Cuando el silencio del Sol te amanezca


Y el árbol te pregunta qué sabes de hojas si no recibes al Sol con la palma de tu mano, si no has sentido el peso en tu mano como un pan maravilloso, como un bocado para el imposible mendigo, como un don que no podrás sostener y se hundirá en tus arterias, flotará por la corriente, navegará cabeza abajo hasta el absorto pozo del corazón, donde encallará, y qué grande día cuando el silencio del Sol te amanezca, qué imposible mañana en ascenso por los horizontes del pecho, qué extraña y negra palabra emergiendo por mi pecho como una voz inaudible con que se digan por fin las cosas de una en una, como la mano que en la primera noche fue encendiendo las estrellas de una en una.

Etiquetas:

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: