Archive for ‘Retórica’

28 agosto, 2015

E. R. Curtius: los ejemplos en retórica


Exemplum (parádeigma) es término técnico de la antigua retórica, a partir de Aristóteles, y significa “historia que se inserta a manera de testimonio”. A esto se añade más tarde (desde ca. 100 a.C.) una nueva forma del ejemplo retórico, que tendría gran importancia en el futuro: el personaje ejemplar (eikón, imago), esto es, la “encarnación de cierta cualidad en una figura: Cato ille uirtutum uiua imago“. Cicerón (De oratore, I, xviii) y Quintiliano (XII, iv) encarecen al orador la necesidad de echar mano de ejemplos de la historia, la mitología y la leyenda heroica.

Curtius, Ernst. R.: Literatura europea y Edad Media latina, FCE, 1955, T. Margit Frenk y Antonio Alatorre, p.94.

28 agosto, 2015

E. R. Curtius: las sentencias en la poesía y la retórica de tradición clásica


En los poetas antiguos se encuentran cientos y miles de versos que condensan una experiencia psicológica o una norma de vida. Aristóteles estudio esos aforismos […] en su Retórica (II, xxi); Quintiliano los llamó sentencias (propiamente, “juicios”) porque se asemejaban a las resoluciones de las asambleas públicas (VIII, v, 3).

Curtius, Ernst. R.: Literatura europea y Edad Media latina, FCE, 1955, T. Margit Frenk y Antonio Alatorre, p. 92.

19 junio, 2015

Hedy Lamarr: Mickey Rooney, dos pianos y 30 cerdos


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Hedy Lamarr en Dishonored lady, 1947, de Robert Stevenson.

Me sentía insegura y me situaba a la defensiva en la peculiar sociedad donde Burns y Allen ganaban nueve mil dólares semanales en su espectáculo de la radio; donde la gente andaba siempre con una coca cola de cinco centavos en la mano; donde Randolph Hearst, el editor más influyente del país, había decretado que ningún empleado se atreviera a nombrar la muerte en su presencia; donde mi colega más valioso y más caro era un adolescente de 19 años llamado Mickey Rooney (quien poseía un rancho, un caballo de carreras, una orquesta de jazz, dos perros, tres automóviles, dos apartamentos, una casa, un equipo de fútbol, dos pianos y 30 cerdos); donde el libro más vendido se titulaba Cómo leer un libro (de Mortimer Adler). ¡Cómo queréis que no me confundiera en tierra tan extraña!

Hedy Lamarr (nacida como Hedwig Eva Maria Kiesler en Viena, 1914). Éxtasis y yo, México: Grijalbo, 1968. T. Óscar L. Molina (Ecstasy and me, 1966).

Lo que más me atrajo en este fragmento: la irónica y fina captación de lo americano, tal y como era percibido por los europeos y latinoamericanos antes de 1945.

También, lo lejos que estamos de esa época, lo mucho que en todo el mundo nos hemos americanizado desde entonces. Millonarias estrellas adolescentes, coca cola por todos lados, necesidad de que nos enseñen “cómo leer un libro”…

Asimismo, el que, todavía en 1966, un traductor mexicano usara el vosotros en la lengua escrita (¿o sería quizá un español transterrado?).

Y por último, el brillante uso de la enumeración por esta ―sí, también― escritora, a la que admiro cada vez más.

4 mayo, 2014

A. Turing (1912-1954). Semblanza en la revista Ciencia


Bletchley Park - Block B - The Bletchley Park ...

Bletchley Park – Block B – The Bletchley Park Story – Statue of Alan Turing – by Stephen Kettle (Photo credit: ell brown)

La vida de Turing es un símbolo de lo amplia y variada que es la ciencia de la computación. Turing era una persona compleja: publica su artículo con el modelo fundamental apenas a la edad de 24 años. A la vez retraído y sociable, generoso; fue el típico científico distraído y descuidado en su vestir. Fue un corredor serio, al grado de haber llegado en tercer lugar en la clasificación para los XIV Juegos Olímpicos de Londres en 1948. Winston Churchill afirmó que Turing había hecho la contribución individual más grande a la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, por su papel en el rompimiento de los códigos secretos de comunicación de los alemanes. Sin embargo, Turing fue perseguido por su homosexualidad y tuvo que enfrentarse a la disyuntiva de ir a la cárcel o someterse a un tratamiento hormonal para “curarlo”. Después de padecer durante un tiempo las terribles consecuencias del tratamiento, Turing murió a los 41 años de edad.

Fco. Hernández Quiroz y Sergio Rajsbaum, “Presentación. Alan Turing y la computación”. Ciencia. Revista de la Academia Mexicana de Ciencias, oct.-dic. 2013, p.8.

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15 abril, 2014

La vida del campo: una mirada renacentista


Tú dezías que [los campesinos] son esclavos de los que moramos en las cibdades, y a mí no me parescen sino nuestros padres, pues que nos mantienen; y no solamente a nosotros, sino también a las bestias que nos sirven, y a las plantas que nos dan fructo. Grande parte del mundo tiene vida por los labradores, y gran galardón es de su trabajo el fruto que dél sacan. Y no pienses que son tales sus afanes cuales te parescen: que el frío y el calor que a nosotros nos espantan, por la muncha blandura en que somos criados, a ellos ofenden poco, pues para sufrirlos han endurescido, y en los campos abiertos tienen mejores remedios que nosotros en las casas, pues con sus exercicios no sienten el frío, y del calor se recrean en las sombras de los bosques, do tienen por camas los prados floridos, y por cortinas los ramos de los árboles. Desde allí oyen los ruiseñores y las otras aves, o tañen sus flautas, o dizen sus cantares, sueltos de cuidados y de ganas de valer más atormentadores de la vida humana que frío ni calor; allí comen su pan, que con sus manos sembraron, y otra cualquier vianda de las que sin trabajo se pueden hallar, dichosos con su estado, pues no ay pobreza ni mala fortuna para el que se contenta. Así biven en sus soledades, sin hazer ofensa a nadie y sin rescebirla, donde alcançan no más entendimiento de las cosas que es menester para gozarlas.

Fernán Pérez de Oliva (1494-1531), Diálogo de la dignidad del hombre, ed. en línea de la Biblioteca Virtual Cervantes.

23 marzo, 2014

Castilla, s. XV: mentalidad señorial y de guerra santa


Los castellanos no acostumbran tener en mucho las riquezas, mas la virtud; nin miden la honor por la quantidat del dinero, mas por la qualidad de las obras formosas; por ende las riquezas non son de alegar en esta materia [según hacían los ingleses], ca si por las riquezas mediésemos los asentamientos [las precedencias], Cosme de Médicis, o otro muy rico mercadero, precedería por ventura a algún duque.

[…] Los reyes de España –entre los cuales el primero e principal e mayor, el rey de Castilla e de León– nunca fueron subjectos al emperador [el Sacro Imperio Romano] nin a otro alguno, mas ganaron e alcançaron los regnos de los dientes de sus enemigos.

[…] El señor rey de Inglaterra, aunque faze guerra, pero non es aquella guerra divina […] ca nin es contra infieles, nin por ensalçamiento de la fe católica, nin por estensión de los términos de la cristiandat, mas fázese por otras cabsas.

[…] Callo agora la fermosura e grandeza de su corte, ca fablando con paz e reverencia de todos los príncipes, yo podría dezir que dentro de esta parte del mundo que sabemos, non hay corte de algún príncipe que sin bollicio nin movimiento de guerra sea tan visitada e llena de tantos prelados e condes e barones e otros nobles, e de tanta muchedumbre de gentes de pueblos, como la corte real de Castilla.

Alonso de Cartagena, converso y obispo de Burgos en el Conclio de Basilea, 1434, en Américo Castro. La realidad histórica de España. Sepan Cuantos… 372. Porrúa, 1987. p.67-68

15 febrero, 2014

El sabio, amante de la soledad: el humanista Fernán Pérez de Oliva


Guadalquivir

Guadalquivir (Photo credit: randihausken)

ANTONIO.- […] Mira este valle cuán deleitable paresce, mira esos prados floridos y estas aguas claras que por medio corren; verás esas arboledas llenas de ruiseñores y otras aves que con su vuelo entre las ramas y su canto nos deleitan, y entenderás por qué suelo venir a este lugar tantas vezes.

AURELIO.- Hermoso lugar es éste, y digno de ser visto, pero yo sospecho, Antonio, que otra cosa buscas tú o gozas en este lugar, porque según tú eres sabio y de más altos pensamientos bien sé que esas cosas sensuales ni las amas ni las procuras; por eso yo te ruego no me encubras las causas de tu venida.

ANTONIO.- Pues así lo quieres, sabe que en estos valles mora una que yo muncho amo.

AURELIO.- Agora veo, Antonio, que has gana de burlarme. Dime, yo te ruego, ¿qué tienen que hazer los amores con tu gravedad, o las vanidades con tu sabiduría?

ANTONIO.- Verdaderamente, Aurelio, así es como te digo, que en aqueste valle mora una sin la cual yo por la vida me daría poco.

AURELIO.- Grande deve ser su bondad y hermosura pues a ti, que menosprecias el mundo y sus deleites, te trae tan enamorado, con cobdicia de verla o alcançarla. Dime al menos su nombre, si por celos no me la quieres mostrar.

ANTONIO.- Soledad se llama.

AURELIO.- Yo bien sabía, Antonio, que algún misterio tenían tus amores. Ésa tiene otros munchos amadores, como sabes, y pues es así, yo te ruego que me declares cuál es la causa, a tu parescer, por que los hombres aman la soledad y tanto más cuanto son más sabios.

ANTONIO.- Porque cuando a ella venimos alterados de las conversaciones de los hombres donde nos encendimos en vanas voluntades, o perdimos el tino de la razón, ella nos sosiega el pecho y nos abre las puertas de la sabiduría para que, sanando el ánimo de las heridas que rescibe en la guerra que entre las contiendas de los hombres trae, pueda tomar entero a la batalla. Ninguno ay que biva bien en compañía de los otros hombres si munchas vezes no está solo a contemplar qué hará acompañado; porque como los artífices piensan primero sus obras que pongan las manos en ellas, así los sabios antes que obren han de pensar primero qué hechos han de hazer, y cuál razón han de seguir. Y si esto consideras, verás que la soledad es tan amable, que devemos ir a buscarla doquiera que la podamos hallar.

Fernán Pérez de Oliva (1494-1531), Diálogo de la dignidad del hombre. Edición en línea de la Biblioteca Virtual Cervantes.

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26 noviembre, 2013

Sobre la claridad en la exposición de una idea: Nietzsche


Cuanto más abstracta sea la verdad que quieres enseñar, tanto más tienes que atraer hacia ella incluso a los sentidos.

F. Nietzsche, Más allá del bien y del mal, IV, 18. T. A. Sánchez Pascual.

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19 noviembre, 2013

Algunas figuras de dicción: por adición


adicion

1REPETICIÓN DE UNA PALABRA

1.1estricta

1.1.1geminación

repetición de una palabra o grupo de palabras en contacto dentro de una oración o cláusula

1.1.2anadiplosis

Coinciden final y principio de un grupo sintáctico o métrico

1.1.3redición

una misma expresión se repite distribuida a lo largo de unos versos, un párrafo, etc.

1.1.4anáfora

Repetición al comienzo de los miembros de una serie

1.2relajada

1.2.1paronomasia

1.2.2sinonimia

2ACUMULACIÓN DE GRUPOS

2.1acumulación coordinante

2.1.1enumeración

2.1.2paralelismo

2.1.3distribución

2.2epíteto

Es el tipo más conocido de acumulación subordinante

2.3polisíndeton

Coordinación con valor retórico

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19 noviembre, 2013

Don Quijote sobre la imitación de los clásicos


Eneas (palacio de Schönbrunn, Viena)

Eneas (palacio de Schönbrunn, Viena) (Photo credit: Alfor)

Digo asimismo que cuando algún pintor quiere salir famoso en su arte procura imitar los originales de los más únicos pintores que sabe, y esta mesma regla corre por todos los más oficios o ejercicios de cuenta que sirven para adorno de las repúblicas, y así lo ha de hacer y hace el que quiere alcanzar nombre de prudente y sufrido, imitando a Ulises, en cuya persona y trabajos nos pinta Homero un retrato vivo de prudencia y de sufrimiento, como también nos mostró Virgilio en persona de Eneas el valor de un hijo piadoso y la sagacidad de un valiente y entendido capitán, no pintándolo ni descubriéndolo como ellos fueron, sino como habían de ser, para quedar ejemplo a los venideros hombres de sus virtudes.

Don Quijote de la Mancha, I,xxv