Reformas estructurales


Las ratas se amotinan y se apoderan del barco. Los marineros abandonan la nave que no se hunde y la dejan para las nuevas señoras.
Aquí no hay locos. Las ratas, afamadas por el buen sentido, saben a dónde ir y cómo retornar, cuándo traficar y cuándo saquear.
Proliferan.
La nave se estremece bajo el peso, se agrieta, se hunde. Pero no es un naufragio. Las ratas la han conducido a donde tenía que llegar.

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