Primeras tareas en el comentario de un poema


jabberwocky

Parece un bonito poema […] ¡pero es muy difícil de entender! […] De algún modo, llena mi cabeza de ideas, pero no sabría decir exactamente de cuáles ideas.
Lewis Carroll, A través del espejo

Quizá la principal dificultad para entender un poema lo causa precisamente nuestra obstinación por entenderlo. El acercamiento inicial a un poema debería consistir en una actitud de apertura, de porosidad frente a todas sus virtualidades sensoriales, intelectuales, imaginativas, etc.
Sin embargo, la exigencia del análisis se impone en las actividades del universitario, y se impone especialmente cuando el poema se nos resiste, sobre todo cuando no nos gusta ―aceptémoslo: una cosa muy distinta es el gusto personal y otra la calidad intrínseca del texto, y otra más su importancia histórica: tenemos derecho a no gustar de un poema, sin que esto implique negar su calidad; e incluso podemos negar razonadamente su calidad, pero su importancia histórica seguirá allí.
Tomando en cuenta lo anterior, desde un punto de vista práctico, la primera tarea que nos podemos plantear es:

  • El poema ¿admite paráfrasis? Es decir: su contenido ¿admite ser trasladado a expresiones de sentido literal? A partir del romanticismo, y sobre todo a partir de las vanguardias de principios del siglo XX, la poesía lírica tiende a alejarse de los usos “normales” del lenguaje. En cambio, la poesía anterior al romanticismo considera que la diferencia específica de la poesía consiste en que ella emplea un lenguaje distinto, más escogido y hermoso, para tratar temas ―asuntos― de los que también podría ocuparse, por ejemplo, la historia.
    • Si la admite: ¿su contenido es descriptivo, narrativo, conceptual? Hay que elaborar una pequeña síntesis de lo que describe, de lo que narra o de las ideas que expone.
      • El camino más directo para elaborar la paráfrasis consiste en realizar un análisis sintáctico inicial:
        • distinguir las oraciones o las frases independientes que lo componen;
        • determinar sus sujetos, las acciones que desempeñan (o los estados que padecen); los objetos sobre los que actúan (o que actúan sobre ellos).
      • Durante la paráfrasis, es importante reconocer y analizar ciertas figuras retóricas: la elipsis, el hipérbaton y la perífrasis.
    • Si no admite paráfrasis, aún podemos realizar algunas tareas que nos facilitan un primer acercamiento al poema:
      • ¿Se divide en secuencias? ¿Qué es lo que las separa y distingue? ¿Algún tipo de encabezado, o meros blancos activos (espacios en blanco que ejercen una función en el texto)?
      • Reconocer si emplea palabras pertenecientes al idioma o las inventa, ya se trate de verdaderos neologismos, ya de palabras “sin sentido”, como el glíglico de Julio Cortázar.
      • Podemos buscar ciertas constantes en el vocabulario del poema: el predominio de campos semánticos, connotaciones, simbolismos.

En todos los casos, debemos recordar siempre que la paráfrasis no nos da “el sentido” del poema. Este va mucho más allá de su contenido conceptual y referencial. De ello nos ocuparemos más adelante.

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