertan sobre las banquetas convertidos en gatos.

Los viejos dioses, convertidos en niños, escupen a las ventanas, enturbian las fuentes, aniquilan a sus padres y no crecen.

La niña recorre con la vista los perfumes de su madre. Elige uno. Lo destapa. Brotan hiedras, la abrazan, la sofocan.

Etiquetas:

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: