Posts tagged ‘muerte de Dios’

7 agosto, 2015

José Revueltas: “Ver la vida con los ojos de la muerte”


En cierta forma, el verdadero artista siempre ve la vida con los ojos de la muerte, y éste es su gran drama. Es como si insistiera, tercamente, en que atendiéramos más a nuestra sombra que a nuestro cuerpo mismo.

José Revueltas, entrevistado por Ignacio Solares en 1974. Entrevista completa en Revista de la Universidad de México.

Anuncios
3 agosto, 2015

“¡Pobre flor, qué mal naciste…!”


Pobre flor ¡qué mal naciste,
con tu despreciada suerte!
Al primer paso que diste
tropezaste con la muerte.

Copla popular tuxtepecana

7 marzo, 2014

José Martí: esperanza en la inmortalidad del alma


 

Jean Delville (Belgian, 1867-1953), "Orph...

Jean Delville (Belgian, 1867-1953), “Orpheus” (Photo credit: sofi01)

¿Quién no sabe que la lengua es jinete del pensamiento, y no su caballo? La imperfección de la lengua humana para expresar cabalmente los juicios, afectos y designios del hombre es una prueba perfecta y absoluta de la necesidad de una existencia venidera.

 

75

 

¡La vida humana no es toda la vida! La tumba es vía, no término. La mente no podría concebir lo que no es capaz de realizar; la existencia no puede ser juguete abominable de un genio maligno.

 

76

 

“Pról. al Poema del Niágara de Juan A. Pérez Bonalde” (1881). Ensayos y crónicas, p.59-78. Madrid: Cátedra, 2004 (Letras Hispánicas, 556)

 

Enhanced by Zemanta
6 marzo, 2014

Poesía, hombre y Naturaleza: José Martí


niagara falls #0006

niagara falls #0006 (Photo credit: workinpana)

¡El poema está en el hombre, decidido a gustar todas las manzanas, a enjugar toda la savia del árbol del Paraíso y a trocar en hoguera confortante el fuego de que forjó Dios, en otro tiempo, la espada exterminadora! ¡El poema está en la naturaleza, madre de senos próvidos, esposa que jamás desama, oráculo que siempre responde, poeta de mil lenguas, maga que hace entender lo que no dice, consoladora que fortifica y embalsama!

69

Lo que el Niágara cuenta; las voces del torrente; los gemidos del alma humana; la majestad del alma universal; el diálogo titánico entre el alma impaciente y la naturaleza desdeñosa; el clamor desesperado de hijo de gran padre desconocido, que pide a su madre muda el secreto de su nacimiento.

70

El oleaje simultáneo de todo lo vivo, que va a parar, empujado por lo que no se ve, encabritándose y revolviéndose, allá en lo que no se sabe.

70

“Pról. al Poema del Niágara de Juan A. Pérez Bonalde” (1881). Ensayos y crónicas, p.59-78. Madrid: Cátedra, 2004 (Letras Hispánicas, 556).

Enhanced by Zemanta
6 marzo, 2014

Simbolismo en poesía y muerte de Dios: José Martí


Menguada cosa es lo relativo que no despierta el pensamiento de lo absoluto. Todo ha de hacerse de manera que lleve a la mente a lo general y a lo grande. La filosofía no es más que el secreto de la relación de las varias formas de existencia.

71

Con el corazón necesitado de adorar, con la razón negada a la reverencia; creyente por instinto, incrédulo por reflexión.

71

Lo pasado, ¡todo es castillo solitario y armadura vacía!; lo presente, ¡todo es pregunta, negación. cólera, blasfemia de derrota, alarido de triunfo!; lo venidero, ¡todo está oscurecido en el polvo y vapor de la batalla!

71

“Pról. al Poema del Niágara de Juan A. Pérez Bonalde” (1881). Ensayos y crónicas, p.59-78. Madrid: Cátedra, 2004 (Letras Hispánicas, 556)

8 febrero, 2014

Gutiérrez Nájera sobre E. Renan (así se honra a los muertos)


La prosa del modernismo se expande en curvas art nouveau y se concentra en destellos visionarios y penetrantes. Elijo algunos del homenaje póstumo que dedica Manuel Gutérrez Nájera a Renan; en especial: porque las aves no se arrodillan nunca. Gutiérrez Nájera, que no era ajeno al pensamiento especulativo (como lo muestra en “El arte y el materialismo“), se concentra en esta prosa en lo poético y lo existencial de la obra renaniana, de modo que, quien no esté advertido, podría no darse cuenta de que el francés era todo un erudito decimonónico y un conocedor de la filosofía alemana, y no sólo un gran escritor y un espíritu sensible.

Subrayo sólo tres detalles más: el odio reaccionario contra Renan y su incapacidad de leerlo sin deformarlo, lo que bien estudia el autor de Renan en España;  lalúcida recepción por Gutiérrez Nájera dell famoso sueño de Jean Paul Richter, lo que bien destaca José Luis Martínez en el estudio preliminar de la antología de la cual entresaco estos pasajes; y el par de lugares en los que Gutiérrez Nájera habla sobre Renan usando metáforas que parecen anunciar (¿o que inspiraron?) el San Manuel Bueno, mártir de Miguel de Unamuno.

Temo que no podré nunca resignarme a dormir en la almohada de Epicuro para soñar los sueños de Platón; pero ese ánimo noble, lleno de amor humano, que se divinizaba a la luz silente del recuerdo; ese nostálgico de inmortalidad y de verdad; ése que no mintió y que fue leal a su conciencia; ese que tuvo flores imperecederas para los dioses muertos en su fe y que no desdeñó nunca a la esperanza […]; ese gran huérfano, era de los vivos que yo amaba por sinceros, por enamorados de la belleza eterna, y también —¡es verdad!— por infelices.

Toda la existencia de Renan es una perpetua, inútil correría por Tierra Santa. Ni su fe ida, ni su hermana muerta revivieron. Volvió desnudo como la verdad, y triste como ella. No engañó, dijo todo: —¡Yo no tengo nada!

Con haber ocultado su incredulidad, con haber dicho hermosamente el salmo que esperaban las piadosas muchedumbres, habría sido por fuerza el sumo sacerdote, el corifeo de la oración.

Cuando la materia de Renan dormita,el pensamiento de ese nostálgico, a modo de golondrina que busca el viejo nido en la torre de un templo, vuelve a su amado [seminario de]  San Sulpicio, y desde la ventana, sin arrodillarse, porque las aves no se arrodillan nunca, oye la misa.

Había bajado Renan a las profundidades de las lenguas semíticas para hallar la palabra sagrada; mas no pudo hallarla. Había dicho a la estatua: —¡Sé dios!, pero no se animó aquel blanco mármol, como antes se había animado el de la amante Galatea.

¡Y cómo me indigna ver lo que ya ese pensador había previsto: la lluvia de injurias cayendo sobre la losa de la tumba! ¡Para él, que amó tanto a su fe muerta y que mantuvo siempre viva la oscilante lámpara de la esperanza, los que tienen deber de amar no han tenido ni tienen caridad!

Mi artículo sobre Renan produjo, en cierta prensa, una marejada de insultos, que se rompe en el pedestal de la estatua levantada por laadmiración universal a ese hombre honrado y grande. Dije que su método filosófico no era el mío; y con toda mala fe hanme querido presentar como incondicional devoto suyo.

Este libro del gran artista de la palabra,  del más sincero y triste de los pensadores, causa el propio efecto doloroso que aquel canto de Juan Pablo Richter, en el que aparecen resucitados, redivivos, todos los niños que murieron, y tienden las manos y dicen a Jesús crucificado: —Jesús, Jesús, ¿ya no tenemos padre? Y Jesús les responde: —Hijos del siglo, todos somos huérfanos.

Acontecíale lo que a todos los demoledores de templos, lo que a todos los iconoclastas. […] El templo cambiade inquilinos, pero siempre es templo. En el sobre de la oración escrita, va otro nombre; pero siempre es oración lo que va adentro.

De modo que las torres de las catedrales, las torres cuyas agujas góticas parecen precavernos y salvarnos de los rayos divinos, están bien clavadas en la tierra, y no hay poder humano suficiente a arrancarlas. Necesitamos hablar de lo eterno.El materialismo hace eterna la materia. Él se hace Dios, puesto que puede concebir la eternidad, y se desposa con lo inanimado.

Hacer que crean y esperen y amen las buenas almas, es lo que desea y lo propone hacer el que no cree.

“Ernesto Renan”, 1892. En Obras. Estudio y antología general de José Luis Martínez, p.466-471.

Enhanced by Zemanta
26 diciembre, 2013

Ernest Renan: despedir a los dioses muertos


Mictlantecuhtli and Quetzalcoatl Ehecatl WIP 3...

Un inmenso río de olvido nos arrastra a un precipicio sin nombre. Oh abismo, tú eres el Dios único. Las lágrimas de todos los pueblos son verdaderas lágrimas; los sueños de todos los sabios encierran parte de la verdad. Todo aquí abajo no es más que símbolo y sueño. Los dioses pasan como los hombres, y no sería bueno que fuesen eternos. La fe que se ha tenido no debe ser jamás una cadena. Se la deja atrás cuando uno la ha enredado cuidadosamente a la mortaja de púrpura en la que duermen los dioses muertos.

Final de la “Oración sobre la Acrópolis”, Souvenirs d’enfance et de jeunesse. Traducción mía, con dudas. El libro puede consultarse en Gallica.