Tiempo I
Todo en la sangre se me vuelve canto,
fiesta sin miedo y árbol sorprendido.
v
Y verme andar entre la mies que huye
viii
Entre los perros que oyen a la muerte
xiv
El polvo que en mis huesos goza y arde
xiv
Los dulces perros que a la muerte escuchan
lamen tranquilos mis rodillas quietas.
xiv
Tiempo II
Y un relámpago azul de golondrinas
i
Cardos agudos en mi voz se hunden,
falenas de agua doran mi esqueleto.
iv
Camino de centella pido al viento.
v
Duerme el rabel debajo de la acacia.
No sé decir sino alas y vilanos.
vii
Antes del aguijón siento la herida
ix
Tiempo III
Escaso tiempo y duro andar me afligen
iv
Pueblos del agua, tribus de la brisa
iv
Mis ojos tienen brotes de tiniebla
vii
Con la herencia del ciego, enamorado,
mal entendí mi exilio y mi pobreza.
Soplé mi antigua flauta en la maleza
y vime en mi canción encristalado.
viii
En largo amor y estrecha servidumbre,
apacentar el canto de la tierra,
nutrir su hosca semilla, es mi costumbre.
x
Ya me alcanza el relámpago, ya miro
donde mi corta sangre lo prohíbe.
Nieblas de fuego con dolor respiro.
xiii
En ti soy, de ti vengo, a ti me inclino.
Columnas son mis huesos de tu hoguera.
Sílaba de tu canto es mi camino.
xv