Georges Bataille: romper las paredes de la crisálida


[…] La transgresión acabada, la transgresión lograda que, manteniendo lo prohibido como tal, lo mantiene para gozar de él. La experiencia interior del erotismo requiere de quien la realiza una sensibilidad no menor a la angustia que funda lo prohibido, que al deseo que lleva a infringir la prohibición. Esta es la sensibilidad religiosa, que vincula siempre estrechamente el deseo con el pavor, el placer intenso con la angustia.

Quienes ignoran, o sólo experimentan furtivamente, los sentimientos de la angustia, de la náusea, del horror […], no son susceptibles de esa experiencia; pero lo mismo sucede con quienes están limitados por esos mismos sentimientos.  Estos sentimientos […] son, en la vida de un hombre, lo mismo que la crisálida para el animal completo. La experiencia interior del hombre se da en el instante en que, rompiendo la crisálida, toma consciencia de desgarrarse él mismo, y no la resistencia que se le opondría desde fuera. La superación de la consciencia objetiva, limitada por las paredes de la crisálida, está vinculada a esa transformación.

Georges Bataille, El erotismo. T. Antoni Vicens. Tusquets, p.43.

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