Posts tagged ‘siglo XIX’

23 noviembre, 2017

El pájaro, el halcón y el buda


Uno de los viejos budas anteriores a Sakia-Muni alcanzó el nirvana de un extraño modo. Un día vio un halcón que perseguía un pajarillo. Entonces le dijo al ave de presa: “Deja a esa linda criatura, te lo ruego; te daré de mi propia carne lo que pesa”. Inmediatamente bajó del cielo una pequeña balanza, y dio comienzo a la ejecución del trato. La avecilla se instaló cómodamente en uno de los platillos; en el otro, puso el santo una ancha tira de su carne, pero la flecha de la balanza no se movía. Trozo a trozo, fue pasando el cuerpo entero, sin que la balanza sufriese el más ligero estremecimiento. En el momento en que el último pedazo del cuerpo del santo hombre fue depositado en el platillo, éste descendió al fin, el pajarillo tendió su vuelo, y el santo entró en el nirvana. En cuanto al halcón, […] se sació de carne.

Ernest Renan, Recuerdos de infancia y juventud, Compañía General de Ediciones, 1951 (ed. original, 1883). T. Aurelio Garzón del Camino.

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8 enero, 2015

“Verne corregido por Baudelaire”: Emiliano González


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Huysmans da la impresión de ser un Julio Verme corregido por Baudelaire o viceversa: las maquinarias del progreso incipiente son puestas al servicio de los placeres intelectuales y sensuales de un viejo esteta insensibilizado por razones oscuras.

Emiliano González, “Salamandra, 1919”, en Almas visionarias, FCE, 1987 (Letras Mexicanas).

28 mayo, 2014

La globalización (pre)vista por Baudelaire


DAVOS/SWITZERLAND, 27JAN07 - Impression of the...

DAVOS/SWITZERLAND, 27JAN07 – Impression of the Annual Meeting 2007 of the World Economic Forum in Davos, Switzerland, January 27, 2007. Copyright World Economic Forum (www.weforum.org) swiss-image.ch/Photo by Benjamin Zurbriggen (Photo credit: Wikipedia)

[…] La ruina o el progreso universales no se manifestarán por medio de las instituciones políticas, sino por el envilecimiento de los corazones. ¿Tengo, acaso, necesidad de decir que lo poco que quede de política se debatirá entre los brazos del embrutecimiento general, y que los gobernantes, para sostenerse y crear un fantasma de orden, se verán obligados a recurrir a procedimientos que harían estremecer a nuestra humanidad de hoy, ya tan endurecida? […] Entonces, lo que se parezca a la virtud, ¿qué digo?, todo lo que no sea entusiasmo por Plutón será considerado como cosa ridícula. La justicia, si en esta afortunada época puede existir aún una justicia, sancionará a los ciudadanos que no sepan hacer fortuna. Tu esposa, ¡oh Burgués!, tu casta mitad, cuya legitimidad es para ti la poesía, introduciendo en la legalidad matrimonial una irreprochable infamia, guardiana vigilante y amorosa de tu caja de caudales, no será más que el ideal perfecto de la concubina. Tu hija, con una inocente virginidad infantil, soñará desde su cuna que se vende por un millón, y hasta tú mismo, ¡oh Burgués! —menos poeta aun que lo eres hoy— no encontrarás nada que oponer, no te lamentarás de nada. Porque en el hombre hay cosas que se fortifican y prosperan a medida que otras se debilitan y empequeñecen; y, gracias al progreso de esos tiempos venideros, no quedarán de tus entrañas más que las vísceras…

Charles Baudelaire, Fusées (Cohetes). T. de Rafael Alberti.

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27 mayo, 2014

Baudelaire (y d’Aurevilly): No valdreis ni para ser idólatras


Peuples civilisés, qui parlez toujours sottement de Sauvages et de Barbares, bientôt, comme dit d’Aurevilly, vous ne vaudrez même plus assez pour être idolâtres.

Pueblos civilizados, que siempre hablais tontamente de “salvajes” y de “bárbaros”, pronto, como dice d’Aurevilly, no valdreis ni siquiera para idólatras.

Charles Baudelaire, Fusées.

25 mayo, 2014

Baudelaire: almas, trabajo, momias


Le travail, n’est-ce pas le sel qui conserve les âmes momies? (El trabajo ¿no es la sal que conserva a las almas momificadas?).

Charles Baudelaire, Fusées.

6 marzo, 2014

La cultura antes y después de la revolución burguesa: José Martí


Casta painting containing complete set of 16 c...

Casta painting containing complete set of 16 casta combinations (racial classifications in Spanish colonies in the Americas). Oil on canvas, 148 cm x 104 cm (58 1/4 inches x 40 15/16 inches). (Photo credit: Wikipedia)

Aquellas luengas y pacientes obras, aquellas dilatadas y pacientes historias en verso, aquellas celosas imitaciones de gentes latinas que se escribían pausadamente, año sobre año, en el reposo de la celda, en los ocios amenos del pretendiente en corte, o en el ancho sillón de cordobán de labor rica y tachuelas de fino oro, en la beatífica calma que ponía en el espíritu la certidumbre de que el buen indio amasaba el pan, y el buen rey daba la ley, y la madre Iglesia abrigo y sepultura. Sólo en época de elementos constantes, de tipo literario general y determinado, de posible tranquilidad individual, de cauces fijos y notorios, es fácil la producción de esas macizas y corpulentas obras de ingenio que requieren sin remedio tal suma de favorables condiciones.

63

Otros fueron los tiempos de las vallas alzadas; éste es el tiempo de las vallas rotas. Ahora los hombres empiezan a andar sin tropiezos por toda la tierra; antes, apenas echaban a andar, daban en muro de solar de señor o en bastión de convento.

62-63

La guerra, antes fuente de gloria, cae en desuso, y lo que pareció grandeza, comienza a ser crimen. La corte, antes albergue de bardos de alquiler, mira con ojos asustados a los bardos modernos, que aunque a veces arriendan lalira, no la alquilan ya por siempre, y aun suelen no alquilarla. Dios anda confuso; la mujer como sacada de quicio y aturdida.

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“Prólogo al Poema del Niágara de Juan A. Pérez Bonalde” (1881). Ensayos y crónicas, p.59-78. Madrid: Cátedra, 2004 (Letras Hispánicas, 556).

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5 marzo, 2014

La poesía en la sociedad de masas: José Martí


Es su natural oficio sacarse del pecho las águilas que en él les nacen sin cesar —como brota perfumes una rosa, y da conchas la mar y luz el sol—,y sentarse, a par que con sonidos misteriosos acompañan en su lira a las viajeras, a ver volar las águilas —pero ahora el poeta ha mudado de labor, y anda ahogando águilas.

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Esta época de elaboración y transformación espléndidas, en que los hombres se preparan, por entre los obstáculos que preceden a toda grandeza, a entrar en el goce de sí mismos, y a ser reyes de reyes, es para los poetas […], por la confusión que el cambio de estados, fe y gobiernos acarrea, época de tumulto y de dolores, en que […] los vapores de la lucha opacan el brillo suave de las estrellas en el cielo.

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Y cuando ya no ven sus ojos las estrellas del cielo, las vuelve a las de su alma. De aquí esos poetas pálidos y gemebundos; de aquí esa nueva poesía atormentada y dolorosa.

61

“Prólogo al Poema del Niágara de Juan A. Pérez Bonalde” (1881). Ensayos y crónicas, p.59-78. Madrid: Cátedra, 2004 (Letras Hispánicas, 556).

26 diciembre, 2013

Ernest Renan: despedir a los dioses muertos


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Un inmenso río de olvido nos arrastra a un precipicio sin nombre. Oh abismo, tú eres el Dios único. Las lágrimas de todos los pueblos son verdaderas lágrimas; los sueños de todos los sabios encierran parte de la verdad. Todo aquí abajo no es más que símbolo y sueño. Los dioses pasan como los hombres, y no sería bueno que fuesen eternos. La fe que se ha tenido no debe ser jamás una cadena. Se la deja atrás cuando uno la ha enredado cuidadosamente a la mortaja de púrpura en la que duermen los dioses muertos.

Final de la “Oración sobre la Acrópolis”, Souvenirs d’enfance et de jeunesse. Traducción mía, con dudas. El libro puede consultarse en Gallica.

21 diciembre, 2013

1789-1848: los tiempos en que escriben románticos y realistas


Liberté

Década por década la historia del siglo XIX parecía anunciar la revolución paneuropea. La revolución francesa (1789-1814) fue la que mostró primero que la rebelión se podía extender a todo el continente. En 1820 la revolución española provocó indirectamente levantamientos en Portugal, Nápoles y el Piamonte. (La Santa Alianza reaccionó con una represión brutal.) Según Engels el año de 1830 marcó un viraje de la historia: la revolución que estalló en París repercutió en toda Europa, rebelándose Bélgica contra Holanda, Polonia contra Rusia, los italianos de los Estados papales, mientras estallaban revoluciones en los estados alemanes, promovían la liberalización los burgueses radicales en Suiza, y se promulgaban las leyes de Reforma Constitucional en Inglaterra. (Nuevamente la Santa Alianza reaccionó con fuerza.) En 1848 una gran conflagración se extendió por todo el continente europeo: estalló la revolución en Francia y derrocó al “rey burgués”; el incendio revolucionario se propagó a Austria, Hungría, Croacia, Bohemia, […], atravesó los estados alemanes hasta llegar a Berlín y hubo rebeliones en los estados italianos, grandes disturbios en España, Dinamarca y Rusia, inquietud en Grecia e Inglaterra y un levantamiento en Irlanda. Parecía haber llegado la revolución paneuropea que esperaban Marx y Engels.

[…]

En los años 40 del siglo XIX , Europa yacía bajo la bota de la Santa Alianza […]. Marx las llamó los “poderes de la vieja Europa”: papa y zar, Metternich y agentes secretos alemanes. No había democracia: en Francia un puñado de gente tenía el voto, en otros países nadie. Los sindicatos eran ilegales y, sin embargo, Francia, con su proletariado tormentoso, se estaba industrializando. El continente era una vasta prisión zarista. No había parlamentos ni reformas, sino reyes y sacerdotes por doquier.

Ross Gandy. Introducción a la sociología histórica marxista. Biblioteca Era. Era, 1978. T. Isabel Fraire. P. 111 y119-120.

6 diciembre, 2013

Tres templos sumergidos: Renan, López Velarde, Unamuno


Y no debemos olvidar La catedral sumergida, de Claude Debussy.

Ernest Renan: del prefacio a Souvenirs d’enfance et de jeunesse (1883)

Una de las leyendas más difundidas en Bretaña es la de la supuesta ciudad de Is, la cual, en una época desconocida, habría sido engullida por el mar. Se muestra, en diversos puntos de la costa, el emplazamiento de esta fabulosa ciudad, y los pescadores le narrarán extraños relatos. Los días de tormenta, aseguran, las puntas de los campanarios de sus iglesias asoman entre la olas; los días de calma, se escucha subir desde el abismo el tañer de sus campanas, modulando el himno del día. Con frecuencia me parece que tengo en el fondo del corazón una ciudad de Is que siempre se obstina en tañer sus campanas para convocar al oficio sagrado a unos fieles que no escuchan ya. A veces me inclino para prestar mis oídos a esas trémulas vibraciones, que me parecen venir de profundidades infinitas, como voces de otro mundo. Conforme se aproxima la vejez, sobre todo, me complace, durante el reposo del verano, recoger estos distantes sonidos de una Atlántida desaparecida.

Ramón López Velarde: “El sueño de los guantes negros” (1921)

Soñé que la ciudad estaba dentro
del más bien muerto de los mares muertos.
Era una madrugada del Invierno
y lloviznaban gotas de silencio.

No más señal viviente, que los ecos
de una llamada a misa, en el misterio
de una capilla oceánica, a lo lejos.

De súbito me sales al encuentro,
resucitada y con tus guantes negros.

Para volar a ti, le dio su vuelo
el Espíritu Santo a mi esqueleto.

Al sujetarme con tus guantes negros
me atrajiste al océano de tu seno,
y nuestras cuatro manos se reunieron
en medio de tu pecho y de mi pecho,
como si fueran los cuatro cimientos
de la fábrica de los universos.

¿Conservabas tu carne en cada hueso?
El enigma de amor se veló entero
en la prudencia de tus guantes negros.

¡Oh, prisionera del valle de México!
Mi carne [urna] de tu ser perfecto;
quedarán ya tus huesos en mis huesos;
y el traje, el traje aquel, con que su cuerpo
fue sepultado en el valle de México;
y el figurín aquel, de pardo género
que compraste en un viaje de recreo.

Pero en la madrugada de mi sueño,
nuestras manos, en un circuito eterno
la vida apocalíptica vivieron.

Un fuerte [ventarrón] como en un sueño,
libre como cometa, y en su vuelo,
la ceniza y [la hez] del cementerio
gusté cual rosa [entre tus guantes negros].

Nota de José Luis Martínez en su ed. de la colección Archivos: “En lugar de los puntos suspensivos que indicaban las palabras ilegibles en el original, se añaden, entre corchetes, posibles complementos de un colaborador anónimo.

Miguel de Unamuno: San Manuel Bueno, mártir (1930)

Y al llegar a lo de «creo en la resurrección de la carne y la vida perdurable» la voz de Don Manuel se zambullía, como en un lago, en la del pueblo todo, y era que él se callaba. Y yo oía las campanadas de la villa que se dice aquí que está sumergida en el lecho del lago -campanadas que se dice también se oyen la noche de San Juan- y eran las de la villa sumergida en el lago espiritual de nuestro pueblo; oía la voz de nuestros muertos que en nosotros resucitaban en la comunión de los santos.

[…]
-Ya sabes que dicen que en el fondo de este lago hay una villa sumergida y que en la noche de san Juan, a las doce, se oyen las campanadas de su iglesia.
-Sí -le contestaba yo-, una villa feudal y medieval…
-Y creo -añadía él- que en el fondo del alma de nuestro Don Manuel hay también sumergida, ahogada, una villa y que alguna vez se oyen sus campanadas.
-Sí -le dije-, esa villa sumergida en el alma de Don Manuel, ¿y por qué no también en la tuya?, es el cementerio de las almas de nuestros abuelos, los de esta nuestra Valverde de Lucerna… ¡feudal y medieval!

-Y creo -añadía él- que en el fondo del alma de nuestro Don Manuel hay también sumergida, ahogada, una villa y que alguna vez se oyen sus campanadas.