Transmutaciones


Un ángel en el vaso
como un sol menor, pródigo, porquero
de fuerzas que hozan las vísceras,
del pulso
llegando a pleamares a los ojos.
Los ojos que salen del establo
al aroma de los pechos coronados de jardines
submarinos, de la virgen
que efervesce al lanzaire de la podre.
La noche en la palma de la mano lo llama,
lo conforta,

lo macera

de nostalgia de los panes y el cordero
vengado a la noche en casa de la altura.
Encadenado a voces, a pulsos, a la tarde,
se deja ser montura de la mano
por llevarla a una mejilla y al trazo
de una boca.

Anuncios
Etiquetas:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: