Posts tagged ‘1996-1998’

3 septiembre, 2015

Liv


Tus muslos torrente de cerveza
y la oscura hogaza de tu pubis grita
un correr de lobos entre mieses
o una sombra que baja de los fresnos,
perfuma y cuaja, clama al rayo.
Rubia. ¿Cuánto más ha de fermentarse
para brotar esta palabra sobre el llano de tus hombros?
Será que el sol, por fatigar abruptas playas,
derramó su fuego y condensó tu vientre,
a modo de rocas lo ciñeron tus caderas
y antes de la llama vino el leño,
y antes, recostada en los brezales,
resonó tu risa estampir de cuervos.

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30 agosto, 2015

Fuego original


De este fuego naciste:
el que cabe en la palma de tu mano,
el que es pájaro callado a la espera del alba.

29 agosto, 2015

Versos larvarios


Consumido por llamas silenciosas
como un albo pan que se entrega a los cuervos

***

El árbol que arde en la sombra
es una campana demasiado viva

***

Cómo tiembla el aire de sed de aire
—como territorio que se quiebra, como fuego que se desmorona

29 agosto, 2015

El precio de la sensualidad


Are lordships sold to maintain ladyships
for the poor benefit of a bewildering minute?

Cyril Tourneur (dramaturgo inglés, 1575-1626), The avenger’s tragedy

29 agosto, 2015

Nombrar a la amada


Habrá que medir tu altura en palomas
y tu cintura en instantes.

Habrá que salir a buscar yerbas
para nombrar tus párpados.

Cómo tañen las noches su voz en tu cuerpo,
cómo tu garganta se vela de invisibles parvadas.

29 agosto, 2015

Al despertar


Despierto al amanecer. Escucho. Pienso: “El pájaro solo que grita su nombre en el alba”.

29 agosto, 2015

El sueño del vino blanco


En una cantina, cedo ante alguien por miedo. Súbitamente me doy cuenta de que eso va contra “las reglas del juego” en ese lugar y temo que alguien “castigue mi cobardía”. Un tipo que me parece violento ha estado mirándome. Temo que intervenga, y lo hace: se sienta conmigo —creo que estoy en la barra— y me avisa que me va a explicar cómo son las cosas allí: esto me suena como que debo entenderlo en sentido literal y también como amenaza velada. Comienza por ofrecerme un vaso de vino blanco. Este vino es una tremenda delicia, algo que agradecer intensamente, algo que no va con las amenazas.

27 agosto, 2015

Kínder “La Construcción” (sueño)


En una fiesta, he conocido a una muchacha; casi de inmediato decidimos vivir juntos. Alguien nos va a llevar a su casa. Yendo hacia el auto, me fijo en un kínder que está junto a la casa de donde salimos, llamado La Construcción. Muros muy altos; es una especie de nave industrial. Pero tiene colores bonitos, amigables para niños pequeños. Se abren las puertas de la nave y de ella sale un tráiler, grande como un edificio, también de colores bonitos. Al subir al carro con la muchacha, le explico lo que deduzco de todo eso: en este kínder, todos los días se avanza en la construcción del aula, que es el tráiler, con la participación de los niños. Cumplidos los avances del día, se llevan a los niños de paseo en el tráiler. En eso consiste el método pedagógico de La Construcción.
En su casa, la muchacha me presenta a sus hijos, niño y niña. Uno de ellos es adoptado; no sé cuál de los dos. El niño tiene cinco o seis años, y la niña, tres. Me acerco al niño: él me dice su nombre y levanta un cromo con un personaje de la TV o de historieta, para presumir de que se llama igual que él. “Como ves”, dice la muchacha, “mi hijo es muy cooperativo”, aludiendo a su franqueza y espontaneidad para hablar de sí mismo. El niño es de una belleza que me admira; en especial, sus ojos (verdes o azules). Aguardo a que me sea presentada la niña, con gran expectación por su hermosura, pero en ese momento despierto.

27 agosto, 2015

“El rincón de los niños” (sueño)


Una librería muy snob (y sus clientes, ídem), por el estilo de El Péndulo. Una parte de ella es un kínder. El escusado está entre los anaqueles; acabo de cagar en él, y he esperado inútilmente a que haya poca gente para poder limpiarme sin testigos. Cuando lo hago, nadie se fija en mí. Al mismo tiempo, de la zona que es un kínder sale una maestra —joven, cabello claro— con sus alumnitos. Se sientan en círculo y empiezan uno de esos juegos didácticos de los jardines de niños. (En el momento de transcribir esto, el álbum de Debussy que estoy escuchando desemboca en El rincón de los niños.)

27 agosto, 2015

“…La vida canora”


Pasaste como una bailarina de bengalas
quemando la madera del espejo
El humo daba respuestas