Deseo de salmo y profecía 7


Adensas nubes sobre nuestras cabezas
para cantar con rayos,
desatas ángeles que se arremolinan en torno a nuestras sienes.
Encajas el relámpago en la tierra
como quien domeña un animal;
pero tú la elevas, la coronas,
la vistes de nueva grama y la acaricias
de ríos nuevos. Tu rostro es el cielo
y tu mano la fuerza que eleva las montañas;
y este cazar de tigre por las venas
se llama tu aliento,
y si hálito hay, ha llegado por tu boca.

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