Posts tagged ‘realismo’

3 junio, 2015

Un pasaje de Galdós que ojalá hubiera adaptado Buñuel


La moza tenía pañuelo azul claro por la cabeza y un mantón sobre los hombros, y en el momento de ver al Delfín, se infló con él, quiero decir, que hizo ese característico arqueo de brazos y alzamiento de hombros con que las madrileñas del pueblo se agasajan5 dentro del mantón, movimiento que les da cierta semejanza con una gallina que esponja su plumaje y se ahueca para volver luego a su volumen natural.
Juanito no pecaba de corto, y al ver a la chica y observar lo linda que era y lo bien calzada que estaba, diéronle ganas de tomarse confianzas con ella.
-¿Vive aquí -le preguntó- el Sr. de Estupiñá?
-¿D. Plácido?… en lo más último de arriba -contestó la joven, dando algunos pasos hacia fuera.
Y Juanito pensó: «Tú sales para que te vea el pie. Buena bota»… Pensando esto, advirtió que la muchacha sacaba del mantón una mano con mitón encarnado y que se la llevaba a la boca. La confianza se desbordaba del pecho del joven Santa Cruz, y no pudo menos de decir:
-¿Qué come usted, criatura?
-¿No lo ve usted? -replicó mostrándoselo- Un huevo.
-¡Un huevo crudo!
Con mucho donaire, la muchacha se llevó a la boca por segunda vez el huevo roto y se atizó otro sorbo.
-No sé cómo puede usted comer esas babas crudas -dijo Santa Cruz, no hallando mejor modo de trabar conversación.
-Mejor que guisadas. ¿Quiere usted? -replicó ella ofreciendo al Delfín lo que en el cascarón quedaba.
Por entre los dedos de la chica se escurrían aquellas babas gelatinosas y transparentes. Tuvo tentaciones Juanito de aceptar la oferta; pero no; le repugnaban los huevos crudos.
-No, gracias.
Ella entonces se lo acabó de sorber, y arrojó el cascarón, que fue a estrellarse contra la pared del tramo inferior.

Benito Pérez Galdós: Fortunata y Jacinta, 1a parte, III.

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5 enero, 2015

Fantástico vs. realista / maravilloso vs. grotesco


Lo fantástico no es algo que no puede ocurrir, sino algo que no debería ocurrir.
Los valores proyectados hacia el ámbito de los meros hechos: lo fantástico no debería ocurrir, porque sería demasiado horrible o demasiado hermoso que ocurriera.
La experiencia de lo fantástico se hace posible a partir del momento en que la realidad se vuelve gris —es decir, desencantada, en el sentido de Max Weber.
Lo maravilloso es lo numinoso, o al menos una categoría estética subordinada a lo numinoso.
Para que hubiese lo fantástico, primero fue necesario que naciera y se desarrollara lo realista. No existe lo uno sin lo otro.
Antes de lo fantástico y lo realista, hubo solamente lo maravilloso y lo grotesco (en el sentido de Bajtín).

9 diciembre, 2014

El maniqueísmo de los buenos y el simplismo de los rapaces


Quienes perciben la complejidad del mundo no buscan los matices, las contradicciones, los planos, los niveles, sino que éstos saltan frente a sus ojos.
Quienes perciben así la realidad se ven desbordados y paralizados, y quedan en desventaja frente a los que ven las cosas con mayor simpleza.
Quien ve sólo un aspecto de la realidad, tarda poco en tomar decisiones y actúa sin consideraciones hacia lo que no percibe (o percibe mal) porque no le interesa.
Y no me refiero nada más al simplismo de las convicciones morales, políticas o religiosas. También existe el simplismo de los codiciosos, los opresores y los violentos. Si quieren ver ejemplos, revisen las recientes declaraciones (y también los silencios) de los poderosos de México. Pero no las declaraciones que hacen “de cara a la nación “, sino las que emiten en foros y reuniones donde hablan sólo entre sus pares y, claro, las de sus redes sociales.
Pero no olvido que también existe el simplismo de los que buscan el bien, la justicia, etc., con sus duras consecuencias. Pasajes de la historia como la Revolución Mexicana y la Guerra Civil Española suelen poner de relieve estas realidades y llevarlas a sus extremos.

10 junio, 2014

Ciencia ficción y realismo


Un buen cuento de ciencia ficción no es el que predice el automóvil, sino el tráfico vehicular.

Frederick Pohl, en Alan S. Brown, “Los robots del doctor Asimov”. Cómo Ves 161, abril 2012.

21 diciembre, 2013

1789-1848: los tiempos en que escriben románticos y realistas


Liberté

Década por década la historia del siglo XIX parecía anunciar la revolución paneuropea. La revolución francesa (1789-1814) fue la que mostró primero que la rebelión se podía extender a todo el continente. En 1820 la revolución española provocó indirectamente levantamientos en Portugal, Nápoles y el Piamonte. (La Santa Alianza reaccionó con una represión brutal.) Según Engels el año de 1830 marcó un viraje de la historia: la revolución que estalló en París repercutió en toda Europa, rebelándose Bélgica contra Holanda, Polonia contra Rusia, los italianos de los Estados papales, mientras estallaban revoluciones en los estados alemanes, promovían la liberalización los burgueses radicales en Suiza, y se promulgaban las leyes de Reforma Constitucional en Inglaterra. (Nuevamente la Santa Alianza reaccionó con fuerza.) En 1848 una gran conflagración se extendió por todo el continente europeo: estalló la revolución en Francia y derrocó al “rey burgués”; el incendio revolucionario se propagó a Austria, Hungría, Croacia, Bohemia, […], atravesó los estados alemanes hasta llegar a Berlín y hubo rebeliones en los estados italianos, grandes disturbios en España, Dinamarca y Rusia, inquietud en Grecia e Inglaterra y un levantamiento en Irlanda. Parecía haber llegado la revolución paneuropea que esperaban Marx y Engels.

[…]

En los años 40 del siglo XIX , Europa yacía bajo la bota de la Santa Alianza […]. Marx las llamó los “poderes de la vieja Europa”: papa y zar, Metternich y agentes secretos alemanes. No había democracia: en Francia un puñado de gente tenía el voto, en otros países nadie. Los sindicatos eran ilegales y, sin embargo, Francia, con su proletariado tormentoso, se estaba industrializando. El continente era una vasta prisión zarista. No había parlamentos ni reformas, sino reyes y sacerdotes por doquier.

Ross Gandy. Introducción a la sociología histórica marxista. Biblioteca Era. Era, 1978. T. Isabel Fraire. P. 111 y119-120.

7 noviembre, 2013

Cómo trata un verdadero novelista con las convenciones literarias


Detail of mice-mounted dueling knights from lo...

Detail of mice-mounted dueling knights from lower part of Plate I of Gustave Doré’s illustrations to Miguel de Cervantes’ Don Quixote. From Chapter I. (Photo credit: Wikipedia)

Una vez establecida esa firme base [ver Don Quijote, sujeto que se construye a sí mismo], los contenidos de las acciones corrieron a cargo de la literatura vigente, usada no como un archivo de modelos típicos, sino como medio o combustible, como materia incitante. El Quijote se pronunció rebeldemente contra la sociedad de su tiempo y contra su literatura. Las figuras podrán ajustarse a un perfil literariamente habitual (caballero, ventero, pastor…), pero sus iniciativas no serán ya típicas, pues surgen y se trenzan en conexión con unas circunstancias activamente reales.

 

Américo Castro, Cervantes y los casticismos españoles, p.107.

 

7 noviembre, 2013

Don Quijote, sujeto que se construye a sí mismo


The first ascent of the Matterhorn by Gustave Doré

El Quijote, por vez primera, plantea y desarrolla el problema del hacerse de la personalidad en un simultáneo dentro y fuera de sí mismo. En el Guzmán (I, ii. i) se decía: “Qué fácil es todo al que piensa, qué dificultoso al que obra”. Lo tan bien dispuesto “de noche a oscuras con el almohada” resulta ser a la mañana “engaño de la imaginación, todo cisco y carbón como tesoro de duende”. El problema en el Quijote no es el de si es o no fácil lograr lo que se desea, sino si la persona puede llegar a ser quien quiere, debe y merece ser “en estos nuestros detestables siglos”. Se trata de ser yo, no de poseer tesoros.

[…] El único Señor […] que era leal con sus súbditos […] era el Señor de los cielos. Cervantes se sabía bien esa lección, pero no encontraba la Ciudad de Dios adecuadamente reflejada en la realidad espiritual de cada día. No teniendo vocación de místico, se construyó imaginativamente una disposición en que se expresara el proceso penoso y conflictivo de quien aspira a ser persona, e identifica la conciencia de personalidad con la pretensión de realizar el bien en un mundo malignamente dispuesto. […] Cervantes elevó su obra hasta una altura en la cual se olvida el tocino y la hidalguía, y adquiere universal dimensión el problema de existir y de hacerse la persona, simultáneamente, en la región donde Teresa la Santa se buceaba en su propia alma, […] y en el ámbito sin límites del mundo en torno a cada ser humano. Un enfoque de la vida en esa doble dirección nunca antes había sido intentado -existir de veras y a la vez dentro y fuera de uno mismo.

Disaster strikes just after the first ascent o...

Américo Castro: “El Quijote como novela de nueva forma”, en Cervantes y los casticismo españoles, Alianza Editorial, 1974, p.106.

8 octubre, 2013

El realismo español y la Revolución de Septiembre (1868)


Lo cardinal de la novela española que nace de la Revolución de Septiembre es que da por sentado que hay una realidad problemática y que es urgente habérselas con ella. Quede para el costumbrismo la añoranza de un pretérito de Maricastaña. La nueva ficción fijará su mirada en los “tiempos presentes”. Y como quiera que esos tiempos son de hipersensibilidad ideológica, de odios y suspicacias, de esperanzas y fracasos, todo ello habrá de incorporarse en la novela que está en trance de nacer.

Juan López Morillas, “La Revolución de Septiembre y la novela española”, Revista de Occidente, octubre de 1968.

8 octubre, 2013

Costumbrismo y falso romanticismo en tiempos de Isabel II (1843-1868)


Lo que se tiene por novela isabelina apunta […] en dos direcciones opuestas. Una de ellas es la figuración de una realidad elegida por su posible interés pintoresco o tipificante […] Está ahí, a la vista de todos, y si no todos se percatan de ella es porque no aguzan bastante la mirada o no saben donde posarla. Calibrada así, la faena del novelista es adjetiva y humilde. Consiste tan sólo en mirar y escuchar o, como diría Fernán Caballero, en tomar”apuntes del natural”, aunque ese “natural” resulte a la postre, como en el caso de doña Cecilia, más que medianamente artificioso […] más que medianamente artificioso. La dirección contraria es la que siguen las novelas que Francisco Giner llama “sentimentales o seudohistóricas”, plagadas de situaciones de relumbrón, de inverosímiles caracteres, de catástrofes inesperadas”.

Juan López Morillas, “La Revolución de Septiembre y la novela española”. Revista de Occidente, núm.67, 2a. época, octubre 1968.

17 junio, 2013

Examen sobre La Regenta, cap. v (juicios de los nobles sobre Ana)


Xylena vetusta

Xylena vetusta (Photo credit: Wikipedia)

(Alas, Leopoldo: La Regenta, Espasa Calpe, Eds: Goyanes, Mariano Baquero, 2001, p.210-211).

 

1.  Cita un rasgo de los aristócratas de Vetusta empleado por Clarín para resaltar su materialismo. Explica tu elección.
2.  ¿Cómo es la relación de los nobles con la cultura en esta novela? Apóyate en los diálogos de los personajes.
3.  Según este fragmento de la novela ¿en qué basan los aristócratas sus pretensiones de superioridad sobre los burgueses y “la plebe”?
4.  ¿Qué nos dice, acerca de los nobles de Vetusta, el valor relativo que le otorgan a la belleza física con respecto a la riqueza?
5.  ¿Qué sugiere, acerca de la sociedad española del fin del siglo XIX, el que los burgueses de la Colonia se muestren tan interesados por emparentarse con la nobleza?