Archive for ‘Anécdotas y sentencias’

26 mayo, 2017

¿Los límites de mi experiencia son los límites de mi mundo?


Cada quien se imagina que el breve contenido de la experiencia que le proporcionan su época y sus circunstancias es la naturaleza.

Jorge Cuesta, “El lenguaje de los movimientos literarios”

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20 mayo, 2017

El ajedrez de los dioses


El célebre Richard Feynman comparó una vez el cosmos con una gran partida de ajedrez disputada por dioses. Los cientīficos intentan entender el juego sin conocer las reglas. Vemos a los dioses mover un peón una casilla hacia delante y aprendemos una: los peones siempre avanzan un escaque. Pero ¿qué ocurre si nos hemos perdido el comienzo de la partida, cuando los peones pueden moverse dos casillas? También supondremos que un peón es siempre un peón si nunca hemos visto a uno transformarse en una dama.”Diríamos que eso va contra las reglas”, dice [el astrofísico J. Richard] Gott. “¡No se puede cambiar un peón por una dama! Pues bien, sí se puede. Simplemente, nunca lo hemos presenciado”.

Tim Folger, ” Una breve historia de los viajes en el tiempo”. Investigación y Ciencia, núm. 470, nov. 2015

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8 mayo, 2017

“El peso de un cautiverio”


La aspiración de las criaturas al infinito se torna angustiosa bajo el peso de la sombra. Adivinan y sienten el peso de un cautiverio.
José Antonio Ramos Sucre (1890-1930), “Santoral”, La torre de Timón
16 febrero, 2017

Antonio Machado: algunos “Proverbios y cantares”


De Nuevas canciones (1917-1930)

X
En el viejo caserío
—¡oh anchas torres con cigüeñas!—
enmudece el son gregario,
y en el campo solitario
suena agua entre las peñas.

XI
Como otra vez, mi atención
está del agua cautiva;
pero del agua en la viva
roca de mi corazón.

XV
Busca a tu complementario,
que marcha siempre contigo,
y suele ser tu contrario.

XXXVI
No es el yo fundamental
eso que busca el poeta,
sino el tú esencial.

XLII
Enseña el Cristo: a tu prójimo
amarás como a ti mismo,
mas nunca olvides que es otro.

XLVI
Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía:
también la verdad se inventa.

XLVII
Autores, la escena acaba
con un dogma de teatro:
En el principio era la máscara.

L
Con el tú de mi canción
no te aludo, compañero;
ese tú soy yo.

LXVIII
Todo necio
confunde valor y precio.

LXIX
Lo ha visto pasar en sueños…
Buen cazador de sí mismo,
siempre en acecho.

LXX
Cazó a su hombre malo,
el de los días azules,
siempre cabizbajo.

LXXI
Da doble luz a tu verso,
para leído de frente
y al sesgo.

LXXXI
Si vivir es bueno,
es mejor soñar,
y mejor que todo,
madre, despertar

LXXXII
No el sol, sino la campana,
cuando te despierta, es
lo mejor de la mañana.

LXXXVIII
El pensamiento barroco
pinta virutas de fuego,
hincha y complica el decoro.

LXXXIX
Sin embargo…
¡Oh!, sin embargo,
hay siempre un ascua de veras
en su incendio de teatro.

XCVIII
Tu profecía, poeta.
—Mañana hablarán los mudos:
el corazón y la piedra.

XCIX
—¿Mas el arte?…
—Es puro juego,
que es igual a pura vida,
que es igual a puro fuego.
Veréis el ascua encendida.

9 octubre, 2016

Algunas greguerías


Intuiciones

La golondrina llega de tan lejos porque es flecha y arco al mismo tiempo.
En Persia, la luna siempre es luna llena.
Cuando una mujer chupa un pétalo de rosa se da un beso a sí misma.
En el desengaño, hasta las luces de las estrellas hieren el corazón.
Los ojos de los muertos miran las nubes que no volverán.

La muerte

El sueño es un pequeño adelanto que nos hace la muerte para que nos sea más fácil pasar la vida.
Cuando recogemos el guante caído, damos la mano a la muerte.
No os sintáis confiados entre las flores, porque con las flores se hacen las coronas.
La calavera es un reloj muerto.

La identidad personal

Los árboles sólo saben que existen gracias a su sombra.
Nuestra verdadera y única propiedad son los huesos.
La lluvia es triste porque nos recuerda cuando fuimos peces.
Lo terrible es cuando el alma se pone a hablar con el corazón en el fondo tenebroso del pecho.

Las palabras y las cosas

El poeta puede decir: “El pájaro que canta quisiera saber de quién es el cielo”.
El lunar es el punto final del poema de la belleza.
La palabra más vieja es la palabra “vetusta”.

 Mitologías

Las tijeras que se caen cortan el rabo al diablo.
Hay cojos con pierna de palo que reflorecen cuando viene la primavera y se vuelven sátiros.
El ciervo es el hijo del rayo y del árbol.
Cuando al ciervo le salgan rosas en el rosal de sus cuernos es que habrá llegado el día de la resurrección de la carne.
La leche siempre es joven.

De:  Ramón Gómez de la Serna, Greguerías. Ed. Rodolfo Cardona. Madrid: Cátedra, 2001 (Letras Hispánicas 108).

5 mayo, 2016

J. Cuesta: “El deseo de lo que está remoto y profundo”


Fragmentos de “El diablo en la poesía”. Un propósito didáctico fue lo que me llevó a emprender esta selección (yo mismo era el destinatario de ese propósito). Un beneficio adicional fue notar lo que podría llamarse la “alta densidad aforística” de la prosa de Jorge Cuesta. Afortunadamente, alguien ya se tomó el trabajo de subir entero este importante ensayo: visiten el blog Bitácora de travesías.

  • La revolución es el producto de la inconformidad.
  • Pero esta verdad, que parece evidente, también con mucha facilidad se desconoce, ya que no todo el mundo está dispuesto a aceptar que la revolución es lo que va contra la naturaleza.
  • Pues la naturaleza es lo que no está inconforme, lo que no cambia, lo que permanece de acuerdo con su origen. Si la naturaleza fuera revolucionaria, no podría existir la noción de ley natural.
  • La naturaleza es la costumbre, y la costumbre es la conformidad.
  • Lo revolucionario es lo que va contra la tradición, contra la costumbre; es el pecado, la obra del demonio.
  • Si en la Iglesia Católica se señala al enemigo tradicional de la revolución, es porque la Iglesia es, por excelencia, un organismo natural, una fortificación contra el demonio, una organización de la conformidad.
  • Dice André Gide que “no hay obra de arte sin la colaboración del demonio”. Y lo recíproco es igualmente cierto: no hay colaboración del demonio sin obra de arte.
  • El demonio es la tentación, y el arte es la acción del hechizo.
  • No hay fascinación virtuosa; la Iglesia es sólo muy razonable al prevenirlo: sólo el diablo está detrás de la fascinación, que es la belleza.
  • Por esta causa, es imposible que haya un arte moral, un arte de acuerdo con la costumbre.
  • He aquí por qué son inseparables el diablo y la obra de arte, la revolución y la poesía. No hay poesía sino revolucionaria, es decir, no la hay sin “la colaboración del demonio”.
  • Se atribuye a un distinguido revolucionario mexicano una expresión admirable: “No se hace una revolución con ángeles”. no, en efecto, ninguna revolución es angelical, como no lo es tampoco ninguna poesía.
  • Una poesía que no es lasciva, es una poesía sin belleza, y no hay belleza sin perversidad.
  • Se dice que en Baudelaire nació una nueva poesía. […] Desde Baudelaire la poesía ha adquirido una consciencia de sí misma tan clara y tan libre como no tuvo jamás. Fue Baudelaire el primero que se atrevió a ver en la poesía de una manera absoluta, a la “flor del mal”, a la flor de la perversidad, fue el primero que la concibió como una pura fascinación.
  • No puede olvidarse la parte que tuvo en ella el demoniaco Edgar Allan Poe, ingeniero de la poesía […]; pero a Baudelaire toca la gloria de haber llevado esa ingeniería diabólica a su aguda y celosa perfección.
  • La poesía como ciencia es la concepción cuya fascinante perversidad todavía no llega a admirarse como se debe. La poesía como ciencia es la refinada y pura actividad del demonio.
  • “Poesía moderna” significa, en rigor, poesía posterior a Baudelaire.
  • La ciencia poética ningún límite traza a su demoniaca pasión de conocer; […] no hay afirmación que no se ponga en duda; que no se convierta en problema. Pues ésta es la acción científica del diablo: convertir a todo en problemático, hacer de toda cosa un puro objeto intelectual.
  • Nada me parece más vano que la distinción escolar [..] entre la ciencia y la poesía, entre la inteligencia y la imaginación, y con la que no se pretende, abierta o secretamente, sino despojar a la poesía de su carácter de ciencia, que es su carácter diabólico, a fin de poder identificarla con la fe, que es la ciencia del ángel.
  • Separada, en efecto, de la inteligencia, la poesía consiente a la pasión y es esclavizada por ella, con lo que se salva su alma del demonio, se salva de la fascinación, por la imposibilidad que hay de fascinar a un esclavo, incapacitado, como está, por su cadenas, de ir en pos de lo que lo solicita.
  • La poesía es la tentación, lo que solicita de lejos. Por eso no son sensibles a ella las mentes ocupadas por su proximidad, conformes con la apariencia de las cosas, sin avidez de conocer, sin gusto por la ciencia, que es el deseo de lo que está remoto y profundo.
  • El demonio es perverso; usa caminos largos y tortuosos. Para seguirlo en la poesía, hay que soportar el hastío y proceder como el hombre de ciencia: a través de las experiencias más tediosas y superfluas, por medio de las imaginaciones más vanas y extravagantes, y sin violentar al azar.
  • La belleza no está en lo que complace, sino en lo que fascina y se hace perseguir más allá de los sentidos, más allá de la satisfacción, adonde sólo la fantasía puede probar el alcance y la precisión de su poder.
29 enero, 2016

“La belleza no está en lo que complace”: Jorge Cuesta


La belleza no está en lo que complace, sino en lo que fascina y se hace perseguir más allá de los sentidos, más allá de la satisfacción, adonde sólo la fantasía puede probar el alcance y la precisión de su poder.

Jorge Cuesta (1903-1942), “El diablo en la poesía”

21 enero, 2016

N. Elias: el arte como refugio de los vencidos políticamente


El arte sirve no rara vez de enclave social de retirada para los vencidos políticamente o los excluidos de la acción política. Aquí, en el sueño de la vigilia hecho figura, se puede perseguir los propios ideales, aun cuando la dura realidad les impide el triunfo.

N. Elias, La sociedad cortesana, “Génesis del romanticismo aristocrático”, p. 327. T. G. Hirata. México: FCE, 1982 (Sección de Obras de Sociología).

18 noviembre, 2015

El samsara según Cioran


En la nada absoluta, el ojo crearía praderas, el oído sonidos, el olfato aromas y el tacto placeres, ya que los deseos urden un universo desmentido incesantemente por la razón. El alma dice: “Nada”, los sentidos: “Goce”.
Los dolores te roen y hacen que tus apetitos se emborrachen de mundo. En vano tu pensamiento rechaza sus construcciones; la pasión las sigue empujando. El deseo segrega el mundo y la razón, con vana obstinación, tiende un toldo de irrealidad sobre la urdimbre de existencia de los sentidos.

E. M. Cioran, Breviario de los vencidos, III, 44. T. J. Garrigós.

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7 octubre, 2015

Tormenta


La nube es externa; el relámpago, interior.

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