Posts tagged ‘Pájaro diablo’

3 abril, 2015

“De las sombras nace”


Nocturno el lobo, de las sombras nace…
Luis de Góngora, Fábula de Polifemo y Galatea

Anoche no llegué tarde a casa.
Lloviznaba. Las gotas caían sin mojar; no recuerdo ningún charco. No dejaba de mirar los quicios sin puerta y los marcos de ventana con fragmentos de vidrio semejantes a colmillos.
Todo era noche y yo cruzaba la ciudad como un gemido.
Me detuve ante uno de los quicios. Metí la mano izquierda en mi bolsillo y descubrí una navaja. “Ya es hora”, pensé. Y al mirar a mi derecha, encontré la nuca de un hombre que estaba huyendo de mí. El pelo se me erizó de placer y de un salto comencé la carrera.
Sentí la velocidad y el viento en mis costados por mucho tiempo: el hombre era veloz como un conejo, y yo gozaba con el vigor de mis patas y el miedo que mi nariz aspiraba.
Aquello no podía durar. Llegó el momento en que me le acerqué tanto, que pude saltar para caer sobre sus hombros y asirlo del cuello con mis mandíbulas, sólo para sujetarlo. Me puse de pie; de una patada hice que diera la espalda al suelo. Miré sus ojos, reconocí hasta la última de sus facciones: clavé la navaja con más entusiasmo al ver que mi presa era yo mismo.

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31 marzo, 2015

La móvil textura del fuego


Columna ardiente en fuego…

Dios envía su mensajero a un santo. Acostumbrado recorrido místico, en el que se expone la armonía universal. Dios poeta, músico, arquitecto… El mensajero muestra una columna al místico, una columna magnífica, hermosa, fuerte, cuya importancia para el orden cósmico es tan evidente, que el viajero nada tiene que preguntar. El guía le dice que acerque un poco el oído a la columna. Suena como una tempestad en el océano. Luego, le toma la mano y la pone sobre la absoluta blancura de aquella superficie. El místico la retira de inmediato: no sólo se ha quemado, también ha conocido la móvil textura del fuego. Ahora sí tiene preguntas, pero el mensajero le impide expresarlas diciendo: “Éste es Satán”.

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30 marzo, 2015

Historias feudales


En muchos lugares, el señor exterminaba a los siervos. No salía ya de su castillo. No ofrecía más banquetes ni batallas. En derredor, las mieses iban convirtiéndose en maleza y luego bosque. Se podía aún decir que estaba vivo, sólo porque en ocasiones se asomaba por las troneras.
En otros feudos estallaban rebeliones, el señor era asesinado y los siervos se adueñaban del castillo. Y como nadie cultivaba la tierra, su ocupación era el pillaje. Pronto, sus correrías los diezmaban hasta no dejar más que un hombre solitario, encerrado en el alcázar, y que a veces se asomaba por las troneras.

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29 marzo, 2015

En medio del Jardín…


En medio del Jardín, bajo el reciente cielo y sobre la tierra niña, se está pudriendo un cadáver. Puede llegar a ser lo primero que Eva y Adán conozcan de la vida. Es un residuo de cierta Creación anterior, cuya mención omite el Espíritu en el Libro. Está allí porque Dios no quiere atender a pequeños detalles. Prefiere dejarlos en manos de los ángeles, costumbre que los tiene muy atareados -como en este momento, cuando muchos han pasado ya junto a la carroña sin que ninguno haya siquiera advertido la peste.

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28 marzo, 2015

Ciegas


Una casa muy vieja, muy grande.
En ella hay una niña ciega.
Sabe que en la casa no hay en absoluto nadie más, excepto -en otra ala, en otro corredor, muy lejos- otra niña. Ciega. Ella puede escuchar, de vez en cuando, ecos de los pasos de la otra, de alguna palabra, de los ruidos que causa al tropezar con los muebles. Y la está buscando: camina de un lado para otro, la llama, se pregunta si lo que oye son respuestas, tira cosas y las rompe.
Y pasan horas y horas y horas; y las niñas no se encuentran.

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27 marzo, 2015

Cassap


But the dancing people called her Cassap, which meant somebody very wise, in the old language.

Arthur Machen, The white people

Huí de la cierva. Su mirada hacía comprender que en el relámpago hay un centro vacío y oscuro, donde nada se mueve. Niña del estanque. Era terrible, vulnerable.

(Dicen que la voz de la cierva. La cierva murmuró los versos de su encantamiento a las montañas ciegas, y les enseñó los ritos que ellas bailan por las noches.)

Cuán duro respirar la caricia de aquel aire amusgado. Cómo era inhóspita aquella gracia. No quise escuchar su voz. Mejor añorarla. Mejor antiguos y dudosos relatos, Manuscrito hallado en las manos de un caminante muerto.

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24 marzo, 2015

“Y antes que piense en acercarse…”


Y antes que piense en acercarse

Francisco de Quevedo

No deben alcanzarte. De lo que-harían contigo si lo hicieran, sólo sabes que sería terrible.
La fatiga es mucha; el camino, escabroso; la noche, cerrada. Ignoras por cuánto tiempo has huido, pero sientes que no basta.
Te detienes junto a un estanque. Un hueco se abre entre las nubes y aparece la Luna. Tranquilo porque ellos no te han encontrado, y por el cambio en la atmósfera, descansas.
Luego de unos minutos, te acercas a la orilla. Bebes con cuidado, evitando apresurarte. El jadeo es menos rápido… hasta que te inclinas por segunda vez: uno, dos, muchos de ellos se reflejan en la superficie. Te incorporas. Huir es imposible. Te han cercado. No hay a dónde escapar —-¿o sí?
Con rapidez, saltas al estanque. El agua es cálida y oscura. Te oprime, te fuerza a moverte. Sin conocer la razón, luchas por alcanzar el fondo. No crees que sea real aquella luz que ves a lo lejos, pero te esfuerzas.
Ya cerca de la luz, algo te apresa de los pies y te lleva a un ámbito fuertemente iluminado. Aunque sientes aire a tu alrededor, inhalas sólo hasta que la figura blanca te da un suave golpe. Y exhalas un sonoro, vivísimo llanto.

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24 marzo, 2015

Pájaro diabo


No puedo hablar con mi voz, sino con mis voces.
Alejandra Pizarnik

Un rumor de estrellas apagadas.

Mi cuna sembrada de epitafios.

La noche pare un sol.

Soy mi propio Dios, y me proveo de ángeles y demonios.

Para que cantase mejor, le construyó su infierno al Pájaro Diablo.

Cada cosa, pero en especial cada persona, es un náufrago dejado por el tiempo en los acantilados de algo que no es el tiempo.

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18 marzo, 2015

Atributos del silencio


Los atributos del silencio.
—La mano tersa que pasa sobre los párpados.
La tibieza de las horas congregadas.
Los labios de la atmósfera.
Los resplandores imprevistos de los pequeños objetos.
Los manantiales para el oído.
El balbuceo de los vegetales.

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18 marzo, 2015

La sangre de las venas más ocultas


Perturbas la sangre de mis venas más ocultas, las alimentadoras de sueños.

…La lepra de tenerte amor.

En tus ojos miro el mapa de mi muerte.

Medusa:
Ya no quiero ser otra mirada en tu jardín de ojos.

…Finalmente, el Diablo puso a la Luna en el cielo para que siempre me recordara lo que es de ti, en ti, por ti.

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