Posts tagged ‘Hispanoamérica’

16 mayo, 2014

Sobre la Colombia precolombina (e-book)


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30 agosto, 2013

José Antonio Ramos Sucre: “Sueño”


Mi vida había cesado en la morada sin luz, un retiro desierto, al cabo de los suburbios. El esplendor débil, polvoso, de las estrellas, más subidas que antes, abocetaba apenas el contorno de la ciudad, sumida en una sombra de tinte horrendo. Yo había muerto al mediar la noche, en trance repentino, a la hora misma designada en el presagio. Viajaba después en dirección ineluctable, entre figuras tenues, abandonado a las ondulaciones de un aire gozoso, indiferente a los rumores lejanos de la tierra. Llegaba a una costa silenciosa, bruscamente, sin darme cuenta del tiempo veloz. Posaba en el suelo de arena blanca, marginado por montes empinados, de cimas perdidas en la altura infinita. Delante de mí callaba eternamente un mar inmóvil y cristalino. Una luz muerta, de aurora boreal, nacida debajo del horizonte, iluminaba con intensidad fija el cielo sereno y sin astros. Aquel paraje estaba fuera del universo y yo lo animaba con mi voz desesperada de confinado.

De La torre de Timón

28 agosto, 2013

“El mensajero”: José Antonio Ramos Sucre (1890-1930, venezolano)


La luna, arrebatada por las nubes impetuosas, dora apenas el vértice de los sauces trémulos, hundidos, con la tierra, en un mar de sombras.
Yo cavilaba a orillas del lago estéril, delante del palacio de mármol, fascinado por el espanto de las aguas negras.
Ella apareció bruscamente en el vestíbulo, alta y serena, despertando leve rumor.
Pero volvió, pausada, a su refugio, cerrando tras de sí la puerta de hierro, antes de volver en mi acuerdo, y mientras esforzaba, para hablarle, mi palabra anulada.
Yo rodeo la mansión hermética, añadiendo mi voz al gemido inconsolable del viento, y espero, sobre el suelo abrupto, el arribo del bajel sin velas, bajo el gobierno del taumaturgo anciano, monarca de una isla triste, para ser absuelto del pesado mensaje.

De La torre de Timón

24 julio, 2013

Nietzsche, la “moral de señores” y algunos temas hispánicos


English: Montaña Quemada, in Fuerteventura, Sp...

English: Montaña Quemada, in Fuerteventura, Spain, with the monument to Miguel de Unamuno. Español: Montaña Quemada, en Fuerteventura, España, con el monumento a Miguel de Unamuno. Galego: Montaña Quemada, en Fuerteventura, España, co monumento a Miguel de Unamuno. (Photo credit: Wikipedia)

Reproduzco un comentario que envié al blog El espejo de la realidad, ya que trato en él un tema que me parece de gran interés para nosotros. Es posible que no tenga tiempo de eliminar mis errores de estilo ocasionados por no haber revisado mi texto.

1) De Nietzsche me interesa mucho más su mirada sobre procesos concretos de la historia, las sociedades y la cultura, que sus juicios sobre la vida y el mundo en general (¿metafísicos? Pido perdón a los nietzscheanos que se incomoden).
2) En particular, aprecio mucho sus observaciones sobre la relación entre individuo y cultura y sociedad; sobre la manera en que los valores y la perspectiva de un grupo social son también los de un individuo, lo que éste cree que son la Verdad, el Bien, etc.
3) Por eso, la “voluntad de poder” me interesa menos que la “moral de señores”. Mis juveniles lecturas de la Genealogía de la moral y otras obras de Nietzsche me dejaron muy claro que la “moral de señores” y todo lo que se relaciona con ella son, digamos, el “equipo psicológico” necesario para que el miembro de una clase social de señores guerreros sea un miembro funcional de ésta.
4) El propio Nietzsche da varios ejemplos de esas clases sociales, comenzando por los aristócratas de la Grecia arcaica.
5) Y otro ejemplo son los nobles de la Edad Media europea; sólo que, debido a su crítica del cristianismo, prefirió subrayar el aspecto cristiano de la cultura medieval. Pero su ideal del honor, su aprecio por las virtudes guerreras (valor, fidelidad al caudillo, largueza de éste con su mesnada,etc.) revelan claramente que es una moral de señores. En esto, más que a Nietzsche sigo al historiador (no recuerdo cuál) que señaló (palabras más, palabras menos): En la Edad Media, el cristianismo se germanizó y se ruralizó.
6) Añadiré a esto, y supongo que hace falta algún marxista (¿gramsciano?) para precisarlo, que los valores de la clase dominante suelen ser los valores de toda la sociedad.
7) Tomando en cuenta lo anterior, me parece claro que, desde hace mucho tiempo, los españoles que más lúcidamente han criticado su herencia cultural han señalado claramente todo lo que hay de “moral de señores” en la mentalidad española y sobre todo castellana tal como emergen de la Edad Media y se manifiestan en el Siglo de Oro (término que no me interesa defender ni impugnar).
7) Unamuno, en En torno al casticismo, hace notar la impronta de la vida guerrera en el “alma” castellana (sustitúyase “alma” por algún concepto propio de las ciencias sociales), y de cómo el castellano era más apto para “los trabajos” que para “el trabajo”: más apto para conquistar que para producir.
8) Américo Castro también fue muy claro al respecto. En España en su historia, desde las primeras páginas, reúne abundantes observaciones hechas en el s. XV, tanto por españoles como por no españoles, acerca la combinación de virtudes guerreras y malos hábitos productivos de los castellanos.
9) ¿Por qué busqué “Nietzsche+españoles”? Por la curiosidad de ver si alguien había examinado estas cuestiones desde perspectivas como la de la sociología o la historia de las mentalidades. Yo soy filólogo: necesito que me ayuden a pasar de la literatura a su entorno social y cultural. Mas no parece que desde esas corrientes y disciplinas se retome las profundas intuiciones de hombres como Unamuno y Castro, muchas veces malinterpretadas por su vocabulario lleno de “espíritu”,”alma”, “esencia”, etc.
9) Tomando en cuenta lo anterior, me parece admirable la lucidez del probable cristiano nuevo autor del Lazarillo, que examinó las relaciones entre la moral e ideología de la honra y los sectores sociales sin relación con lo militar (como el lumpen Lázaro), o los sectores nobles alejados de la actividad guerrera por la dinámica de la historia (como el escudero).
10) Más lúcido que los españoles que sienten que todos sus males han sido causados por el catolicismo; o los que todavía tienen nostalgias imperiales; o los hispanoamericanos que creen que Cortés o Pizarro cometieron una especie de pecado original que mancha a todos los españoles que los precedieron y los sucedieron, como si de este lado del charco los criollos y mestizos no hubiéramos proseguido la conquista por nuestra cuenta después de la Independencia.
11) En cuanto a la Leyenda Negra, me parece claro que todo imperio se la merece. Mi moral es de esclavos: igualitaria, etc. Ninguna conquista es digna de admiración (Feijoo escribió notablemente

sobre ello: “La ambición en el solio”). Aunque mi “voluntad de poder” tampoco es tan “decadente” como para perder el tiempo juzgando a los conquistadores del pasado según valores ajenos a ellos.

18 septiembre, 2011

La poesía del Cambio de Siglo (modernismo y 98)


Notas:

  1. En lengua española, acostumbramos emplear la expresión “Fin de Siglo”, demasiado inexacta si pensamos en las fechas de publicación de los libros, revistas, etc., más importantes de la Generación del 98 y del modernismo. Es preferible traducir la etiqueta inglesa Turn of the Century.
  2. Estos apuntes fueron redactados originalmente para un curso de literatura española, pero dada la estrecha comunidad entre todas las literaturas hispánicas propia de esa época (vigente hasta la victoria del franquismo), preferí alternar ejemplos ibéricos y americanos.
  3. La inconformidad con el clima cultural y social de la Restauración es lo único propiamente peninsular en esta caracterización. Para América, debería buscarse el equivalente propio de cada país (el fin de la etapa heroica del liberalismo en México, el rastacuerismo argentino, etc.).
  1. INSATISFACCIÓN CON EL LENGUAJE

Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo” (Rubén Darío, Prosas profanas); “Yo sé un himno gigante y extraño / que anuncia en la noche del alma una aurora” (Bécquer, Rimas o Libro de los gorriones).

Experimentos retóricos y métricos

  • Como es bien sabido, la poesía hispánica de esta época lleva hasta sus límites las posibilidades de la métrica española e “importa” el poema en prosa y el verso libre.

  • El interés por emociones y experiencias lejanas de lo cotidiano promueve exploraciones cada vez más radicales en el terreno de las figuras y los tropos, ridículas o inmorales a los ojos de los conservadores y del lector “sencillo”.

  • Ramón López Velarde: “Este género de concupiscencia –lima que pulveriza las hostilidades de la palabra– franquea los interiores más abstrusos de la conciencia, […] desmenuza su vibración y sujeta los más inasibles vislumbres de su efímera fisonomía” (“La corona y el cetro de Lugones”, Crítica literaria).

Simbolismo

  • Ricoeur: “Sólo podemos lograr la significación secundaria por medio de la significación primaria, en donde ésta es el único medio de acceso al excedente de sentido. En efecto, la significación primaria aporta la secundaria, como el sentido de un sentido” (Teoría de la interpretación. México: Siglo XXI-UIA, 1995, p.68-69).

  • Ramón del Valle-Inclán: “El gnóstico misterio está presente / en el quieto volar de la paloma” (“Rosa de Zoroastro”, El pasajero).

  • Incluso para lo histórico y social: Campos de Castilla.

  • Antonio Machado: “El numen de estos campos es sanguinario y fiero: / al declinar la tarde, sobre el remoto alcor, / veréis agigantarse la forma de un arquero, / la forma de un inmenso centauro flechador” (“Por tierras de España”, Campos de Castilla).

Exasperación cercana al expresionismo

Sentimiento trágico de la vida.

  • Ramón López Velarde: “Placer… dolor… amor… Todo le es ultraje / y estimula su cruel carrera logarítimica, / sus ávidas mareas y su eterno oleaje” (“Mi corazón se amerita”, Zozobra).

Decadentismo 1

Exploración de realidades inasimilables tanto para la ortodoxia como para el optimismo ilustrado.

  • Julián del Casal: “Como una planta llena de estéril jugo / que ahoga de sus ramas la florescencia, / de tu propia alegría serás verdugo / y morirás ahogado por la impotencia, / como una planta llena de estéril jugo” (“Recuerdo de la infancia”, Bustos y rimas).

  1. INSATISFACCIÓN CON SOCIEDAD Y CULTURA

    Angustia que no alivian ni tradición ni modernidad

  • Rubén Darío: “Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, / y más la piedra dura porque esa ya no siente, / pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, / ni mayor pesadumbre que la vida consciente” (“Lo fatal”, Cantos de vida y esperanza).

Odio a la mediocridad, hipocresía, etc., de la Restauración

  • Antonio Machado: “Huye de la ciudad… Pobres maldades, / misérrimas virtudes y quehaceres / de chulos aburridos, y ruindades / de ociosos mercaderes” (“Un loco”, Campos de Castilla).

Decadentismo 2

Ostentación de actitudes transgresoras.

  • Efrén Rebolledo: “Y en medio de los muslos enlazados, / dos rosas de capullos inviolados / destilan y confunden sus esencias” (“El beso de Safo”, Caro victrix).

Interés por el ocultismo

  • Rubén Darío: “La celeste unidad que presupones / hará brotar en ti mundos diversos, / y al resonar tus números dispersos / pitagoriza en tus constelaciones” (“Ama tu ritmo…”, Prosas profanas).