La muchacha translúcida (sueño)


El dueño del lugar, un anciano, tiene tres hermosas hijas adolescentes. Una de ellas, la favorita, se casará este año, comenta uno de los trabajadores. Se sobreentiende que cualquiera de los que iremos como invitados a la fiesta puede aspirar a la mano de la chica.
Durante el festejo, las tres han subido al árbol que está en el centro del patio, y cada una pende del extremo de una rama como si fuera fruta. De pronto, advertimos que no se podrán bajar sin ayuda, pues están como a tres metros de altura. Entonces, un invitado, rubio, joven y fuerte (cuya altura había parecido hasta ahora normal) se pone de pie, toma de las piernas a la favorita del viejo y la ayuda a bajar. A todos nos resulta muy probable que este invitado sea quien se case con la muchacha.
También ayuda a las otras (ahora son mucho más que tres), excepto a la última, que se niega: ésta cae suavemente sobre sus propios pies y se aleja caminando. Va desnuda y es translúcida, como si estuviera dibujada en el aire (pero con tres dimensiones). Su sonrisa, su gracia y libertad, hacen pensar en la Venus naciente de Botticcelli.

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