Archive for abril, 2013

18 abril, 2013

Fernando de Herrera (1534-1597): tres sonetos


Luz Ardiden

Tomados de la Biblioteca Virtual Cervantes.

Soneto X

Roxo sol, que con hacha luminosa
coloras el purpúreo y alto cielo,
¿hallaste tal belleza en todo el suelo,
qu’ iguale a mi serena Luz dichosa?

Aura suäve, blanda y amorosa,
que nos halagas con tu fresco buelo;
cuando se cubre del dorado velo
mi Luz, ¿tocaste trença más hermosa?
Luna, onor de la noche, ilustre coro
de las errantes lumbres y fixadas,
¿consideraste tales dos estrellas?
Sol puro, Aura, Luna, llamas d’ oro,
¿oístes vos mis penas nunca usadas?
¿vistes Luz más ingrata a mis querellas?
Soneto XI

Suspiro, y pruevo con la voz doliente
qu’ en su dolor espire l’ alma mía;
crece el suspiro en vano, y mi agonía,
y el mal renueva siempre su acidente.

Estas peñas, do solo muero ausente,
rompe mi suspirar en noche y día;
y no hiere, (ô dolor de mi porfía)
a quien estos suspiros no consiente.
Suspirando no muero, y no deshago
parte de mi pasión, mas buelvo al llanto;
y cesando las lágrimas, suspiro.
Esfuerça Amor el suspirar, que hago,
y como el cisne muere en dulce canto,
así acabo la vida en el suspiro.

 

Soneto XII

Yo voy por esta solitaria tierra,
d’ antiguos pensamientos molestado,
huyendo el resplandor del Sol dorado,
que de sus puros rayos me destierra.

El paso a la esperança se me cierra;
d’ un’ ardua cumbre a un cerro vo enriscado,
con los ojos bolviendo al apartado
lugar, solo principio de mi guerra.
Tanto bien representa la memoria,
y tanto mal encuentra la presencia;
que me desmaya el coraçón vencido.
O crueles despojos de mi gloria,
desconfiança, olvido, celo, ausencia,
¿por qué cansáis a un mísero rendido?
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15 abril, 2013

Poemas de Leopoldo Lugones (1874-1938)


Tomados de Wikisource.

Delectación morosa

La tarde, con ligera pincelada
que iluminó la paz de nuestro asilo,
apuntó en su matiz crisoberilo
una sutil decoración morada.
Surgió enorme la luna en la enramada;
las hojas agravaban su sigilo,
y una araña en la punta de su hilo,
tejía sobre el astro, hipnotizada.
Poblóse de murciélagos el combo
cielo, a manera de chinesco biombo;
tus rodillas exangües sobre el plinto
manifestaban la delicia inerte,
y a nuestros pies un río de jacinto
corría sin rumor hacia la muerte

Oceánida

El mar, lleno de urgencias masculinas,
Bramaba alrededor de tu cintura,
Y como un brazo colosal, la oscura
Ribera te amparaba. En tus retinas,

Y en tus cabellos, y en tu astral blancura,
Rieló con decadencias opalinas
Esa luz de las tardes mortecinas
Que en el agua pacífica perdura.

Palpitando a los ritmos de tu seno,
Hinchóse en una ola el mar sereno;
Para hundirte en sus vértigos felinos

Su voz te dijo una caricia vaga,
Y al penetrar entre tus muslos finos,
La onda se aguzó como una daga.
15 abril, 2013

Poemas de Amado Nervo (1870-1919)


Amado Nervo: De Místicas (tomado de la Biblioteca Virtual Cervantes)

A Felipe II

Para Rafael Delgado.

   Ignoro qué corriente de ascetismo,
qué relación, qué afinidad impura
enlazó tu tristura y mi tristura
y adunó tu idealismo y mi idealismo.

   Más sé por intuición que un astro mismo  5
ha presidido nuestra noche oscura,
y que en mí como en ti libra la altura
un combate fatal con el abismo.

   ¡Oh, rey; eres mi rey! Hosco y sañudo
también soy; en un mar de arcano duelo  10
mí luminoso espíritu se pierde,

   y escondo como tú, soberbio y mudo,
bajo el negro jubón de terciopelo,
el cáncer implacable que me muerde.

A Kempis

Sicut nubes, quasi naves, velut umbra…

   Ha muchos años que busco el yermo,
ha muchos años que vivo triste,
ha muchos años que estoy enfermo,
¡y es por el libro que tú escribiste!

   ¡Oh Kempis, antes de leerte, amaba  5
la luz, las vegas, el mar Oceano;
mas tú dijiste que todo acaba,
que todo muere, que todo es vano!

   Antes, llevado de mis antojos,
besé los labios que al beso invitan,  10
las rubias trenzas, los grandes ojos,
¡sin acordarme que se marchitan!

   Mas como afirman doctores graves,
que tú, maestro, citas y nombras
que el hombre pasa como las naves,  15
como las nubes, como las sombras…

    huyo de todo terreno lazo,
ningún cariño mi mente alegra,
y con tu libro bajo del brazo
voy recorriendo la noche negra…  20

   ¡Oh Kempis, Kempis, asceta yermo,
pálido asceta, qué mal hiciste!
¡Ha muchos años que estoy enfermo,
y es por el libro que tú escribiste!
1 abril, 2013

Apuntes para una introducción a la métrica


  • La métrica es:
    • Un arte del sonido: un arte del oido (y de la voz)
    • Un arte “primitivo”:
      • arcaico
      • se domina mediante el oficio
      • los poetas y versificadores populares lo dominan sin que necesiten tener educación formal
      • anterior a la división cultura popular / alta cultura
      • más sensorial que otras artes literarias…
  • Por excelencia, ámbito del ritmo en la literatura
  • Aunque los manuales suelan exponer los contenidos de la métrica según su extensión (de la sílaba a la forma fija, metros según el número de sílabas, estrofas según la cantidad de versos, etc.), los sistemas métricos deberían estudiarse mejor en términos históricos: las formas métricas forman conjuntos más o menos orgánicos, dentro del contexto mayor de una poética de época: el octosílabo es un verso “medieval”; la octava real carece de vigencia en el mundo contemporáneo pero en los Siglos de Oro es el vehículo para los poemas de contenido narrativo; la versificación acentual, en español, pertenece a los orígenes de nuestra poesía y también al modernismo, etc.