Posts tagged ‘poema de 2015’

8 marzo, 2016

Simbología del espíritu (o el cucú suizo)


Yo soy el pájaro que vive en tu cabeza, y quiere salir para dar la hora.
La hora que nadie espera, la hora que no sabes y que sólo tú esperas.
Yo soy la ola que sube del mar interior, negrura y nada horizonte, mar que es su propia luna y late con lunática marea.
Yo soy el sueño que despierta en mitad de la vigilia, te viste de cascabeles y te pone el antifaz.
Yo soy la serpiente que te ofrece la fruta, se ondula y se cimbra: pero no cedes, sólo temes.
Yo soy quien te hace escribir el poema.

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29 febrero, 2016

Metamorfosis


El hombre que se vuelve río fluye quieto en su cuarto.
El hombre que se transforma: glaciar que se derrite, cristal que se ve amorfo, se halla turbio, quietud que se desata fuga.
El hombre río fluye, desemboca, se derrama, disipa.
Sueña que más adelante se vuelve niebla.

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27 diciembre, 2015

Historia de aparecidos


Le he servido al muerto lo que le gusta; pero no ha venido, como desde hace varias noches.
No sé por qué lo llamo “el muerto”. Por incorpóreo; por su gesto lívido, angustiado; no sé, pero lo llamo “el muerto”.
Ya que tanto se parece a mí, no debería llamarlo “muerto”. No somos iguales, sólo se me parece. Quizá es un reflejo distante de mí, diferido, refractado; quizá atraviesa muchos filtros y tamices del pasado, del futuro o de ambos. Pero en fin: no es idéntico ni es otro, sólo se parece a mí.
La otra noche llegó él y pronunció un largo discurso. Me obligó a tomar el dictado. No recuerdo todo lo que me dijo; suelo cerrar el cuaderno y ocultarlo, porque temo que alguna vez grite una verdad con gritos mudos.

23 diciembre, 2015

Gaviota, nube, nada


Sueño un mar en el que me disuelvo.
Sueño un mar en cuyo horizonte soy gaviota, nube, nada. Y he sentido la brisa al despertar.
Sueño un mar que me habla desde una caracola. He seguido su eco, he despertado al pie de la espiral.
Y sin embargo el mar me rechaza, y las olas huyen mis pies;
se disipa la brisa, no deja en mí nariz ni un átomo de sal;
y el umbral de la caracola se cierra almeja, y no me admite nunca en su interior.

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22 octubre, 2015

Lobo estepario


Hay algo que galopa en el sueño
con un batir que redobla el relámpago,
y hay algo que persigue lo que galopa,
un aullar, un rugir, un gritar
-hay un horizonte en el sueño,
fatal, abismante,
hay una fuga y una caza.
Hay un festín al final del sueño,
carnes que se desgarran, sangre que se derrama,
hay luz:
la luz del rayo que lo consume todo,
que labra carbones con su hender caricia,
que erige incendios, imperios
de fulgor insoportable a los que nada detiene
sino el llover implacable que lo acompaña.
Hay sueños que nos violentan como si despertáramos en el fondo del vacío
y con un mirar atónito eleváramos el rostro hacia la noche
para contar las estrellas con los dedos,
porque no hay, no,
manera otra de recobrar constelaciones
y el dulce canto que sobre la cuna susurraron al oído.
Mientras tanto galopas,
mientras tanto cazas.

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20 octubre, 2015

Punto de partida


Aguardo la señal del más oscuro de todos los mares.
Aguardo la voz de la garganta más secreta, la que no es garganta.
Sigo la estrella que señala un Norte secreto, un Norte imposible, un Norte prohibido.
Ahora sé que solamente el abismo puede elevarme. Ahora sé que solamente podré despertar a un sueño más atroz o menos atroz, pero que seguir en la vigilia es seguir en la pesadilla.
No hay por donde escapar, si no es cayendo.

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8 septiembre, 2015

Flor que se abre en el centro de lo oscuro


Quien ha mirado la estrella prohibida no vuelve a mirar ya nada:
porque ya nunca desea mirar nada más;
porque ya nunca puede mirar nada más;
porque la dulce violencia de su luz lo ha cegado;
porque la maldición que cae sobre quien mira ya nunca lo abandona.

La estrella emerge en el centro de la noche, más noche que la oscuridad de la noche.
Pero cuán delicada es, flor que se abre en el centro de lo oscuro.
A su luz acude el enjambre de enamorados, su luz respiran con embriaguez, el néctar de su luz liban;
en torno de su luz caen, moscas transidas.

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26 agosto, 2015

Himno a Lady Cassap


Dibujas un círculo en el espejo; escribes tu nombre (el que todos conocemos); e inscribes el conjuro (que sólo tú conoces).
Princesa, te despojas de tu majestad, te hundes en el fango y emerges transformada en algo mayor: en oficiante.
Princesa: ejecutas la danza de tu resplandor y nos deslumbras, nos ciegas; tú, astro.
Uncidos nos tienes por los ojos. Tus siervos somos.

Tu piel resplandece en la oscuridad, como una constelación que se manifiesta en una cueva.

A la princesa le han escrito su destino. Pero ella, por las noches, dibuja una puerta en la pared del aposento y viaja a otro reino, el suyo, el que ha conquistado.
¿Cómo lo conquistó? Posó los pies desnudos sobre la alfombra de cieno.

Los ojos de quienes no conocen su nombre secreto, de los que no poseen nombre secreto ni conjuro que abre el secreto, si la vieran, verían esto:
Ella se despoja de su manto de armiño y se cubre de fango. Degradación.
Pero quienes poseen nombre y conjuro, cuando abren el espejo, ven:
Ella se quita el manto de armiño y se descubre ella misma de armiño.

15 julio, 2015

Sella mis ojos con otros ojos


Este viento que va y regresa es mi único tesoro,  mas yo desearía que fuese mi único mundo.
Este viento que fluye de ninguna parte hacia ningún lado.
El río que me ciega poniendo la mano sobre mis ojos, que sella mis ojos con otros ojos.
Viento río que me encontró hace muchos años, y es la isla de mi único placer.

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4 julio, 2015

Derrota de la palabra


He descubierto que las palabras no existen.
He descubierto que supliciar al aire con los dientes y la lengua no es decir, hablar, nombrar.
Y que estos rasgos sobre el papel son realmente rasguños de la desesperación sobre la piel de las cosas.
He descubierto que sólo el sueño puede decir algo, pero sofocado entre las fauces del soñante apenas puede gruñir, ladrar, cuando mucho aullar musicalmente.
Y ahora sé también que, si deseo aprender a escribir, tendré que abrir las piedras como si fueran manzanas y dejar escapar las larvas que en ellas duermen. Pues ellas serán verdaderas letras, que formarán verdaderas palabras.
Pero sueños y larvas siguen allí, atenazados, aherrojados, acogotados, y entonces no hay nada que podamos decir, nada que podamos escribir, nada.

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