Posts tagged ‘Literatura Española de los s. XVIII y XIX’

6 diciembre, 2017

XVIII-XIX: ¡recibo cuestionarios en enero!


Esta semana me hicieron notar que el día 15 la facultad comenzará a cerrar desde temprano. Ser{a imposible, entonces, que tengamos nuestra sesión del 15 de diciembre. Nos vemos, pues, el 8 de enero, para la entrega del 2o cuestionario y para aplicar exámenes o recibir trabajos finales de quienes se hayan inscrito al extraordinario EB.

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29 noviembre, 2017

Sobre el krausismo (de un libro de Joaquín Xirau)


Presentar al krausismo es cosa difícil. Se debe incluir la exposición de un sistema filosófico, semblanzas y anécdotas de sus grandes personalidades, enumerar las instituciones fundadas o transformadas por ese movimiento, etc.
Es difícil, por lo tanto, apoyarse en una sola fuente para preparar una entrada breve, concisa e informativa. Una lista de alumnos, colaboradores y amigos de la Institución Libre de Enseñanza incluye a personajes tan variados como Leopoldo Alas Clarín, Manuel Azaña, el prehistoriador Pedro Bosch Gimpera, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, María Moliner, el premio Nobel de Medicina Severo Ochoa, Eugenio d’Ors, José Ortega y Gasset, Alfonso Reyes, Pedro Salinas, Luis Simarro, Miguel de Unamuno, María Zambrano…
La forma en que éstos se relacionan con el movimiento krausista es muy variada. Consideremos a dos poetas más que mayores, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. Ambos se consideran discípulos de Francisco Giner de los Ríos. El primero fue alumno de la Institución Libre de Enseñanza; el segundo, no. Pero Juan Ramón fue tratado por el distinguido psiquiatra Luis Simarro, cuya casa era frecuentada por Giner. Y allí Juan Ramón Jiménez conoció y trató largamente con Giner.  Los remito a este artículo de Juan Domingo Argüelles: http://semanal.jornada.com.mx/2017/09/10/juan-ramon-jimenez-en-el-centenario-de-platero-y-yo-1209.html.

El krausismo no fue sólo un sistema filosófico […]. Fue más bien una disciplina, una actitud integral de la vida. A ninguna idea se oponía si era sincera y claramente pensada. Abominaba sólo de los restos opacos y aniquilados de la escolástica decadente dominante en casi todos los centros de educación y les oponía la libertad de investigación, la gozosa preocupación por los problemas y realidades vivas. Muchos de los elementos de aquel círculo no aceptaban el krausismo en su contenido doctrinal y el número de discrepantes fue cada día más numeroso. Su espíritu, empero –el método, la actitud, la libertas de pensamiento y de investigación era aceptado por todos. En este sentido puede decirse que todos los hombres de la España moderna pertenecen en una u otra forma al “krausismo” (18).

Todo esto es perfectamente normal. […] Pero la España de la época era todo lo contrario de un país en estado normal. Se hallaba alejada del pensamiento filosófico y de la investigación científica, cerrada a la obra entera del espíritu creador (19).

Se trataba de renovar el viejo espíritu. No de destruirlo. […] Difícilmente se hallaría una concepción que con menos dificultad se conformara con los anhelos morales, políticos y religiosos de la tradición española. La filosofía del derecho, estrechamente vinculada a la ética y a la educación de la humanidad, se sitúa en primer término. La comunidad humana forma una totalidad orgánica con la imagen del Ser divino, y la ley –la ley moral, la norma jurídica y su incorporación personal mediante la acción educadora– es la forma inmanente bajo la cual se desarrolla la vida entera de esa comunidad divina y humana (22).

Las doctrinas de Sanz del Río [introductor del krausismo en España] y de su círculo no tardaron en repercutir en la marcha de los acontecimientos políticos y sociales de España. Los hombres más eminentes de la literatura y de la política se pusieron en contacto con ellos. La España oficial, decadente y corrompida, sintió pronto su presencia como una amenaza “revolucionaria”. La doctrina de Sanz del Río es acusada de panteísta. Uno de sus libros es incluido en el Índice [de libros prohibidos de la Iglesia Católica]. Los periódicos reaccionarios piden su expulsión de la Universidad. Se promueven amplios debates en el parlamento (23).

La Institución [Libre de Enseñanza, fundada en 1876 por Francisco Giner de los Ríos y los demás krausistas, tras ser despojados de sus cátedras y luego encarcelados,] fue desde el primer momento una organización de reforma pedagógica. Siendo la mayoría de sus fundadores profesores de las ramas superiores de la educación, natural era que en un comienzo se limitara a ser una especie de universidad libre. […] No tardaron sin embargo en advertir Giner y sus colaboradores la necesidad de organizar clases preparatorias de segunda enseñanza y qe no era posible obtener la reforma que se proponían sin partir de las primeras edades de la infancia. […] Así, la Institución se transforma en una escuela completa de unos doscientos muchachos que comprenden todos los grados de la educación, desde el jardín de niños hasta la universidad (36).

[Transcripción de los Principios pedagógicos de la Institución (1908), de Manuel B. Cossío:] “Trabajo intelectual sobrio e intenso, juego corporal al aire libre, larga y frecuente intimidad con la Naturaleza y con el Arte, absoluta protesta, en cuanto a disciplina moral y vigilancia, contra el sistema corruptor de exámenes, de emulación, de premios y castigos […]; vida de relaciones familiares, de mutuo abandono y confianza entre los maestros y los alumnos; intima y constante acción personal de los espíritus, son las aspiraciones ideales y prácticas a que la Institución encomienda su obra” (38-39).

Joaquín Xirau. Manuel Bartolomé Cossío y la educación en España. Barcelona: Ariel, 1969. 1a. ed: El Colegio de México, 1945.

28 agosto, 2015

E. R. Curtius: los ejemplos en retórica


Exemplum (parádeigma) es término técnico de la antigua retórica, a partir de Aristóteles, y significa “historia que se inserta a manera de testimonio”. A esto se añade más tarde (desde ca. 100 a.C.) una nueva forma del ejemplo retórico, que tendría gran importancia en el futuro: el personaje ejemplar (eikón, imago), esto es, la “encarnación de cierta cualidad en una figura: Cato ille uirtutum uiua imago“. Cicerón (De oratore, I, xviii) y Quintiliano (XII, iv) encarecen al orador la necesidad de echar mano de ejemplos de la historia, la mitología y la leyenda heroica.

Curtius, Ernst. R.: Literatura europea y Edad Media latina, FCE, 1955, T. Margit Frenk y Antonio Alatorre, p.94.

28 agosto, 2015

E. R. Curtius: las sentencias en la poesía y la retórica de tradición clásica


En los poetas antiguos se encuentran cientos y miles de versos que condensan una experiencia psicológica o una norma de vida. Aristóteles estudio esos aforismos […] en su Retórica (II, xxi); Quintiliano los llamó sentencias (propiamente, “juicios”) porque se asemejaban a las resoluciones de las asambleas públicas (VIII, v, 3).

Curtius, Ernst. R.: Literatura europea y Edad Media latina, FCE, 1955, T. Margit Frenk y Antonio Alatorre, p. 92.

26 septiembre, 2014

Imágenes de violencia atmosférica en J. de Espronceda


…Do tus negros informes pensamientos,
las nubes que en oscuro remolino
sobre ella apiñan encontrados vientos
y el raudo surco de amarilla lumbre…

… … …

Sobre las alas / cabalgué yo del huracán sombrío…

… … …
Este vertiginoso e incesante
movimiento del ánimo y trastorno…

Todas las citas vienen del fragmento “El ángel y el poeta”. Se puede consultar aquí.

10 septiembre, 2014

Actitud barroca (Gracián) vs. actitud ilustrada (Jovellanos)


Ya sabemos que para Américo Castro los términos ilustrado y barroco carecen de pertinencia cuando se les refiere a España. Y sin embargo…

Baltasar Gracián (1601-1658) expresó en esta forma su sentir (su vivencia) de la vida usada por los españoles en torno a él: “España se está hoy del mismo modo que Dios la crió, sin haberla mejorado en cosas sus moradores, fuera de lo poco que labraron en ella los romanos…; no ha obrado nada la industria” (Criticón, III, 9). Ante tan inerte e inmóvil paisaje humano, antesala de la “cueva de la nada”, nuestro duro y genial aragonés no toma posición alguna, y el nihil recalca su nihilismo. Mas pasan los años, y el paralítico espectáculo de ciertos pueblos castellanos es usado para otros menesteres por don Gaspar Melchor de Jovellanos: ” En los días más solemnes, en vez de la alegría y bullicio que debieran anunciar el contento de sus moradores, reina en las plazas y calles una perezosa inacción, un triste silencio, que no se puede advertir sin admiración ni lástima” (Biblioteca de Autores Españoles, XLVI, 491)

Américo Castro, La realidad histórica de España, Porrúa, 1987, p.100 (Sepan Cuantos… 372).

26 diciembre, 2013

Ernest Renan: despedir a los dioses muertos


Mictlantecuhtli and Quetzalcoatl Ehecatl WIP 3...

Un inmenso río de olvido nos arrastra a un precipicio sin nombre. Oh abismo, tú eres el Dios único. Las lágrimas de todos los pueblos son verdaderas lágrimas; los sueños de todos los sabios encierran parte de la verdad. Todo aquí abajo no es más que símbolo y sueño. Los dioses pasan como los hombres, y no sería bueno que fuesen eternos. La fe que se ha tenido no debe ser jamás una cadena. Se la deja atrás cuando uno la ha enredado cuidadosamente a la mortaja de púrpura en la que duermen los dioses muertos.

Final de la “Oración sobre la Acrópolis”, Souvenirs d’enfance et de jeunesse. Traducción mía, con dudas. El libro puede consultarse en Gallica.

21 diciembre, 2013

1789-1848: los tiempos en que escriben románticos y realistas


Liberté

Década por década la historia del siglo XIX parecía anunciar la revolución paneuropea. La revolución francesa (1789-1814) fue la que mostró primero que la rebelión se podía extender a todo el continente. En 1820 la revolución española provocó indirectamente levantamientos en Portugal, Nápoles y el Piamonte. (La Santa Alianza reaccionó con una represión brutal.) Según Engels el año de 1830 marcó un viraje de la historia: la revolución que estalló en París repercutió en toda Europa, rebelándose Bélgica contra Holanda, Polonia contra Rusia, los italianos de los Estados papales, mientras estallaban revoluciones en los estados alemanes, promovían la liberalización los burgueses radicales en Suiza, y se promulgaban las leyes de Reforma Constitucional en Inglaterra. (Nuevamente la Santa Alianza reaccionó con fuerza.) En 1848 una gran conflagración se extendió por todo el continente europeo: estalló la revolución en Francia y derrocó al “rey burgués”; el incendio revolucionario se propagó a Austria, Hungría, Croacia, Bohemia, […], atravesó los estados alemanes hasta llegar a Berlín y hubo rebeliones en los estados italianos, grandes disturbios en España, Dinamarca y Rusia, inquietud en Grecia e Inglaterra y un levantamiento en Irlanda. Parecía haber llegado la revolución paneuropea que esperaban Marx y Engels.

[…]

En los años 40 del siglo XIX , Europa yacía bajo la bota de la Santa Alianza […]. Marx las llamó los “poderes de la vieja Europa”: papa y zar, Metternich y agentes secretos alemanes. No había democracia: en Francia un puñado de gente tenía el voto, en otros países nadie. Los sindicatos eran ilegales y, sin embargo, Francia, con su proletariado tormentoso, se estaba industrializando. El continente era una vasta prisión zarista. No había parlamentos ni reformas, sino reyes y sacerdotes por doquier.

Ross Gandy. Introducción a la sociología histórica marxista. Biblioteca Era. Era, 1978. T. Isabel Fraire. P. 111 y119-120.

8 octubre, 2013

El realismo español y la Revolución de Septiembre (1868)


Lo cardinal de la novela española que nace de la Revolución de Septiembre es que da por sentado que hay una realidad problemática y que es urgente habérselas con ella. Quede para el costumbrismo la añoranza de un pretérito de Maricastaña. La nueva ficción fijará su mirada en los “tiempos presentes”. Y como quiera que esos tiempos son de hipersensibilidad ideológica, de odios y suspicacias, de esperanzas y fracasos, todo ello habrá de incorporarse en la novela que está en trance de nacer.

Juan López Morillas, “La Revolución de Septiembre y la novela española”, Revista de Occidente, octubre de 1968.

8 octubre, 2013

Costumbrismo y falso romanticismo en tiempos de Isabel II (1843-1868)


Lo que se tiene por novela isabelina apunta […] en dos direcciones opuestas. Una de ellas es la figuración de una realidad elegida por su posible interés pintoresco o tipificante […] Está ahí, a la vista de todos, y si no todos se percatan de ella es porque no aguzan bastante la mirada o no saben donde posarla. Calibrada así, la faena del novelista es adjetiva y humilde. Consiste tan sólo en mirar y escuchar o, como diría Fernán Caballero, en tomar”apuntes del natural”, aunque ese “natural” resulte a la postre, como en el caso de doña Cecilia, más que medianamente artificioso […] más que medianamente artificioso. La dirección contraria es la que siguen las novelas que Francisco Giner llama “sentimentales o seudohistóricas”, plagadas de situaciones de relumbrón, de inverosímiles caracteres, de catástrofes inesperadas”.

Juan López Morillas, “La Revolución de Septiembre y la novela española”. Revista de Occidente, núm.67, 2a. época, octubre 1968.