Archive for ‘Métrica’

15 febrero, 2019

La escansión: cómo se miden los versos


Gustave Moreau: estudio para Orfeo

  • De acuerdo con Tomás Navarro Tomás, un verso es una “serie de palabras cuya disposición produce un determinado efecto rítmico. […] El verso determina en principio su figura y límites mediante la combinación de sílabas, acentos y pausas” (10-11).
  • Los límites de un verso están marcados por las pausas interversales.
  • En español, los versos son, o bien métricos (o medidos), o bien amétricos. Los versos métricos se clasifican según el número de sílabas que los componen (número, no cantidad: esta última palabra se relaciona con otra característica, la duración, que no pertenece a la métrica de nuestra lengua).
  • La operación de contar las sílabas de un verso se llama cómputo silábico o escansión (del verbo escandir).
  • Para escandir, debemos considerar las siguientes reglas:
    • Cuando un verso acaba en palabra aguda, se denomina agudo u oxítono y se cuenta una una sílaba más. En “Amapolita morada / del valle donde nací”, el segundo verso tiene siete sílabas, pero vale por ocho (es decir, tiene ocho sílabas métricas).
    • Pasa lo contrario cuando un verso acaba en palabra esdrújula (verso esdrújulo o proparoxítono): se cuenta, en este caso, una sílaba menos. Ejemplo: en “y bajo clásica ventana gótica” tenemos un verso esdrújulo de once sílabas métricas (es decir, un endecasílabo).
    • En los versos graves o paroxítonos, la cuenta de las sílabas métricas es la misma que la de las sílabas “normales” (propiamente hablando, sílabas fonológicas).
  • También debemos contar con otros fenómenos: sobre todo, la sinalefa, la sinéresis y la diéresis.
    • Sinalefa: cuando una palabra termina en vocal y la siguiente comienza en vocal, se cuenta una sola sílabas en lugar de dos. Así, en
      Es mi amor como el oscuro
      panal de sombra encarnada
      que la hermética granada
      labra en su cóncavo muro… (X. Villaurrutia, “Soneto de la granada”)
      el primer verso se divide es-mia-mor-co-moel-os-cu-ro, y por lo tanto constituye un octosílabo.
    • Sinéresis: fenómeno parecido a la sinalefa, sólo que ocurre en el interior de una palabra. Ejemplo: en oceano, la e y la a juntas no forman diptongo, sino hiato, por lo que la división silábica es o-ce-a-no. Pues bien, si la palabra forma parte de un verso, es posible que el ritmo nos lleve a pronunciarla así: o-cea-no, fundiendo la segunda y la tercera sílabas en una sola.
    • Diéresis: Aquí tenemos el caso contrario: el diptongo sufre una separación en dos sílabas. Como en el primer verso de la “Canción III” de Garcilaso de la Vega:
      Con un manso rüido
      d’agua corriente y clara
      La pronunciación de los versos lleva a dividir el diptongo rui en dos sílabas, ru-ï, separación indicada por la diéresis puesta sobre la vocal más débil (en este caso, la i).
  • Hay otros fenómenos, que por ser menos frecuentes no tiene caso mencionar aquí. Además la prosodia de cada poema en su conjunto impide o exige se dé alguno de estos fenómenos, por lo que siempre se debe examinar caso por caso, apoyándonos más en nuestra voz y en nuestros oídos que en nuestros ojos.
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1 abril, 2013

Apuntes para una introducción a la métrica


  • La métrica es:
    • Un arte del sonido: un arte del oido (y de la voz)
    • Un arte “primitivo”:
      • arcaico
      • se domina mediante el oficio
      • los poetas y versificadores populares lo dominan sin que necesiten tener educación formal
      • anterior a la división cultura popular / alta cultura
      • más sensorial que otras artes literarias…
  • Por excelencia, ámbito del ritmo en la literatura
  • Aunque los manuales suelan exponer los contenidos de la métrica según su extensión (de la sílaba a la forma fija, metros según el número de sílabas, estrofas según la cantidad de versos, etc.), los sistemas métricos deberían estudiarse mejor en términos históricos: las formas métricas forman conjuntos más o menos orgánicos, dentro del contexto mayor de una poética de época: el octosílabo es un verso “medieval”; la octava real carece de vigencia en el mundo contemporáneo pero en los Siglos de Oro es el vehículo para los poemas de contenido narrativo; la versificación acentual, en español, pertenece a los orígenes de nuestra poesía y también al modernismo, etc.
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10 febrero, 2013

Aspectos de la métrica a través de los siglos


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7 marzo, 2012

El acento en la métrica


Cláusulas o pies
Trocaico: pie formado por una sílaba tónica o acentuada y una átona: óo. Verso formado sólo por cláusulas trocaicas: “Y eran una sola sombra larga” (José Asunción Silva, “Nocturno”).
Dactílico: pie formado por una sílaba acentuada y dos átonas: óoo. Verso formado sólo por cláusulas dactílicas: “La espada se anuncia con vivo reflejo” (Rubén Darío, “Marcha triunfal”; las dos primeras sílabas constituyen una anacrusis o anacrusa).
Anacrusis: Sílaba o sílabas átonas que preceden a a la primera sílaba tónica de un verso.
• “En algunas ocasiones, el espacio correspondiente a la cláusula lo ocupa una sola sílaba y a veces, con menos frecuencia, cuatro sílabas” (Navarro Tomás, Arte del verso, p.22).
• “En la práctica el ritmo que cuenta no es el que la gramática sugiere, sino el que el oído percibe” (24)

Versificación acentual; verso fluctuante
• Los versos acentuales “consisten en un número variable de cláusulas del mismo tipo rítmico” (12)
Fluctuante es el verso cuya medida no es fija, pero que tampoco “excede de un margen limitado en torno a determinadas medidas con las cuales suele a veces coincidir. Ejemplo característico de verso fluctuante es el arte mayor del Laberinto [de Fortuna] de Juan de Mena” (12), cuyos hemistiquios suelen ser pentasílabos dactílicos:

levante la Fama su boz inefable,
por que los fechos que son al presente
vayan de gente sabidos en gente;
olvido non prive lo que es memorable.

Los acentos en el endecasílabo
• De acuerdo con el Manual de versificación española de R. Baehr, “el uso normal del endecasílabo en poesía es polirrítmico” (137).
• Sin embargo, “esta variedad de ritmos se reduce (…) a la predilección patente de dos tipos: el sáfico (B2) y el heroico (A2)” (142).
Heroico: acento en 2a, 6a y 10a sílabas: “El dulce lamentar de dos pastores” (Garcilaso, Égloga I).
Sáfico: acento en 4a, 8a y 10a o 4a, 6a y 10a: “Dulce vecino de la verde selva” (Esteban Manuel de Villegas)
• No dejaré de mencionar, por su vivacidad, al dactílico o de gaita gallega: “Libre la frente que el casco rehúsa” (Darío), “Tanto bailé con el ama del cura” (popular).

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6 enero, 2012

Algunas estrofas importantes


Me limito a estrofas muy frecuentes en la historia de nuestra lengua, características de los clásicos o típicas de algún periodo o movimiento. Evito referirme a las variaciones. Siempre que necesitemos mayor variedad y precisión, debemos acudir a manuales de métrica como los indicados en la bibliografía de Análisis de Textos: Navarro Tomás, etc. Sigan el vínculo que está abajo de la imagen.
Advertencia: aquí hay dos PDF. El primero contiene sólo un cuadro que permite ubicar a las estrofas según el metro y el número de versos. El segundo proporciona ejemplos de cada una de las clases de estrofas mencionadas en el primero.

cuad

cuad_estr (pdf)

ejemplos

ejemplos de estrofas

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4 enero, 2012

Métrica: algunos conceptos


Me limito a la definición de algunos términos esenciales, necesarios para la comprensión de otros temas, y de ciertos conceptos que no retomaré en las demás entradas.

Todas las explicaciones entrecomilladas provienen del Arte del verso de Tomás Navarro Tomás, excepto cuando se indique otra fuente. Las cursivas que no corresponden a títulos han sido puestas casi siempre por mí.

ACENTO RÍTMICO o DE VERSO. “Por acento de verso se entienden los golpes tónicos que exige el ritmo del verso […]. En la declamación, cada verso autónomo (esto es, que posea un ritmo propio) tiene, por lo menos, dos acentos rítmicos: uno de ellos va siempre en la parte final del verso [más exactamente: en la última palabra con sílaba tónica], y el otros es variable, y recae en una de las cuatro primeras sílabas” (Baehr 24).

ANACRUSIS. Sílabas átonas que preceden al primer acento rítmico: Las orquídeas penumbra mueren de una mirada / mal puesta de los hombres que no saben ver nada (Carlos Pellicer, “Discurso por las flores”).

CESURA y PAUSA VERSAL. Además de las pausas que separan entre sí a los versos y a las estrofas, existen (Quilis 71-72) las pausas versales, es decir, las ubicadas en el interior de un verso. Éstas no son obligadas por ninguna regla métrica, y no impiden la sinalefa. Ej.:

Y el lampo matinal las cimas dora,

la cruz se yergue oscura, pero eterna

en el vago apoteosis de la aurora (Justo Sierra, “Espartaco”).

Por su parte, la cesura “es una pausa versal que se produce en el interior del verso compuesto [en general, dodecasílabos y alejandrinos], y lo divide en dos hemistiquios”, además de excluir necesariamente la sinalefa (Quilis 72):

Yo persigo una forma  – que no encuentra mi estilo

botón de pensamiento  – que busca ser la rosa (Rubén Darío).

La práctica de la poesía moderna flexibiliza mucho los límites entre la cesura y las otras pausas versales, como en este ejemplo:

Los elefantes son, más comúnmente, grises:

a veces son gris-rata, a veces son gris-perla

y tienen sonrosadas como usted las narices (Renato Leduc, “Epístola a una dama que nunca en su vida conoció los elefantes”).

CLÁUSULA o PIE MÉTRICO. “Dentro del periodo, las palabras se organizan ordinariamente en cláusulas o núcleos de dos o tres sílabas [de las cuales la primera es siempre tónica; si alguna sílaba queda fuera de esa estructura, es otro caso de ANACRUSIS]” (22): el a – fán de mi – rarte se  di – lata (López Velarde, “La mancha de púrpura”).

DIÉRESIS. “Disgregación del diptongo [dentro de un verso]” (14). Ej. “y miro hacia el su-elo / de noche rode-ado” (Fray Luis de León). (Aunque rodeado contiene de por sí un hiato, la correcta declamación del poema exige subrayarlo un poco, para eludir la tendencia natural a la diptongación, que convertiría al heptasílabo en hexasílabo).

ENCABALGAMIENTO. “El encabalgamiento es un desajuste que se produce en la estrofa [y asimismo entre estrofas] cuando una pausa versal no coincide con una pausa morfosintática” (Quilis 74):

Es diáfano el crepúsculo. Parece

de joyante cristal. Abre en el cielo

su ágata luminosa, y es un velo

en que el azul del lago desfallece (Luis G. Urbina, “A una amiga lejana”).

En la estrofa anterior, todos los versos participan de algún encabalgamiento. Los dos primeros encabalgamientos son los más bruscos, ya que parece y abre, siendo verbos transitivos, hacen que el lector u oyente aguarde la aparición del objeto directo, retrasada por la pausa versal. En cambio, el encabalgamiento entre el verso 3 y el 4 es menos forzado, porque el verso 4 es una oración subordinada al sustantivo velo, y por lo tanto su aparición no es obligatoria en términos sintácticos.

HEMISTIQUIO. Cada una de las dos mitades en las que se divide un alejandrino o un dodecasílabo, separadas por la cesura.

HETEROMETRÍA. Presencia de de metros desiguales en una estrofa o poema; de semejante poema o estrofa se dice que es HETEROMÉTRICO.

ISOSILÁBICO, A. Estrofa o poema cuyos versos tienen todos igual medida, es decir, que presentan ISOSILABISMO.

PERIODO RÍTMICO INTERIOR. “La parte del verso comprendida desde la sílaba que recibe el primer apoyo [acentual] hasta la que precede al último [la última sílaba tónica del verso] constituye el periodo rítmico interior” (21): y con ritmo de péndola oscilando en la vía (Salvador Díaz Mirón, “El ejemplo”).

RIMA. “Total o parcial identidad acústica, entre dos o más versos, de los fonemas situados a partir de la última vocal acentuada” (Quilis 31). Más precisamente, la coincidencia debe ser exacta por lo menos en la última vocal tónica y en la última vocal átona. Así, en

A mis soledades voy,

de mis soledades vengo,

porque para estar conmigo

me bastan mis pensamientos (Lope de Vega)

los versos 2 y 4 riman (tienen rima asonante) porque ambos terminan en e tónica y o débil.

SINALEFA y SINÉRESIS. “Es tendencia general del idioma evitar el hiato que resulta de separar silábicamente en la pronunciación las vocales inmediatas. La práctica preferida consiste en reunir el conjunto vocálico en una sola sílaba mediante una contracción, que si ocurre dentro de la palabra se llama sinéresis, y si entre palabras, sinalefa” (14). Ej. Cuando contemplo el cielo / de innumerables luces adornado” (Fray Luis de León).

VERSO. “Serie de palabras cuya disposición produce un determinado efecto rítmico. […] El verso determina en principio su figura y límites mediante la combinación de sílabas, acentos y pausas” (10-11).

VERSO FLUCTUANTE. Verso cuya medida no es fija, pero que tampoco “excede de un margen limitado en torno a determinadas medidas con las cuales suele a veces coincidir. Ejemplo característico de verso fluctuante es el arte mayor del Laberinto [de Fortuna] de Juan de Mena” (12):

levante la Fama su boz inefable,

por que los fechos que son al presente

vayan de gente sabidos en gente;

olvido non prive lo que es memorable.

VERSO LIBRE. “Son libres los versos amétricos que no obedecen ni a igualdad de número de sílabas ni a uniformidad de cláusulas; el verso libre pone al servicio de los efectos del ritmo elementos diversos, sin someterse inexcusablemente a la regularidad del acento” (12).

VERSO MÉTRICO, VERSO AMÉTRICO y METRO. “Los versos son métricos si se ajustan a un determinado número de sílabas y amétricos si no se ajustan a tal igualdad. Sólo a los primeros les corresponde plenamente el nombre de metros” (11).

VERSOS SUELTOS o BLANCOS. Versos métricos carentes de rima.